Por quinta ocasión, México forma parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, ahora durante el período 2021-2022. Como parte de los compromisos adquiridos, en noviembre próximo México asumirá por un mes la presidencia de este órgano. No obstante, esta ocasión coincide con un sistema internacional que atraviesa por un importante proceso de fragmentación y reconfiguración y de competencia por el poder global.

Por ello, conviene señalar en este mundo VICA –volátil, incierto, complejo y ambiguo– diversos eventos geopolíticos que podrían ser llevados al seno de las Naciones Unidas, e incluso pudieran poner a prueba al Consejo de Seguridad, ya sea durante la presidencia de México o durante el resto del bienio 2021-2022. A continuación señalo algunos de estos eventos:

  • El empeoramiento de la situación política, económica, humanitaria y de seguridad en Afganistán.
  • La escalada en las tensiones entre Taiwán y China, y sus severas implicaciones geopolíticas en la región.
  • La renovación del acuerdo nuclear entre Estados Unidos e Irán, luego de que Washington lo abandonara durante la Administración Trump.
  • La posible ocupación de tierras en Cisjordania por parte de Israel, como parte de una política iniciada desde mediados del 2020. Habrá que considerar los costos humanitarios para el pueblo palestino, así como las implicaciones para Egipto, Jordania y Líbano.
  • Las ciberamenazas como un dominio de nuevas confrontaciones entre los Estados, por más que todavía se encuentre en un limbo para el derecho internacional.
  • El comportamiento de Turquía luego de que en enero del año pasado se firmó un acuerdo energético entre Chipre, Grecia e Israel, lo que debilitó el posicionamiento de Ankara en la región del Mediterráneo.
  • Asociado con conflictos por recursos naturales, las tensiones entre Etiopía, Egipto y Sudán por la distribución del agua del Nilo, especialmente después de que Adis Abeba generó profundas suspicacias en sus vecinos con la construcción de la Gran Presa del Renacimiento Etíope.
  • Cachemira ha generado, después de muchos años, tensiones entre India y Pakistán, especialmente después de que el gobierno indio revocara la autonomía de dicha región sin consulta.

Estos y otros eventos podrían marcar el ritmo del Consejo de Seguridad Nacional de las Naciones Unidas. Tendrán que llamar la atención aquellos sucesos asociados con la rivalidad entre Estados Unidos y China, cuya relación pasa por uno de sus momentos más bajos desde que ambas naciones formalizaran relaciones diplomáticas en 1979. Es indudable que la intensificación de una rivalidad entre estos dos países supone un riesgo para la estabilidad y la paz del sistema internacional en su conjunto.

Por ello, ante un escenario internacional tan complejo, será importante que México esté preparado, no sólo para avanzar en nuestros objetivos nacionales, sino para que nuestro país y nuestra tradición diplomática sea un factor de estabilidad y paz en un sistema internacional que ha demostrado a lo largo de la historia ser por demás inestable.