Diario Judío México - En Mayo de 2005 escribí en esta misma revista acerca del Metrobús, poco antes de que fuera inaugurado. Hacía notar que la Avenida Insurgentes se deterioraría en términos estéticos y planteaba varias interrogantes: ¿saldrían los microbuses?, ¿proliferarían los puestos?, etc. A más de dos años de distancia, muchas preguntas han sido respondidas y existe una idea más clara de las ventajas y fallas del Metrobús.

Estimo que el sistema ha mostrado un éxito relativo, aunque las autoridades lo consideran indiscutible y están ampliando la red. Algo que mencioné en mi artículo de 2005, y creo sigue vigente, es el de cuán mejor es el transporte subterráneo que las autoridades de la Ciudad construyeron en el pasado. A pesar del nombre similar, está muy lejos el Metrobús, equivalente a camión y medio, del Metro con sus ocho vagones. De haber sido menor su megalomanía, AMLO hubiera podido expandir el Metro hacia el sur y quizá al poniente, en vez de construir el faraónico Segundo Piso.

El principal defecto del Metrobús, evidente desde su entrada en operación, es su insuficiente capacidad; necesitaría al menos el doble. Esta faceta, como suele suceder con muchas de nuestras obras públicas, no contó con una planeación adecuada. No es clara cuál pueda ser la solución, quizás incrementar las corridas. Me temo que con la ampliación, más gente utilizará el Metrobús y la insuficiente capacidad se agudizará.

También hice notar en mi artículo la pobre estética de las estaciones, lo cual, en el caso de una de nuestras mejores avenidas, era un punto importante, aunque ignorado por las autoridades. Me preguntaba asimismo si los puestuchos no proliferarían y, en efecto, creo que así ha ocurrido.

A favor del Metrobús, considero que ha fluido bastante bien, mejor que el transporte anterior, y no ha sido bloqueado en las intersecciones por los demás vehículos. Asimismo, salieron los microbuses, lo que ha facilitado la fluidez del resto del tráfico, pese a haber perdido un carril. La entrada de los pasajeros al vehículo (al menos cuando el la permite) y la salida, son rápidas.

Afirman las autoridades que el Metrobús ha propiciado una disminución de las emisiones de gases invernadero y mencionan en su página electrónica una cifra de 60,000 toneladas, pero al no explicar cómo la obtuvieron, resulta cuestionable.

El aspecto más importante del Metrobús es que, con su carril exclusivo, se privilegia el transporte público, algo que prácticamente no había existido en la Ciudad, y a menudo se le ve avanzar cuando el resto del tráfico está casi detenido. Me parece que esta tendencia será creciente con el tiempo, y no sólo en México. Sin embargo, por la saturación del Metrobús y lo poco cómodo que resulta viajar en él, no hay incentivo suficiente para que los automovilistas dejen sus autos y lo utilicen.

En fin, el Metrobús presenta algunos puntos a su favor, pero aún varias deficiencias. Sin embargo, debido a su construcción relativamente rápida y económica, las autoridades han optado por expandirlo.

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