Leyendo La Guía de los Perplejos de Maimónides he encontrado muchas cosas valiosas que ignoraba. La obra en si son tres libros, antes de comprarlos imaginé que quizá sería un libro de difícil comprensión, todo lo contrario, se lee fácilmente y mucho se aprende.

Lo escribo aquí para el lector que tenga la intención de comprarlo lo haga.

Encontré en la Guía de los Perplejos el perfil que distingue al Profeta del hombre común: La profecía sólo reside en el hombre sabio, fuerte y rico. Las palabras fuerte y rico en el sentido moral. Fuerte es el que sabe dominar sus pasiones; y el rico es el que está contento con lo que tiene.

Se mencionan tres cosas como condiciones para la profecía:

La perfección de la facultad racional por medio del estudio.

La facultad imaginativa.

Y la de las costumbres, que se obtiene cuando uno libera su pensamiento de todos los placeres corporales, y hace callar el deseo de toda suerte de tontas y perniciosas grandezas.

En estas tres cosas los hombres tienen una gran superioridad los unos sobre los otros. Es un hecho que toda facultad corporal, o se embota, se debilita y deteriora, o se corrobora.

Y bien, la facultad imaginativa es indudablemente una facultad corporal. Por eso los profetas dejan de profetizar durante la tristeza y la cólera y otros sentimientos semejantes.

¿Sabes que los doctores dicen que "la profecía no llega ni durante la tristeza ni durante el abatimiento?

¿Cual es el mensaje entonces?

No se trata de ser profetas nosotros, esto es más bien, un objetivo y positivo mensaje: Sabio, Fuerte y Rico; son si uno lo quiere de veras, metas que se pueden alcanzar....

La facultad racional por medio del estudio.

La facultad imaginativa. Que crece y se desarrolla por medio de vivir y estudiar.

Y la de las costumbres al liberarnos de toda suerte de tontas "grandezas" que siempre tienen su precio, precio que siempre se paga....

De los placeres corporales si estos tienen una regla de normalidad, ¿Por qué no?

Los sentimientos como: Tristeza, Depresión, Ira, Rencor. Odio... Nos encadenan espiritualmente; nuestro gusto por la vida se ve notablemente disminuido; es energía inútilmente desperdiciada, somos carceleros y reos de nosotros al mismo tiempo.

Lo arriba escrito es el perfil de un profeta, pero sin ser profetas bien podemos acercarnos a ese perfil para nuestro bienestar

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Industrial y asesor en materia de seguros y fianzas, inicia su actividad periodística hace siete años, principalmente en periódicos y revistas comunitarias judías y en el periódico El Asegurador, en su sección "Vivir seguros".