Los poemas de Háber Endre

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Pertenezco a la generación que heredó historias de familia interrumpidas por el Holocausto. Muchos de los sobrevivientes que fueron víctimas directa o indirectamente de esta tragedia de proporciones catastróficas han sucumbido a la enfermedad y la vejez; muchos otros han pasado ya a mejor vida o languidecen en espera de ella. No obstante y a pesar de que ningún documento puede reemplazar la voz de aquéllos que fueron silenciados antes de tiempo aun cuando éste sea correspondencia o expresión literaria de otra índole, los documentos que los sobrevivientes rescataron antes de escapar al exterminio o los que recuperaron después de la guerra son–si bien limitado- el material más cercano para que el investigador de historias de familia encuentre información sobre parientes que murieron en el Holocausto.

Tengo en mi poder cartas que mi madre recibió de su familia en Hungría después que llegara a México en 1939. Son cartas de mis abuelos y de una tía y su marido. Entre los manuscritos encontré nueve poemas y tres cartitas [1] que el sobrino mayor de mi madre, Háber Endre[2], alias Bandi[3], escribió. En su calidad de primogénito, primer nieto y sobrino precoz, Bandi entró a formar parte de una familia amorosa y creció rodeado de tíos y tías que lo mimaban y alababan. No es difícil imaginar pues que su relación con los adultos haya influido en la madurez intelectual que más tarde demostró en los poemas que escribió.

El poema intitulado La despedida que Háber Endre escribió a la edad de diez años, resume la repentina tristeza que la familia en Hungría experimentó cuando mi madre, una de sus hermanas y el hermano menor viajaron a México para reunirse con los hermanos que ya se habían establecido en ese país. Es evidente en este primer poema que Bandi tenía ambiciones de escritor cuando firmó al calce de La despedida “Háber Endre originario de Heves” y no con el diminutivo Bandi con que todos lo conocían; asimismo, el poema establece la dirección que el joven escritor querrá tomar.


No todos los textos que Háber Endre adjuntó en las cartas a México estuvieron firmadas, pero los poemas que sí llevan su firma al final de cada texto no dejan duda que Háber Endre quería diferenciar entre la persona del poeta y la de Bandi, el hijo, el sobrino y el hermano mayor. Hallé dos copias del poema La despedida entre las cartas que mi madre conservó: un borrador manuscrito y la copia final escrita a máquina con el título añadido. Desconozco si hubo escritos anteriores al que el joven poeta escribiera a sus tíos; si los hubo, no hace alusión alguna a ellos en las breves notas que incluía con los poemas o en las cartas que mis abuelos escribieron a los hijos en México. No obstante, es de suponer que Bandi descubrió la afición por la poesía en la escuela donde la lectura y el arte de recitar poemas eran, probablemente, parte de la instrucción primaria. De ahí que sea natural pensar que Háber Endre aprendiera sobre poesía con los poemas que leían y memorizaban en la escuela. Asimismo pues, es posible pensar que Háber Endre también haya experimentado con poemas de su propia creación, ya fuera por tarea asignada o por su propia iniciativa.

La versión final de La despedida muestra la intención del joven poeta y no deja lugar a dudas de cuáles eran sus aspiraciones literarias. Háber no sólo utiliza el acto de escribir para expresar tristeza y dolor, sino que se dirige a un público lector: la familia que de cierto modo es, al mismo tiempo, el tema del poema. En el acto de fechar el poema, 21 de agosto de 1939, y firmar “Háber Endre, originario de Heves”, el joven escritor adopta en definitiva la persona del poeta y deja ser el niño Bandi. A partir de este momento, la mayoría de sus escritos llevarán las iniciales H.E.

