Un “mal acuerdo”:
• Protege la infraestructura nuclear iraní en vez de desmantelarla.
• Coloca a Irán en la posibilidad de construir armas nucleares a días o semanas de haber expirado el acuerdo.
• Mantiene más de 5000 centrifugadoras iraníes funcionando.
• Acerca a Irán decenas de billones de dólares en un inmediato “bonus terrorista”.
• Destruye procedimientos de verificación y coloca al propio Irán en un comité que votará sobre permitir el acceso a sitios nucleares iraníes bajo sospecha.
• Compromete a las potencias mundiales a ayudar a Irán a desarrollar mejores y más nuevas tecnologías nucleares.
• Brinda a Irán acceso a las armas convencionales más avanzadas del mundo al levantar el embargo de la ONU .
• Contempla, como interés político más allá de lo estrictamente nuclear, el levantamiento del embargo de armas a un régimen que públicamente llama al exterminio de países enteros.
• Otorga legitimidad a las aspiraciones del régimen iraní sin contemplar, por fuera de la materia nuclear, otros intereses políticos importantes para el resto de potencias firmantes, como liberación de rehenes encerrados por los ayatollahs.
• Otorga a Irán varios días para prepararse antes de que se lleven a cabo las inspecciones.
• Convierte a Irán, que goza de facultades influyentes en las investigaciones, en una especie de juez y parte sobre el objeto a investigar.
• Contempla un primer plazo de duración demasiado extenso para tratarse de un acuerdo sobre el cual el líder de uno de los firmantes, presidente Obama de Estados Unidos, ha dicho que no está basado en la confianza.
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Un “buen acuerdo”:
• No levanta inmediatamente las sanciones.
• Contempla restricciones de mayor duración.
• Desmantela la infraestructura nuclear [que puede ser destinada a armamento]
• Exige que Irán se sincere acerca de su trabajo militar en el pasado.
• Permite inspecciones en cualquier lugar, en cualquier momento .
• No transforma a Irán en la especie de juez y parte, no le concede facultades que influyan en la investigación ni lo incluye en el comité que vota sobre los permisos.
• Analiza el contexto total de las relaciones y problemas entre los países y contempla –aún como un puntapié inicial para otro acuerdo específico- la situación de los rehenes que mantiene el régimen iraní.
• No otorga a Irán días de preparación antes de los controles sobre sus actividades.
• No levanta embargo de armas a un régimen probadamente asesino, que clama por borrar países del mapa (incluido uno de los firmantes), bajo sospecha de querer desarrollar armas nucleares, y que no manifiesta arrepentimiento o cambio de intenciones.
Mejor que un “mal o buen acuerdo”:
• No firmar ningún acuerdo con el régimen totalitario de Irán.
El acuerdo firmado por el grupo 5+1 con Irán es perjudicial para los interesados en detener a los fanáticos ayatollahs, principalmente por dos motivos, más allá del tiempo que se le da a Irán antes de inspeccionarlo (como si a un criminal le dieran tiempo de limpiar la escena del crimen), o las verificaciones sobre las que el propio Irán tendrá influencia.

Primero porque este acuerdo una vez finalizado no habrá impedido al régimen iraní de hacerse con armas nucleares de manera definitiva o siquiera duradera, por el contrario facilitará legalmente su camino. El acuerdo no es un freno definitivo a las aspiraciones de Irán, sino un período que este país debe transitar hasta estar en condiciones de dar el gran paso poco tiempo después ya sin tener que sentirse atado a las disposiciones previstas.

Segundo, porque no es como lo pinta Obama, que si Irán incumple los términos, el acuerdo se termina. Al contrario, a Irán le interesa cumplir los términos del acuerdo, ya que mediante su cumplimiento quedará, luego de transcurrido su plazo, en posición favorable para terminar de desarrollar sus armas nucleares. No es que Irán se siente amenazado por el acuerdo y su posible levantamiento; al contrario, estará cómodo siguiendo sus pasos y le interesará que siga para gozar del manto de legalidad y consentimiento recíproco que este documento otorga.

El acuerdo está diseñado de tal manera, que Irán, para conseguir un arma nuclear, no tiene que violar el acuerdo, sino cumplirlo. Es decir, para que Irán obtenga lo que los firmantes supuestamente no quieren que obtenga, se deben respetar los términos firmados; el incentivo para Irán está en seguirlo, no en violarlo, para lograr la meta que se pretendía evitar. Irán, con paciencia, puede seguir el acuerdo por 10 años, y transcurrido el plazo hacer de las suyas en condiciones favorables y en un período relativamente corto.

Más allá de todo, mejor que un mal acuerdo o un buen acuerdo, es no firmar un acuerdo con un régimen totalitario, fanático, terrorista, asesino, cuando no se está obligado a hacerlo ni es una situación en la que no queda otra salida. Ningún acuerdo con estos despreciables, para no legitimar sus intereses, no ceder a sus reclamos, no tratarlos como partes iguales en una negociación supuestamente limpia, ni tener que estar esperando la puñalada por la espalda que puede venir en cualquier momento.

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Nacido en San Juan, Argentina, en 1987, cursa estudios en derecho; egresado del Majon LeMadrijim en Israel, y con diploma por trabajo voluntario e investigación periodística en Israel; egresado del Instituto de Inglés Saint Paul, y con 4 diplomas internacionales del Esol Examination; miembro y Secretario de Juventud de la filial cordobesa de la Organización Sionista Argentina; fue madrij, Rosh y Rosh Jinuj del merkaz de Córdoba de la Tnua Hejalutz Lamerjav, movimiento juvenil sionista apartidario; Peil de MASA, sociedad entre el Gobierno de Israel y la Agencia Judía, para programas de larga duración en Israel dedicado a jóevenes. Brindó capacitaciones a jóvenes líderes y educadores comunitarios. Campeón y Subcampeón de Olimpíadas de filosofía a nivel provincial en San Juan. También hizo periodismo deportivo en medios locales, trabajó para Radio La Red en San Juan, y colaboró con artículos para el diario israelí Aurora, y los distinguidos blogs de la OSA filial Córdoba y de la Fundación Hadar, entre otros.