Diario Judío México - Cuando los médicos militares rusos examinaron los restos carbonizados de Hitler en el bunker de Berlín en mayo de 1945, hicieron un curioso descubrimiento: Hitler era monorquídico; es decir, sólo tenía un testículo. Resulta extraño que esta particularidad no hubiera sido objeto, por lo menos, de rumores, tratándose de un personaje tan público. Pero todavía es más curioso que este defecto, probablemente congénito, guardara una relación directa con el interés que el Führer siempre sintió por el ocultismo.

En términos generales, la expresión ocultismo nazi se refiere al conjunto de prácticas seudo religiosas sostenidas real o presuntamente por los nazis. Sin embargo, en un sentido más estricto, fue usada también para referirse a la influencia directa que tuvieron diversas corrientes ocultistas en el desarrollo del nazismo o, en todo caso, a las creencias e intereses espirituales de los líderes nazis que tenían un gran interés en el ocultismo.

Estas prácticas tenían como base antiguas leyendas con gran contenido esotérico y los conceptos que incluyen el conocimiento sobre los orígenes de la raza aria y su “pureza” ligada a los teutónicos o a las tribus germanas, y la superioridad de los arios por encima de todas las demás razas, habla sobre ellos como una raza maestra (Herrenrasse) que fue corrompida y debilitada por medio de la mezcla con otras razas consideradas inferiores.

Sabemos que Hitler fue muy influenciable en su juventud, y que asimilaba con facilidad las ideas de quienes le impresionaban, como Wagner y Nietzsche. La patológica ambición de Landolfo le había llevado al estudio de las artes mágicas (el duque Landolfo II de Capua fue un notorio tirano del siglo IX) y su desgraciada similaridad anatómica (al parecer, Landolfo había sido parcial o totalmente castrado lo que debió de impresionar al joven Adolf) y hay quienes haban de una similaridad en cuanto al ejercicio de la magia negra. Otra fuente, además, proporciona datos de que Hitler se fijó en los símbolos mágicos desde el comienzo de su carrera política.

En su obra Mein Kampf, (Mi lucha, un libro escrito por Adolfo Hitler, que combina elementos autobiográficos con una exposición de ideas propias de la ideología política del partido nazi),Hitler describió la nueva bandera de los nazis: “En rojo, vemos la idea del movimiento social, en blanco la idea nacionalista y en la svástica(la tradicional svástica, símbolo de paz, fue invertida hacia la izquierda, quizás como evocación del mal, degeneración espiritual y magia negra). Donde encontramos la influencia de ciertos grupos ocultistas: la orden del Thule, que hacía uso del símbolo pudo haber influido en su utilización como símbolo del partido Nazi, También simboliza la misión de la lucha por la victoria del hombre ario.

Las svásticas de esta figura, en el asa de un balde hallado en el cementerio de barcos de Oseber en Noruega (siglo IX) representa los martillos de Thor, dios del trueno y de la guerra.

Una mirada al pasado

A lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, los círculos pseudo intelectuales alemanes anduvieron obsesionados por un movimiento compuesto de rituales paganos e ideas acerca de la pureza nórdica, inventado por un hombre llamado Guido Von List. Nacido en 1848, era hijo de un rico comerciante en artículos de piel y botas altas -detalle profético- y renunció a su catolicismo cuando tenía catorce años, jurando solemnemente que un día construiría un templo en honor de Woden (también llamado Odín), dios de la guerra en la mitología escandinava.

Alrededor de 1870, Von List contaba ya con un importante grupo de seguidores, dedicados a observar las celebraciones paganas en los solsticios y equinoccios. En 1875 obtuvieron publicidad adorando al Sol bajo la figura de Baldur, el dios nórdico muerto en una batalla y resuscitado. El rito se celebró en lo alto de una colina cercana a Viena, y terminó cuando Von List enterró ocho botellas de vino, cuidadosamente colocadas para formar una svástica.

