En homenaje póstumo a mi amigo Juan Fernández Figueroa, extremeño de pro.
A María Consuelo Alcón Hidalgo, con el cariño de siempre, e inspiradora de este relato.

A José Luis Santos Torres, del Bar el Parador. Pedro Eloy, de Bodegas Gilpa, y Constantino Cabello, de la Casa de la Cultura de Torrejoncillo. Gracias a los tres por su cálida amistad.

En Torrejoncillo, vivían Mariam -- hermosa hija del rabino Ismael-- y Julián, --apuesto mozo, hijo de un culto mercader judío, dueño de viñedos y telares en la comarca de Coria.

Como lo hermoso va siempre en busca de lo bello y de lo bueno, Julián y Mariam se conocieron y entre ellos surgió el irresistible impulso del amor. Un amor casto y puro. Como lugar preferido de sus encuentros eligieron el manantial conocido por Fuente de San Antonio, algo distante del centro de la ciudad y que favorecía la tranquilidad y la soledad, tan apreciadas siempre por los enamorados.

Y en una hermosa tarde de verano, mientras Mariam escuchaba a Julian embelesada, él le habló de la visión que unos del lugar habían tenido: aseguraban habérsele aparecido el profeta Elías, que, coronado de un olivo, descendía del monte cabalgando un caballo ruano embridado por una gran serpiente viva.

Pero el Mal se cernía sobre ellos. Eran vigilados por Malaje, un muchacho de mirada torva que dio cuenta inmediata de las citas de los amantes a su primo Cebón, hombre de mediana edad y poderoso terrateniente cristiano, que había pretendido a la joven hebrea y que había sido rechazado por ella.

Cebón, abrumado por los celos y lleno de rencor hacia los judíos, juró desquitarse y tomar venganza: “Si no puede ser mía, tampoco será de nadie”. Y en su rostro se dibujó el odio.

Visita al rabino y de un modo insidioso, y mintiendo, le cuenta que las relaciones de su hija con el joven mercader habían llegado a ser pecaminosas e irreparables. Percatándose el rabino, hombre principal, sabio y virtuoso, de las perversas intenciones de Cebón, con energía bíblica le dijo: “¡Vete de mi casa, protervo, y no calumnies los amores de mi hija y Julian, blancos y puros como la nieve, y que acatan siempre las leyes del Eterno! ¡Vete y no vuelvas más!

Fuera de si, echando espuma de rabia por la boca, Cebón se dirigió hacia la casa de Malaje y ambos decidieron dar muerte en secreto a los judíos.

En vísperas del Sabbat, en la Fuente de San Antonio, cuando los enamorados juntaban sus miradas y sus manos, llenos de nobles sentimientos, fueron sorprendidos y cosidos a puñaladas por los infames primos; y, amparándose en la oscuridad de la noche, huyeron.

A la mañana siguiente, abrazados, fueron descubiertos los cadáveres abrazados y esbozando la dulce sonrisa de los justos. Nadie al parecer vio ni oyó nada. Los asesinos pertenecían a una familia influyente. Y los jueces se limitaron a unas indagaciones rutinarias.

Los padres de los recogieron los cuerpos de sus hijos, y entre gritos y llantos de los familiares y amigos, les dieron sepultura uno junto al otro, donde reposaban los restos de sus antepasados.

Desde entonces se cuenta que algunas noches de invierno, se oyen los requiebros y palabras de amor de Julián; y sobre todo, los suspiros y lamentos de la joven hebrea a la que el pueblo, curiosamente, también llamaban Maruxa.

 

En Torrejoncillo, provincia Cáceres. Primavera del Año 2014. Anno Templi DCCCXCVI. 5774 de la Creación del Mundo.

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1 COMENTARIO

  1. “Los amantes de Torejoncillo”: me fascinó. No porque sea, un tema novedoso, por como está escrito me gustó. Desde el dolor de padres sin consuelo.
    Desde esa pasión que en cada contorno de letras se huele. De leyenda permanecerá a pura tragedia y amor cercenado.
    Por esos amantes que del Amor apenas bebieron; juntos de mortaja bajo la tierra, el candor de sus cuerpos frío quedó como hielo. Y elijo pensar que la leyenda, los escucha de risa y gozo...porque las almas huyeron a tiempo y se entibian de soles en un espacio donde la sangre huelga. Esos amantes de blanco: desde la inmortalidad su amor trunco: por fin bostezan su libertad.
    Mirta S. Kweksilber

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Nació en 1944 en Quintana de la Serena, Badajoz. Hizo las carreras de Filosofía y Publicidad en Madrid en donde reside desde 1960. Es editor literario e investigador de Judaica. Ha realizado ediciones facsimilares de la Guía de los Perplejos, el Cuzarí y de la obra de Isaac Cardoso. Dirigió las Jornadas Extremeñas de Estudios Judaicos en Hervás, en 1995, con Haim Beinart. Fue Director de las Actas del mencionado Congreso, publicadas en 1996. Colaborador en las revistas judías Raíces, Los Muestros, Maguem y Foro de la vida judía en el mundo, entre otras publicaciones. Creador, junto a otros entusiastas, de la Orden Nueva de Toledo, Fraternidad dedicada a la defensa plural de Israel y el Líbano cristiano, así como combatir el antisemitismo. Ha plantado miles de árboles, y construido, con Don Jaime Botella Pradillo, un jardín dedicado a los Justos de las Naciones en Las Navas del Marqués, en tierras de Castilla.