Diario Judío México - Prepararse para un Tefilín puede ser una de las experiencias más conmovedoras y gratificantes que puede tener una familia judía. En este caso como madre, el Bar mitzváh de Moisés llena muchos espacios que no sabía que necesitaba llenar.

A pesar de que mi esposo Elías es el primogénito de 8 hermanos, Moy es el último nieto en hacer el Bar mitzváh. Esto es muy significativo para mi esposo y para mí.

Lástima que mi suegro no pudo verlo, me hubiera encantado tenerlo cerca. Sé que a él también le hubiera gustado estar ahí, y quizá en cierta forma así fue.

Los preparativos previos fueron extenuantes no sólo por las lecciones de la parasha, las oraciones de la mañana; sino también por el evento subsecuente al Bar mitzváh.

Yo no había digerido la idea de que Moy había crecido, hasta que lo vi bien plantado en La Bimá: con su traje, muy serio.

Al quitarle el saco del traje, y subirle la camisa del brazo izquierdo para que se colocara el Tefilín, sentí una sensación de tristeza-nostalgia por la infancia que se va.

Me fui a mi lugar y noté como toda la ceremonia la leyó con la formalidad que requiere tal momento. Mi esposo desempeñó su papel perfectamente.

Al leer Moy su Perasha directamente de la Torá, me conmoví porque la había escuchado una y otra vez, pero nunca como en ese momento. Cada rincón de la sinagoga se llenó de sus palabras.

Al cargar tanto mi esposo como mi hijo la Torá pude ver el esfuerzo que hacían porque no es “peso” fácil de cargar, aún así ninguno se quejó. Lo hicieron -especialmente Moisés-, con gran religiosidad que me pareció sentír la presencia de D´s.

Como dice en el Shemá y lo así lo pusimos en las invitaciones:

“Y los amarrarás como señal sobre tu brazo y como Tefilín sobre tu cabeza”. Ese mandato divino, es al que nos referimos al cumplir con ese precepto que D´s manda.

Al hablar el Rabino dirigiéndose a la comunidad supo dar unas palabras cálidas y gentiles en un tono que parecía que nos hablaba un padre, le habló a Moy con gran cariño. Y entre algunas de sus palabras dijo: “nacer judío no es ser judío y ya: hay que reactivar esa voluntad de ser y querer ser judío”.

Pude tener la oportunidad y el privilegio de darle junto con Elías mi esposo una bendición de padres a nuestro querido hijo, que dejó de ser un niño.

La presencia de nuestra familia, amigos, el Rabino y el Jazán completo la ceremonia y el evento con gran alegría.

Sé que al cumplir este mandamiento se empieza a tener mayor conciencia espiritual, sé que mi hijo va a lograr un  nivel de compromiso y de sensibilidad que irá desarrollando cada vez más.  Porque este Bar mitzváh para Moy no lo hizo sólo por obligación sino por amor y porque él tiene un corazón muy puro y sensible para cuestiones del alma. El Tefilín vino a darle ese clímax para cerrar y empezar una etapa en su vida.

He sentido la presencia de D´s afortunadamente en muchos momentos y este; fue uno de esos momentos.

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3 COMENTARIOS

  1. Paulo: gracias por los buenos deseos!!.
    Mirta: tus palabras como siempre tan atinadas y profundas, me enterneció fuertemente. D´s quiere que algún día nos podamos ver. Gracias nuevamente, tu amiga Mary.

  2. Mary querida:

    Tanto me alegré de recibir la invitación para la Bar Mitvá de Moy a través del mail que me enviaste, que la imprimí: Para conservarla entre los objetos queridos.

    Muchos son los kilométros que nos separan de geografía. Pero no desde ese afecto que hemos construido, gracias a Diario Judío.

    Y el día, en que como mamá estuviste ahí, con esa ansiedad y emoción, viendo a tu benjamín convertirse en Hombre- como lo dice la religión judía- de rezo y tefilim: miré la hora aquí- para pensarte tan lejos- justo en esos momentos de corazón pleno y feliz.

    Que mi ¡¡ MAZL TOV !! llegue a Moy y a tu familia toda, surcando cielos y mares con mi voz que no conoces, pero con mis letras: Ya sabes: tus amigas fieles.
    Y si D´s lo quiere…un encuentro de familias habrá para ese abrazo que nos debemos de pieles y sentimientos que por alguna razón, en el Cosmos se buscaron.

    mirta

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Estudié la carrera psicología para poder ayudar a las personas, siempre he tenido un sentido de vocación hacia los demás. Además de que me gusta mucho el aspecto espiritual ó profundo del ser humano.Quiero ayudar a las personas a que alcancen su potencial, asesorándolos en lo que necesiten. Apoyando sus fortalezas. Me gusta la idea de ejercer mi profesión donde se conjugue el gusto por la gente. Puede ser por medio de: seminarios, talleres, pláticas, artículos, etc. para que las personas en lo personal y/ó en el trabajo logren sus objetivos y se superen.