Jörg Lanz Von Liebenfels, fue uno de los seguidores de Von List que conoció las teorías teosóficas poco después de publicarse, a los diecinueve años tomó el hábito cisterciense, de ahí que en sus escritos demostrase un conocimiento profundo de la Biblia y los Evangelios y favoreciera los movimientos sectarios del cristianismo: gnósticos, dualistas, templarios, rosacrucianos, etc. En el año de 1899 abandonó el monasterio de Heiligenkreuz, después de haber permanecido allí casi tres años. El monacato y el dogma católico fueron aprovechados para algo más que piadosas plegarias: formaron sus opiniones doctrinarias, al menos en lo básico, en la biblioteca del monasterio. No queda claro en qué momento se hizo racista. Para el prior del monasterio el motivo del abandono es diferente: Lanz no ha soportado el voto de castidad. Y efectivamente, su teoría pone como evidente la existencia de una obsesión enfermiza por el sexo.

Lanz incorporó la temática evolucionista a sus delirios místico- teosóficos. El producto de todo esto sería la “teozoología” presentada en un libro de título ampuloso y enigmático: La teozoología o los Simios de Sodoma

Lanz se rodeó de teósofos, entre ellos algunos miembros de la Sociedad List y el propio Guido Von List, así como del teosofista Harald Grävell van Jostenoode. Este último “demostrará” en el monográfico número 2 de la revista la inspiración teosófica: en efecto, esté número se dedicará a exponer las tesis de H. P. Blavatsky sobre las “razas matrices”. (Ostara es el nombre de la pascua germánica, al mismo tiempo es el nombre de la revista de Lanz que será el portavoz de las tesis teosófico-völkisch).

Los números de Ostara eran monográficos y generalmente estaban compuestos por los textos de un solo autor. Entre los números de la primera serie se encuentra una veintena dedicada exclusivamente al sexo y una decena a temas teosofistas.

Las teorías de Lanz tienen una doble importancia para nuestro estudio: en primer lugar Lanz será uno de los canales de entrada de las ideas teosóficas en el movimiento völkisch. Su importancia es similar a la de Guido Von List, tiene a su activo la creación de la revista “Ostara” que, como se ha visto, a lo largo de más de dos décadas, facilitará el material teórico a una constelación de ligas místico-völkisch, de las cuales la Orden del Nuevo Temple y la Orden de los Germanos serán las más significativas.

En 1905 aparece el número 1 de la revista Ostara, la cual será el portavoz de las tesis teosófico-völkisch. El mismo Hitler conocerá la publicación -y según parece- la leerá asiduamente. Los números de Ostara eran monográficos y generalmente estaban compuestos por los textos de un solo autor. Entre los números de la primera serie se encuentra una veintena dedicada exclusivamente al sexo y una decena a temas teosofistas.

Se sabe que los altos jerarcas de los mandos nazis como Heinrich Himmler, Rudolf Hess, Richard Walther Darré y Alfred Rosenberg, tenían un gran interés en el ocultismo. Las creencias religiosas de Adolf Hitler han sido objeto de un exhaustivo análisis y debate. Era aficionado a la astrología, a la mitología, al yoga y a la mística medieval.

La cuestión religiosa era vista como la manera de interpretar el mundo; estaba contemplada desde las ideas que relacionaban el código genético con el comportamiento espiritual de las razas y que sostenían la “adecuación racial” o grado de acomodación a la idiosincrasia de la raza; ésta debía asumirla para la preservación de la identidad y la cultura nacionales. Así, bajo el régimen nazi, el programa de una “religión conforme a la raza” tuvo como una de sus metas, despojar al cristianismo de todo rasgo judaico.

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Realizó varios estudios en Historia Universal, Literatura Universal y Hebrea. Más tarde siendo autodidacta sus conocimientos sobre Historia de Israel se destacaron en producciones escritas, en un principio por medio de artículos en "Foro" a partir de 1993 y posteriormente en la publicación de su libro "Encrucijada".

Ha incursionado también en géneros como poesía, cuento y novela histórica. Desde el 2006 escribe también en la revista "Expresiones" y en 2007 obtuvo el premio APEIM de periodismo.