Aunque no todos los poemas están fechados, no fue difícil aproximar las distintas fechas en que fueron escritos –o por lo menos enviados por correo- ya fuera porque en algunas instancias los textos estaban adjuntos a cartas fechadas, o por el contexto de las notas que los acompañaban en otros envíos. Los poemas parecen haber sido escritos entre 1939 y mediados de 1940 aunque la correspondencia entre mi madre y sus padres continuó hasta principios de 1942, año que parece ser cuando mi madre recibió las últimas cartas de Hungría. Hacia 1943, la única correspondencia entre la familia en Hungría y la de México fue la respuesta censurada al telegrama de la Cruz Roja Internacional que mi madre escribió a mi abuela el 9 de enero de 1943[4].

Durante sus años formativos, Bandi se transformó de un niño precoz de diez años en un serio pre adolescente interesado en coleccionar sellos postales. En sus cartitas les recuerda a sus tíos que envíen sellos postales y que a su vez regresen los timbres húngaros engomados en los sobres de las misivas recibidas. Al mismo tiempo, da noticias sobre sus progresos escolares y los preparativos para la ceremonia del Bar Mitzvá[5], e incluye información sobre la atmósfera política en Europa. Hay optimismo y esperanza cuando escribe “nosotros también iremos a México “después de la victoria de los Aliados. Sin embargo y a medida que la situación en Europa empeoraba, Háber Endre parece anticipar mayores dificultades y deja de mencionar la posibilidad de salir de Europa. En cambio, en su poema intitulado El Moshiaj (El Mesías) viene fechado el 21 de abril de 1940, invoca la protección de Dios y de la Biblia.

Si bien La despedida es la iniciación de Háber Endre como joven poeta, los siguientes ocho poemas que envía a sus tíos y tías en México son la afirmación de sus intenciones literarias. El tema de cada poema refleja los intereses de Háber y el estado de ánimo de un joven sensible y de madurez intelectual por encima de su corta edad. No cabe duda que los acontecimientos políticos y sociales de su tiempo, al igual que los intereses y preocupaciones de la comunidad judía en la que vivía hayan influenciado sus escritos. No es sorprendente pues que aún cuando desde 1938 Hungría había impuesto leyes anti-judías y los judíos eran perseguidos en varias partes de Europa, Háber Endre haya hecho eco en uno de sus poemas al patriótico sentir general de los líderes de las comunidades judías en Hungría que fallaron en prevenir a sus correligionarios del inminente peligro que enfrentaban. Así pues, en el poema intitulado Subí la alta montaña Háber Endre alaba a la patria en la cima de la alta montaña de Edelény[6]:

“El Boldva gorgotea solemnemente a mis pies
Y la bandera húngara ondea tristemente a lo lejos
Oh, patria mía, vence y deja que Trianon sea el vencido
Una fuerza extranjera no puede desgarrar nuestra patria”

Si bien en La despedida Háber Endre comunica la aflicción y el dolor que la partida de sus queridos tíos le causó, los sentimientos de abandono, desesperanza, y orgullo nacional son temas recurrentes en las composiciones subsecuentes. ¿Es acaso posible que los poemas escritos después de 1939 hayan sido una premonición de la suerte que les aguardaba a Háber y a su familia como se puede inferir cuando escribió en El tránsito se detiene:

“Esta máquina [el tren] es potente
Pero no lo suficiente para que se eche a andar
Así pues el tránsito se detiene
Al igual que las reses
Cuando están encerradas en el corral
Como rodeadas de tapias”

¿O fue mera coincidencia que los cuartetos de la mayoría de sus poemas fueran la expresión poética del niño que pasó a ser un joven adolescente durante el Holocausto?

