Diario Judío México - Hubo una época en México, durante el régimen del Presidente Luis Echeverria, que todos recordamos, en la que se obligó a los establecimientos comerciales abiertos al público, quienes tenían nombres o denominaciones extranjeras, de cambiar estas denominaciones al idioma español. So pena de ser multados por la autoridad.

Fue una época de mente cerrada, de nacionalismo mal entendido, de populismo extremado para fomentar lo mexicano. Había varios lugares que se llamaban Rendez-vous, Les Ambassadeurs, Les Moustaches, Champs Elyses, Normandie sobre los que las autoridades del Gobierno del Distrito Federal, hicieron presión para que castellanizaran sus nombres. Hoy, parecería que estamos en el otro extremo. Por snobismo, muchos establecimientos, ya sean tiendas, restaurantes, almacenes, sienten que necesitan usar un nombre extranjero para atraer a la clientela.

Eso no tiene nada de malo, es un fenómeno que sucede en todo el mundo, con la misma finalidad: atraer a la clientela. Vivimos en la época de las marcas. Lo italiano esta de moda. Vemos que a nivel mundial marcas como Dolce e Gabanna, Versace, Bulgari, Ferrari, Zegna, Montecatini, Fiat. Expresiones como Café Late, Expresso, Focaccia, Mozarella, Rigatoni, Spaghetti, Gelato, Rosso, Formaggio, Pizzería, Restaurante y tantas otras definiciones que nos vienen del italiano, se han incorporado a los vocabularios de muchas naciones y de múltiples culturas.

También vienen del italiano términos como: Banco, banca. Del latín expresiones como Tabula Rasa, Quid por quo, sine qua none. La palabra religión viene de religare en latín. Salario, es la cantidad necesaria para proveerse de lo necesario para vivir.

En el pasado, el latín fue la lengua que más influyó a otros idiomas. Era plenamente aceptado y requerido, como en otra época, lo fue el griego.

En su tiempo, en la historia de las civilizaciones, el sánscrito, originario del Centro de Asia, jugó un papel similar, se extendió rápidamente a otros idiomas. En la historia más reciente, siglo XIX, el turco tuvo influencia en todo el Imperio Otomano, sobre todo en los Balcanes y en el Cercano Oriente. La influencia especifica que tuvo sobre los judíos de esta región, vía el Ladino. Palabras como Jabar (Mordida) Pasha (consentido) Shalbares (calzones) Paras (dinero) Raki (licor) Narguile (pipa de agua) Firman (permiso).

Hubo, durante la larga historia de la humanidad, otros idiomas preponderantes, como el francés durante los siglos XVIII y XIX por el poder de Napoleón I. Era el idioma de la nobleza, desde París hasta Moscú, desde Londres hasta Viena, Estambul y Jerusalem. En el congreso de Viena 1820 sólo se hablaba francés.

El francés se hablaba en Damasco, gracias a las escuelas de la Alliance Israelite Universelle, pero no se hablaba en Aleppo. Es interesante seguir el desarrollo de la cultura, entre las clases privilegiadas, adineradas, investigando que idiomas hablaban, además del propio.

Para los judíos, la Emancipación, siglos XVIII y XIX, el alemán fue la llave para adquirir una cultura universal. El alemán y el ruso tuvieron durante el siglo XIX un papel importante en este proceso. Hasta el hebreo, renació, mucho antes de Ben Yehuda en Jerusalem, en el siglo XIX en Rusia. Todo un movimiento cultural judío de contenido universal moderno y liberal nació con Ajad Haam. Leo Pinsk, M. Lilirnblum, Shmaryahu Levin, Leo Motzkin, todos ellos de Odessa, un puerto en el Mar Negro, Chornya More. Moses Mendelsohn era admirado como filósofo innovador, por algunos, en el mundo judío. Su “Slogan” era: Ser judío en la casa, pero, ser alemán en la calle.

Judíos del imperio ruso, fueron admitidos para estudiar en Universidades alemanas, Jaim Weitzman y Ruppin entre ellos. En el siglo XIX, los libros de ciencias y de medicina eran publicados en alemán.

En Bagdad había judíos cultos. El origen y el medio para su educación universal, fue el mismo que para los judíos de Damasco, la Alliance Israelite Universelle fundada por Adolphe Cremieux y el Baron de Hirsch. Era la única alternativa a los Jederim y a las Yeshivot, para los judíos del cercano y del Medio Oriente.

El mundo, nuestro mundo de hoy del siglo XXI, nunca estuvo tan globalizado, tan uniforme, culturalmente hablando, como hoy. Todo el conocimiento está al alcance de todos. La llave para pertenecer a este mundo, es el inglés. Nunca lengua alguna tuvo tanta influencia, tanta aceptabilidad. Si vemos números, no hay otro idioma que tenga tanta influencia como el inglés.

Nunca antes, las culturas del mundo, estuvieron tan permeadas por un solo idioma. Si vemos los campos de la ciencia, como la computación, la aviación, los viajes espaciales. El idioma, que hablan los jóvenes en todas las naciones del mundo, aquellos nacidos apenas hace veinte o treinta años, está permeado de expresiones en inglés.

No necesito expresarlas, todos las conocemos. Las usamos, porque nos facilitan la vida.

Las opiniones expresadas aquí representan el punto de vista particular de nuestros periodistas, columnistas y colaboradores y/o agencias informativas y no representan en modo alguno la opinión de diariojudio.com y sus directivos. Si usted difiere con los conceptos vertidos por el autor, puede expresar su opinión enviando su comentario.

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

A fin de garantizar un intercambio de opiniones respetuoso e interesante, DiarioJudio.com se reserva el derecho a eliminar todos aquellos comentarios que puedan ser considerados difamatorios, vejatorios, insultantes, injuriantes o contrarios a las leyes a estas condiciones. Los comentarios no reflejan la opinión de DiarioJudio.com, sino la de los internautas, y son ellos los únicos responsables de las opiniones vertidas. No se admitirán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo, discriminatorio por identidad de género o que insulten a las personas por su nacionalidad, sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.


Artículo anteriorLizardi: El Pensador Mexicano
Artículo siguienteReceta: Budín de elote