Diario Judío México - Todo empezó casi como una broma: Trump promete hacer todo lo posible para que nadie pueda jamás abortar bajo el principio de la santidad de la vida, que según algunos comienza casi casi al darse un beso, pero que en nada afecta el ir a masacrar poblaciones enteras cuando estos santos “bebés” se convierten en jóvenes adultos, pero, en fin, no nos desviemos del tema.

El hecho es que a cambio de esa promesa (y de dirigir millones de dólares federales a programas que directamente benefician a las iglesias y sus líderes) los evangélicos prometieron convencer a todos sus miembros de votar por Trump “el elegido por Dios” contra Hillary, “el diablo personificado” y les funcionó.

Claro que el problema era, como justificar que un tipo como Trump, con múltiples divorcios, chorrocientas mil “aventuras carnales”, profunda ignorancia social y muy poco apetito por cualquier acción que no le beneficie económicamente y en lo personal era un candidato “digno” del voto de los evangelistas que ansiosamente esperan ya la llegada del Mesías, con buenas obras y mejores intenciones (aunque ya sabemos que como dicen por ahí, el camino al infierno esta pavimentado de buenas intenciones) pero en fin, ¿Cómo justificar que el ejemplo vivo de lo anticristiano es el líder a seguir?

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Bueno, algunos líderes evangelistas cuyos nombres desconozco, salieron con la genial idea de comparar a Trump con el rey Persa Ciro, quien siendo mujeriego, asesino, de pocas pulgas, etc. liberó a los judíos de Babilonia y ayudó a que los pobres de entre ellos, se fueran de regreso a a reconstruir el templo con lo que se ganó el paraíso casi eterno, porque poco después, esos mismos israelís, dirigidos por otro grupo de fanáticos, provocó y perdió la guerra contra Roma destruyendo todos los logros y buenas intenciones de Ciro para poner fin por 2019 años -y contando- a la existencia física del famoso Templo de Jerusalén el cual parece ser necesario para que el Mesías regrese y cuya construcción (en donde está la mezquita de Omar) garantizará la guerra civil entre los locales, provocara el apocalipsis, y finalmente, entre llamas de infieles traerá de regreso al Mesías, que salvará a los buenos cristianos de morir en la hoguera producida por musulmanes y judíos.

¿Quién podría ser este nuevo Ciro?

¿Quién podría prenderle fuego al cercano oriente sin la mayor preocupación y al mismo tiempo repartir prebendas a las iglesias que, aunque no se podrán llevar el dinero cuando venga el Mesías, si podrán usarlo para ayudar a sus huestes a estar preparadas para el viaje?

¿Quién? ¿Quién podría tomar el papel de salvador/destructor?
Y entonces, de la nada, apoyado por el destino, Steve Banon, ¡ah sí!, y los evangélicos, aparece el Donald.

Y así los pastores explican a sus huestes de creyentes que Dios tiende a elegir gente mala para sus acciones de bien, porque necesita gente sin escrúpulos (como Trump) para imponer el orden -o desorden- necesario para que se den los mandatos de Dios.

Ante tan absolutamente clara explicación las masas de creyentes votaron por Trump, por su egoísmo, su desdeño a la democracia, su populismo, nepotismo, machismo, racismo y varios otros ismos más malos aún.

Y todo va viento en popa.

Los amigos se vuelven enemigos y los enemigos cómplices. Shakespeare regresa a la tierra para inspirarse en Trump en busca de un nuevo Hamlet.  A falta de suficientes judíos se ataca a los latinos, los morenos y los negros. Todo lo que no sea blanco y cristiano es cuando menos cuestionable.

El “trumpismo” avanza, ¿en dónde? increíble, pero empieza a extenderse en América Latina como si sus hipótesis preservaran a las repúblicas bananeras de ser atacadas por hispanas, nacas, pobres, ¡y migrantes!

Todo iba viento en popa hasta que se acercaron las , los chinos no se doblaron, la bolsa medio quiso caer en reversa y Trump empezó a buscar soluciones que garanticen, no el avance de nadie sino tan solo su propia reelección y -quizás enviadas por Dios- aparecen las “cuatro chiquillas” congresistas demócratas medio morenas, medio pobres, medio hispanas, medio musulmanas o sea la imagen viva de todo “lo malo” pero mejorado porque cada vez que estas “Niñas” abren la boca dicen una sarta de tonteras – algunas hasta con sentido pero totalmente provocadoras para la enorme mayoría de los americanos- que solo se convierten en el mejor instrumento para garantizar la reelección de Trump.