Háber Endre no fechó los cinco poemas que siguieron a La despedida y que adjuntó en dos diferentes envíos postales. No obstante, se puede deducir por los temas de sus cartitas sobre novedades de la escuela, la comunidad, y la guerra en Europa que escribió estas misivas a sus tíos entre el otoñó o invierno de 1939 y principios de 1940. Aunque es natural que se haya inspirado en los eventos que relataba a sus parientes en México para escribir sus poemas, parece poco usual que a tan corta edad Háber Endre no sólo estuviera al tanto de lo que le rodeaba, sino que interiorizase la información -sobre todo en relación a la guerra- para hacer arte. En una de sus cartitas por ejemplo, menciona una excursión con amigos de la escuela y “el hijo del viudo Reich Henryk”, pero omite el efecto que le causó enterarse de la muerte de la madre de uno de sus compañeros. En cambio, hace frente al impacto que este triste evento tuvo en él en el poema intitulado El niño huérfano donde en seis estrofas relata el duelo de un viudo y su hijo camino al cementerio para enterrar a la madre. En otro momento por ejemplo, los poemas Viento invernal, El tránsito se detiene -ya mencionado- y El pájaro de invierno el joven poeta manifiesta su preocupación por el más severo invierno que la región había experimentado en 60 años.

Es probable que Háber Endre aluda al conflicto entre Rusia y Finlandia[7] durante el invierno de 1939-1940 en una de sus cartitas a sus tíos. En ella escribe que las tropas rusas “combaten ya en Viipuri. Los finlandeses son héroes”, y añade “ahora necesito el resto de la página para un poema” que intitula La guerra entre Rusia y Finlandia. En este poema Háber Endre hace eco al sentir general –posiblemente también tratado en el aula escolar- respecto a la postura del gobierno húngaro frente al conflicto entre ambos países. Así pues, no es de sorprender que las seis estrofas del poema sean un elogio a la valentía del pueblo finlandés.

Hay otras composiciones con temas que reflejan su educación de judío ortodoxo. En el poema De una visita a casa el joven poeta hace referencia a la festividad judía de Purim[8] y de cómo se hartó de pasteles. No es coincidencia pues, que la fecha del poema sea precisamente el 15 de adar del 5700, día de la celebración de Shushan Purim en el calendario judío. En Subí la alta montaña, mencionado con anterioridad y con fecha del 21 de abril de 1940, las cinco estrofas del poema denotan el sentimiento patriótico y el orgullo nacional de Háber Endre, pese a que los judíos eran objeto de leyes discriminatorias. El Mesías viene -también antes mencionado y con igual fecha que el anterior- es un poema de esperanza que hace referencia por vez primera a las convicciones sionistas del autor y reitera su fe en los preceptos de la Torá (la Biblia judía).

Háber Endre adjuntó los tres poemas restantes en una breve carta fechada el 18 de mayo de 1940. En ella Bandi escribió a sus parientes que “infelizmente, la situación aquí es tal que es probable no podamos continuar con las misivas por mucho más tiempo”; por lo tanto, añadió Háber, “incluyo en esta carta la copia final de mis poemas. En cuanto antes, mejor.” Es probable que –aunadas a las inevitables interrupciones del correo a causa de la guerra- el joven poeta sintiera la urgencia de enviar sus composiciones antes de que el gobierno intensificara las restricciones en el correo.

Al parecer y al igual que en las cartitas anteriores, en la última carta con fecha del 23 de enero de 1941 que los parientes en México recibieron, Bandi comunica apuradas nuevas sobre la familia. Para estas fechas, tendría cerca de 12 años y estaría preparándose para su Bar Mitzvá, como es evidente cuando escribe que estudia hebreo con un yeshiva bocher[9]. Es de suponer que no haya indicio de otros poemas debido a que obligaciones escolares y estudios religiosos consumían todo su tiempo. Sin embargo, también es posible pensar que Háber Endre haya continuado escribiendo poemas pero que haya pospuesto compartirlos con sus parientes en México hasta considerarlos “terminados”. Pero para cuando hubo querido adjuntar otro poema en una de las cartas a México, el envío postal era ya costoso y difícil. No hay quejas en esta última misiva de 1941 o mención de las dificultades por las que él y el resto de la familia estaban pasando; sólo una frase donde dice “espero que ustedes la estén pasando bien allá” y que oculta los infortunios de que eran objeto él y todos aquellos judíos que no pudieron salir a tiempo de Hungría.

