Diario Judío México - El hecho de que Mahoma está más allá de la crítica y que incluso hasta la crítica implícita podría ser penada con una sentencia de muerte es contraria al judaísmo, una religión y cultura que representa a sus máximos héroes bíblicos con todas sus debilidades humanas, dice Tsvi Bisk, director del Centro de Estudios de Pensamiento Futurista Estratégico y autor de “El Judío Optimista: una visión positiva para el pueblo judío en el siglo 21.”

Tal como lo explicó Sansón Raphael Hirsch, el rabino alemán del siglo XIX que inspiró gran parte de la ortodoxia moderna: “La Torá no nos oculta los fallos, errores y debilidades de nuestros grandes hombres. Con ello olamente pone el sello de veracidad a lo que relata. Si se hubieran presentado ante nosotros como los más puros modelos de perfección, hubiéramos debido atribuirles una naturaleza diferente, la cual nos ha sido negada a nosotros. Si sus virtudes estuvieran desposeídas de pasión y carentes de luchas internas, nos parecerían ser el resultado de una naturaleza superior, difícilmente un mérito y ciertamente no un modelo al cual podríamos aspirar a emular.

Martin Sicker, un escritor y profesor de historia y religión judía comenta:
Todo el periodo entre Abraham y el Éxodo podría haberse resumido en unas cuantas frases en lugar de llenar más de la mitad del libro del Génesis con historias de las que sólo se puede aprender acerca de los actores. Yo sugeriría, sin embargo, que ese es justamente el punto. Si asumimos que el objetivo de todo el libro de Génesis es sentar las bases para el surgimiento del pueblo y la nación de , y la creación de una civilización ideal y una sociedad justa y moral que pueda ser emulado por otros, es esencial que tal civilización y sociedad sea construida por personas que son reconociblemente humanas; es decir, imperfectas como lo son todos los seres humanos. Estas historias ilustran dramáticamente eso. Aquí no hay personajes de proporciones míticas, no hay superhéroes, sólo personas normales que viven algunas veces en familias disfuncionales, haciendo cosas que están mal, a veces sin sentido, y a menudo vergonzosas. Y, sin embargo, será esta misma gente la que va a traspasar una herencia intelectual y espiritual que finalmente encontrará su plena expresión en las enseñanzas de la Torá y la constitución de la nación de que se encuentra en los restantes libros del Pentateuco.

Un ejemplo de ello es José, el último líder de , hasta la aparición de Moisés. Leon R. Kass, profesor emérito de Pensamiento Social de la Universidad de Chicago, escribió:
Los lectores y estudiosos han discutido durante siglos la sabiduría y la moral de las prácticas de José, de la misma manera que han estado también en desacuerdo acerca de cómo juzgar las acciones del pueblo egipcio.

¿Quién es, por ejemplo, el responsable de la escasez monetaria de los egipcios, la que los obligó a vender su ganado, las tierras, y así mismos para sobrevivir? ¿ Fue José quien indujo la crisis comprando a precios bajos (durante los años de abundancia), pero vendiendo a precios altos? ¿O fueron los egipcios culpables de vivir demasiado alto durante los años de vacas gordas y despilfarrar sus ganancias excedentes? ¿O debería ser culpado de aprovecharse de gente desesperada con el fin de enriquecer y consolidar el poder de su amo? ¿Los egipcios deben su esclavitud al haberlos José atornillado con tanta fuerza que no les quedó otra opción ? (José podría haberles vendido grano a crédito, especialmente si él sabía que la hambruna terminaría pronto).

Es indiscutible que todo lo que José hace no lo hace para su beneficio propio, sino para el beneficio de faraón. El dinero, la tierra, y el propio pueblo (también, más tarde, el diezmo), nos dice el texto repetidamente, todo termina en manos del faraón. Pero el celo de José de beneficiar a faraón va más allá de lo que un administrador leal le debe a su soberano, a menos que el gobernante explícita o implícitamente este empeñado en convertirse en un déspota, en cuyo caso hay algo profundamente cuestionable en permanecer siendo su leal administrador.

Nathan Laufer, un rabino ordenado en la Yeshiva University, quien enseña lecciones de la Biblia para la época contemporánea, explica:
Al catalogar los errores de sus héroes- errores que pueden causar que nos sintamos incómodos y conflictuados, ya que es, después de todo, Dios el que los está cometiendo- la Biblia nos enseña algo muy importante sobre el liderazgo: ningún ser humano o divino-es perfecto. Toda persona y todo líder comete errores, y así debe ser, para poder aprender y crecer. Los lectores de la Biblia pueden alentarse sabiendo que líderes mucho más grandes que ellos han cometido errores, a menudo, más de una vez, y sin embargo, al final han logrado un gran éxito.

La clave para mantener el liderazgo, para desarrollar la capacidad de adaptación como líder, consiste en no permitir que nuestros errores, no importa cuan atroces estos sean, nos desvíen de la búsqueda de una visión que afirma la vida positiva para el futuro. Tenemos que aprender de nuestros errores, incluso si cometemos el mismo error varias veces en diferentes contextos, y luego hacemos nuestro mejor esfuerzo para corregirlos y seguir adelante, incorporando ese aprendizaje en nuestro liderazgo futuro.

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Moshe Pitchon es un pensador judío y el director de BY un centro de estudios e investigación del judaísmo contemporáneo basado en el sur de la Florida en los Estados Unidos.