Existe una tendencia a abandonar la ridícula y obsoleta división de los seres humanos en izquierdas y derechas, algo que venimos predicando hace muchos años. Observamos hoy que el mundo siempre con esa tendencia a dividirse en vez de unirse, está ahora optando por auto adjetivarse de conservadores, liberales, o progresistas.

Una demostración de esta tendencia es la reciente manifestación que una parte de la población jordana efectuó en protesta porque los gobiernos de Jordania e Israel dieron un primer paso hacia una colaboración técnico-económica con la que Jordania entregaría energía eléctrica (a partir de energía solar) a Israel, y en retribución Israel entregaría a Jordania agua potable (del Mar Mediterráneo desalinizada).

Los manifestantes no tuvieron en cuenta la importancia positiva del acuerdo, para nada les importa que con este convenio se abrirían miles de puestos de trabajo en ambos países, y sin costo de funcionamiento, solamente la inversión en instalaciones, los jordanos tendrían agua potable -imprescindible para sus vidas- y los israelíes tendrían más fuentes de energía limpia, solar. Agreguemos la influencia en la eliminación de todo lo que causa el calentamiento global, mejorando el aire que respiramos y usando menos el caudal de las fuentes de agua potable natural.

Es más importante para esos manifestantes su lucha por la eliminación de Israel, que mejorar su nivel de vida con más empleos, más agua potable, mejor nivel de vida. Y nada tiene de negativo en cuanto a tendencias políticas y religiosas.

Por supuesto, ese tipo de manifestaciones, aunque sólo hayan sido unos cientos de jordanos -seguramente de origen palestino- aparece en la mayoría de los periódicos “progresistas” del mundo como gran crítica anti-israelí, algo que es moda internacional.

Otro tema que debería ser una enseñanza para los “progresistas” occidentales, es el anuncio de algunas reformas en la legislación vigente en Emiratos Árabes Unidos.

Si bien los EAU no son un ejemplo de democracia -ningún país musulmán lo es- es un paso hacia una cierta liberalidad dentro de su sistema de gobierno teocrático.

Queremos destacar que entre algunos cambios que los acercan un poco a la cultura occidental, como ciertas libertades a las mujeres, establecen una ley que debería ser ejemplo para occidente: castigarán como delito la difusión de rumores, noticias falsas y fraude electrónico.

Si la legislación y la justicia de países que se consideran democráticos y culturalmente occidentales aplicaran una ley similar, consideramos que un 90% de la prensa oral y escrita se quedaría sin motivos para existir, o por lo menos tendría que hacer un giro de 180% en sus informaciones.

Por supuesto que nos referimos a los grandes medios de información, especialmente los que influyen en gran parte del planeta. Dejando de lado a sitios como Al-Jazeera, notoriamente pro-islamista radical, podemos mencionar como ejemplo a CNN, BBC, New York Times, TVE y tantos otros.

¿Qué escribiría El País de España, si le quitan los chismeríos de la realeza y el ataque a Israel ? Qué comentaría el editorial del New York Times ?

Esos medios de difusión (más de mentiras que de información), tendrían que volver a estudiar, aprender a decir verdades, todas las verdades y nada más que verdades, parafraseando los juramentos que nos muestran las películas hollywoodenses.

En realidad este articulo debería titularse “Manual para lectores y telespectadores”. Quienes escriben las noticias desinformativas saben muy bien que están lucrando con las mentiras, ya sea lucro económico o político. Son los lectores-oyentes quienes tienen que comenzar a darse cuenta que lo que les llega no es información sino deformación, y este es el problema mayor, cómo se desinforma a los pueblos. Es el origen de los odios.

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