Háber Endre murió en Auschwitz a la edad de 15 años. Su adolescencia se desenvolvió durante una etapa de turbulencia que culminó con el Holocausto y la exterminación de más de un millón de niños y adolescentes como él. Sus breves cartas e incipiente poesía, que urgió a sus lectores leer, revelan las inquietudes de un joven de excepcional inteligencia y madurez intelectual. En ella abordó el proceso de escribir con seriedad y disciplina a pesar de su inexperiencia y corta edad. Y aunque sus poemas son apenas los primeros bríos de un joven a quien le fue negada la oportunidad de desarrollar sus aspiraciones literarias debido a su trágico fin, sus poemas y cartitas son un recurso invaluable para atar cabos y llenar huecos en mi historia personal.

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La despedida

Edelény está medio vacío
Medio Edelény está llorando
Nos despedimos de Béla, Olga y Magda
Fue muy difícil para nosotros; fue una despedida con mucho llanto
Olga y los otros se fueron
Tal vez no regresarán
Ya que se han ido lejos
A México fueron
Se han ido lejos, quizá para siempre
México está lejos, a más de cien kilómetros
Esto llenó nuestra vida de llanto
Subieron al tren rumbo a su Felicidad
Tal vez su destino sea más dulce
Que aquí en el gólesz [la diáspora]
Nosotros los judíos tenemos un
Triste destino aquí
Pero confiamos que Dios nos ayudará

Háber Endre
Heves, 21 de agosto de 1939


[1] Me tomó varios años hasta que pude encontrar la persona adecuada que pudiera traducir los textos en húngaro ya que era indispensable que el traductor estuviera familiarizado no sólo con la caligrafía del texto, sino con experiencias vivenciales similares a las de Háber Endre para poder mejor interpretar el pensamiento del joven autor donde el texto fuera ilegible. Eventualmente, tuve la fortuna de entablar contacto con Moshe Shavit. Gracias a la traducción en inglés que hizo de los textos me fue posible leer los poemas que Háber Endre escribió. Las citas en español de los textos son traducción mía.

[2] Es costumbre en húngaro escribir el apellido seguido del nombre propio.

[3] Bandi es el diminutivo de Endre y el nombre con el que familia y amigos lo llamaban.

[4] Mi madre recibió la respuesta de Hungría seis meses después.

[5] De acuerdo con las leyes judías, un joven judío tiene la obligación de observar los mandamientos de la Biblia a partir de los 13 años.

[6] Edelény es el pueblo donde vivían mis abuelos a quienes Bandi visitaba con frecuencia.

[7] El conflicto armado entre los dos países se inició el 30 de noviembre de 1939 y finalizó el 13 de marzo de 1940 con la firma del armisticio en el cual Finlandia cedió parte de su territorio. No obstante, esta guerra fue una derrota moral para Rusia.

[8] Se refiere a la fiesta judía que conmemora que los judíos se salvaran de ser aniquilados bajo el mandato del rey Asuero de la antigua Persia.

[9] Estudiante judío en un seminario religioso.

Acerca de Viviana Grosz

Originaria de la ciudad de México, Viviana Grosz es licenciada en letras por la UNAM. Hizo cursos de postgrado en la Universidad de Rutgers, y obtuvo la maestría en la Enseñanza de Inglés como Segunda Lengua en la Universidad de Kean donde es profesora de medio tiempo desde 1998. Ha publicado en Avotaynu. The International Review of Jewish Genealogy, y en la antología Every Family Has a Story. Es miembro de JewishGen donde coordinó, organizó y escribió material para la creación del sitio http://www.shtetlinks.jewishgen.org/Edeleny/Edeleny.html. Viviana reside en Nueva Jersey.

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