Hoy nos encontramos dando un salto hacia la colonización de un universo globalizado por las Tecnologías de la Información y Comunicación TIC, que se rehace a sí mismo desde el Internet de las cosas a través de la dinámica del Big Data. El nuevo planteamiento nos transforma de animales políticos a animales cuánticos o si se prefiere Ciber-Sapiens, que interactúan desde otros ámbitos del conocimiento y el desarrollo tecno-científico, al reformular el uso y la aplicación de las matemáticas en el espacio virtual.

 

De esta manera el Ágora griega se ha desplazado hacia un horizonte informático, que debe aspirar al ejercicio de una crítica constructiva, pero también a una y deliberación en torno al cálculo matemático. Porque se ha hecho migrar de forma parcial el quehacer de ser humano a estos espacios regidos por el algoritmo y a la vez, algunos vestigios de su razón monológica que debe transformarse en dialógica para abrir nuevos ámbitos de interacción tecno-científica. 

 

La posesiona al ser humano más allá de sus sueños, al integrarlo a un nuevo ecosistema tecnológico que lo empuja a reinventarse desde otros ámbitos del desarrollo económico, político, científico, tecnológico y por supuesto social, que deben ir en armonía con su naturaleza como persona.

 

Por ello, es fundamental el proyecto planteado por el Gigante del Social Media, en relación con la constitución del Metaverso como nueva zona de interacción y comercio más allá de la Web, al prometer que abrirá 10.000 mil puestos de empleo para Europa en el próximo tiempo, oferta que no ha pasado desapercibida en estos tiempos de post Covid. Porque la tasa de desempleo se ha incrementado en el mundo a raíz de la Pandemia y se requiere de modernos emprendimientos que tomen en cuenta las nuevas necesidades de una sociedad cosmopolita en Internet. 

 

No es de recibido que las economías que constituyen un mercado global se encuentren en medio de una coyuntura que debe repensar los modelos de desarrollo y gestión de la salud, al igual que replantear las políticas públicas de las democracias liberales, lo que implica en la Red abaratar los costes en la gestión de las informaciones y comunicaciones e integrar a toda la población mundial, al ligar de forma más concreta la mecánica cuántica con el moderno Sapiens.com.

 

Así como punto de partida, lo que busca desde la lente de un pragmatismo económico, es reducir los costes en cuanto al entrenamiento de los modelos del machine learning y deep learning, a través de la generación de datos sintéticos. Porque el proceso actual requiere de grandes cantidades de datos y supervisión guiada para que estos sistemas aprendan, siendo un proceso sumamente caro para las empresas de TIC. 

 

Entonces la pregunta que muchos se hacen es cuáles serán las implicaciones a futuro de estos saltos tanto cuantitativos como cualitativos del Internet de las cosas y si debemos abrirnos a la tecnología o tratar de cerrarnos a ella en pleno siglo XXI. Ahora el sentido común nos dice que es imposible parar el tren del desarrollo tecnológico, pero a la vez que este debe desempeñarse de manera responsable en aras de abrir espacios de socialización y bienestar económico donde se busque el bien común.

 

En consecuencia, solo el tiempo dirá si como sociedad mundial con conciencia social, alcanzaremos un cosmopolitismo tecnológico que avance hacia una nueva era regida por el algoritmo, donde el cálculo matemático debe abrir un meta-universo de posibilidades, pero de forma equitativa y responsable. 

En conclusión, se requiere del concurso de las diferentes ramas del conocimiento humano, para repensar los modernos escenarios histórico-tecnológicos que nos deparará el denominado Metaverso. Aunque más allá de las fronteras terrestres que nos limitan, al separarnos por las leyes del espacio-tiempo que no debe fragmentarnos como piezas pixeladas en un ajedrez humano, donde la ética de la competición empresarial tiene que consentirse siempre y cuando sus efectos sean buenos para todos, desde un ámbito de la cooperación racional que considere al ser humano como una persona y no solo como un código de barras entre las fluctuaciones de la oferta y la demanda.

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Licenciada en Filosofía de la Universidad de Costa Rica, UCR, especializada en identidad nacional costarricense; ética; y comunicación social, Máster en ética y democracia por la Universidad de Valencia. En la actualidad investiga sobre los judíos sefardíes en Costa RIca. Además tiene estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica y trabaja como consejera en razonamiento jurídico en una firma de abogados. Publica artículos en El Semanario Universidad, de la Universidad de Costa RIca, en esefarad.com, revista argentina en internet sobre cultura sefardita y ha publicado en el diario La Nación de Costa RIca. Es Poeta. Publicó poemas en la Revista Tópicos del Humanismo de la Universidad Nacional, UNA, en el Semanario Universidad de la UCR y en el diario La Nación. Forma parte de la Junta Directiva de la Ong Instituto para el Desarrollo, la Democracia y la Ética, IDDE.