Se organiza un Pogrom en España

Los judíos siempre han sido una minoría en toda la de la humanidad, y este año no
fue la excepción. Este 1391 se organizó una masacre antisemita con un levantamiento
dirigido en contra de los judíos.
Un grupo de personas no identificadas fueron en contra de los hebreos y de su estancia en
Europa, territorio en el que están establecidos. Muchos de ellos acabaron muertos o afectados por actos violentos hacia ellos.

Este Pogrom ocasionó una enorme ola migratoria dentro de la península ibérica.
Se cree que las causas derivan de la crisis del siglo XIV. Gracias a sus efectos económicos
y sociales, en Corona de Castilla se había dado lugar a la Primera Guerra Civil Castellana y
el establecimiento de la Casa de Trastámara, incluyendo que desde 1390 exista un
momento especialmente delicado: la llegada al trono de Enrique III de Castilla, a lo que se
sumaba la relación entre la monarquía autoritaria y los judíos, sobre todo la percepción
social de esta relación.

“Pogrom de 1391 en España”

Europa sufría desde hacía medio siglo la peste de 1348, que ocasionó devastadoras
consecuencias demográficas, socioeconómicas y políticas.
Durante la búsqueda de explicaciones al fenómeno se atribuyó un castigo divino a los cristianos por permitir la presencia de los judíos entre ellos. También se culpó directamente
a los judíos de envenenar los pozos de agua para esparcir la peste.

El daño de la peste, junto con la fama que tenían los judíos de ricos y el afán de robarles,
llevó al estallido de las revueltas antijudías, incluyendo la matanza de miles de judíos, que
comenzaron en la Europa central y se extendieron hasta España.

En una entrevista, que se le hizo al historiador Ricardo García Cárcel declara que, “dado
que las conversiones masivas habían tenido lugar en 1391, es poco razonable atribuir el
refuerzo de la institución inquisitorial hecho por los reyes católicos, a la persecución del
”, y lo pone en un intento de Isabel y Fernando de ganarse el apoyo eclesial para
su intención de poder absoluto”.

Este Pogrom se manifestó primeramente en Sevilla. A mediados del siglo XIV, el número de
familias judías de Sevilla se pudo calcular en aproximadamente doscientas. Muchas de ellas
se dedicaban a la industria y el comercio. Los judíos estuvieron expuestos a los ataques y al maltrato. El primer levantamiento estalló el 15 de marzo de 1391, durante el cual varios
judíos fueron asesinados. Tres meses después, el 6 de junio, la población enfurecida atacó
masivamente a las poblaciones judías, saqueando y quemando las casas. Se dijo que más
de 4000 judíos fueron asesinados, aunque la mayor parte se vio obligada a aceptar el bautismo para salvar sus vidas. Según una carta de Hasdai Crescas, las mujeres y los niños
fueron vendidos como esclavos a los musulmanes.

Dos días después de que empezara la revuelta de Sevilla, se inició la de Córdoba. Con el
pretexto de obligar a los judíos a convertirse al cristianismo, una multitud, entre la que se
encontraban sacerdotes y criados de las casas nobles, saquearon y mataron a los judíos.
La matanza se prolongó durante tres días, en los que fueron exterminados la totalidad de
los judíos cordobeses. Los que no fueron asesinados fueron obligados a la conversión.
La población judía fue cristianizada de inmediato, apoderándose los asesinos de las viviendas y de los bienes de sus víctimas. La , que había sido construida en 1315, perdió su uso como tal, siendo utilizada posteriormente como hospital de rabiosos.

A finales del siglo XIV, Toledo era una ciudad con una significativa población judía y musulmana. Había diez sinagogas y cinco centros de estudio y oración. De estas diez, casi
todas quedaron destruidas tras el Pogrom. Solo se han podido identificar con seguridad el
Templo Nuevo, Nueva o Mayor, convertida en la Iglesia de Santa María
la Blanca y la del Tránsito, que aloja en la actualidad el Museo Sefardí. El 18 de
junio de 1391 las revueltas llegaron a la ciudad, y la judería de Toledo fue atacada en las
penumbras de la noche de manera similar a otras ciudades del reino. Entre las víctimas de
la matanza se encontraban destacados artesanos, poetas y hombres de letras.

“La libertad religiosa es un derecho fundamental que da forma a nuestro modo de
interactuar social y personalmente con nuestros vecinos, que tienen creencias religiosas
distintas a la nuestra” declaró el Papa Francisco, pero, ¿Realmente la gente aplica esto en
sus vidas religiosas?

Columna de Opinión:

Creemos que este tipo de matanzas demuestran la poca tolerancia que existía en 1391,
pero a pesar de que ya pasaron poco más de 600 años, las personas siguen pensando en
la superioridad religiosa, y aunque los pogroms ya están prohibidos en la mayoría de los
países, sigue existiendo gente que quiere continuar con estas matanzas y marcar aún más
que los judíos somos una minoría.


G. Gayo. (21 jul 2019). 1391: La matanza de judíos que València olvidó. 7 mar 2022
https://valenciaplaza.com/1391-la-matanza-de-judios-que-valencia-olvido

A. Orozco De Sancha. (14 abr 2020). 1391 – Crónica de una muerte anunciada. 7 mar 2022

1391 – Crónica de una muerte anunciada

J. García Bautista. (22 sept 2019). La matanza de la Judería de Sevilla. 7 mar 2022
https://sevilla.abc.es/sevilla/sevi-matanza-juderia-sevilla201909210818_noticia.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.google.com%2F

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

A excepción de tu nombre y tu correo electrónico tus datos personales no serán visibles y son opcionales, pero nos ayudan a conocer mejor a nuestro público lector

A fin de garantizar un intercambio de opiniones respetuoso e interesante, DiarioJudio.com se reserva el derecho a eliminar todos aquellos comentarios que puedan ser considerados difamatorios, vejatorios, insultantes, injuriantes o contrarios a las leyes a estas condiciones. Los comentarios no reflejan la opinión de DiarioJudio.com, sino la de los internautas, y son ellos los únicos responsables de las opiniones vertidas. No se admitirán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo, discriminatorio por identidad de género o que insulten a las personas por su nacionalidad, sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.
Artículo anteriorKiev 1934: Una ciudad capital de nuevo
Artículo siguienteObservando la expulsión de los españoles 530 años después