Ellas hablan y Trump gana…

Y así por los extraños caminos tejidos por el Señor, Trump va avanzando a zancadas y traspiés porque se le está moviendo el piso en el camino a la reelección y de pronto se da cuenta, “¡Oh milagro!” que lo que dijeron los evangelistas para ganarle el voto de sus miembros no era una triquiñuela legal -que ningún líder buen cristiano haría para engañar a sus seguidores- sino una verdad bíblica:

Trump es el elegido de Dios para provocar el apocalipsis necesario para que regrese el Mesías y para cumplir con su misión le entregó a Netanyahu, como muleta y a Putin como asistente para acelerar el proceso.

Y ahora, no pudiendo comprender porque la inmensa mayoría de los judíos se opone a sus medidas racistas, anti migratorias, antidemocráticas, les acusa (igual que todos los antisemitas antes que él, aunque él no lo sea) de ser desleales, nada más que en esta ocasión la deslealtad es diferente.

En Francia fue Dreyfus y los oficiales que eran desleales, en Alemania fueron los soldados y la población de origen judío que según los nazis eran desleales y hoy, en la América de Trump este ha encontrado un nuevo giro inimaginable:

Los judíos que no lo apoyan son desleales a , o sea, peor que todos los anteriores, porque estos son desleales hasta a sí mismos. Porque para muchos, y judaísmo son sinónimo, aunque cada día sean más antónimos con corriendo (cayendo) en el precipicio del populismo, y los judíos tratando de defender la libertad, la democracia y la necesidad de pensar.

Así que hoy Trump se declara, basándose en las afirmaciones de los evangelistas, el enviado de Dios -¿no lo somos todos?- aunque él está a cargo del departamento de apocalipsis, discriminación y ataque de esos hijos de dios que aparentemente, por su color u origen cultural o geográfico parecen ser menos hijos que lo otros, los blancos, los sajones, los ‘cristianos de “abolengo” de la Europa del norte donde ni los mediterráneos ni los infieles de ningún color tienen cabida.

Camino a la elección preparémonos a escuchar afirmaciones y presenciar medidas tomadas por el nuevo Mesías, el Shabetai Tzvi del siglo XXI, el encargado de provocar una guerra en el cercano oriente o por lo menos preservar para siempre la presencia de su homologo, el Sr. Netanyahu en una terna que nadie hubiera podido imaginar hace apenas unos meses:  Trump – Putin -Netanyahu trabajando juntos (o así cree Trump) para preservar las escrituras y traer al Mesías, tema este en el que los judíos tienen amplia experiencia y una serie de acciones -musicalizadas tipo Broadway-  para recibirlo con bombos, platillos, violines y cantos unos religiosos otros no tanto creados a lo largo de los siglos para recibir a tan distinguido visitante, oprima aquí:Mientras Trump se prepara para su carrera mesiánica los judíos ya le tienen listo el script musical que han preparado para el regreso del mesías”


Referencias:

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Como reportero ha escrito para los principales diarios de México, incluyendo Excelsior, Novedades, UnoMasUno y las principales revistas mexicanas. Sus reportajes internacionales han sido reproducidos por O Globo en Brasil y La Nación en Argentina. En televisión, fué reportero para 60 Minutos y Hoy Domingo, condujo su propio programa y ha producido incontables programas de radio y televisión con gran éxito. Fué Director de Noticias Internacionales para Telesistema Mexicano hoy Televisa. Como reportero y productor de radio, ha recibido numerosos premios, incluyendo el reconocimiento al "Mejor Programa Cultural de Radio en México" en dos ocasiones. Ha sido catedrático para la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y la Universidad Iberoamericana. Sus libros han sido usados como libros de texto. Para Internet, ha creado importantes sitios web como SaveTheMusic.com y con su experiencia en comunicaciones, noticias y producción, trae a la mesa las habilidades necesarias para lanzar World Media Networks y su primera red, Hispanopolis.com; el primer centro hispano de contenido multimedia.