Diario Judío México - Fue un golpe durísimo, tan difícil de asimilar que en el momento me costó aceptarlo. La muerte del Fiscal de la Nación constituyó una de las peores noticias jamás recibidas en mi vida. Tan grande era el shock mientras esperaba la confirmación de la información (porque no había recibido aún la versión definitiva), que albergaba esperanza en mi interior de que fuera una noticia falsa, un dato a corregir o desmentir; esperanza de que Nisman –aun sufriendo una herida- estuviera todavía respirando el aire de este mundo. En aquellos momentos escribí: “Si Nisman está muerto hay que sacarla a la tirana ahora mismo. Basta de tiranía. Que empiecen la libertad y el orgullo”. Estaba harto de vivir bajo la tiranía kirchnerista, y la muerte de Nisman era otra frutilla más del postre, que viene rebalsando desde hace largo rato.

De los tiranos hay que deshacerse, mejor temprano que tarde, y Cristina Fernández de Kirchner es una tirana que lleva demasiados años haciendo estragos a diestra y siniestra. Pero para hacerlo se requiere aunque sea de un poco de amor propio, y este pueblo desgastado, aletargado e indiferente en gran medida, no da sobradas muestras de prepararse para el desafío de echar del poder a quien lo detenta con extrema crueldad.

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Al llegar a mi casa esa madrugada fatídica del tristemente inolvidable lunes 19 de enero de 2015, ya con el deceso del fiscal oficializado (que según se ha comunicado se produjo el domingo 18), me quedé horas frente a la pantalla de Todo Noticias informándome sobre el asunto. Con la mente golpeada y el corazón partido. En Facebook los contactos ya acusaban recibo del fallecimiento, y las invitaciones a marchas por Nisman comenzaban a llegar.

Este tipo de marchas multitudinarias reclamando libertad, justicia y protestando por la corrupción dirigidas contra el gobierno kirchnerista, solían entusiasmarme allá por 2012, 2013. Luego fui notando cómo perdieron su eficacia mientras el régimen proseguía inconmovible su terco derrotero autoritario. El episodio de marras, era demasiado grave como para quedarse en una marcha. Los kirchneristas nos están asesinando. Esto ya es literal y directo, no meramente metafórico o por efecto secundario. Y nosotros, los que nos oponemos a ellos y a toda clase de tiranía, ¿nos vamos a conformar con una marchita? ¿O vamos a empezar a ejercer violencia defensiva? Pregunto.

Porque al parecer, más de un mecanismo republicano de justicia y preservación de derechos ha sido devastado por el alud kirchnerista, y los culpables oficialistas nunca reciben castigo, a la par que personas inocentes mueren asesinadas. Si el kirchnerimo elude la ley, sabotea la institucionalidad republicana y lo hace desde el poder precisamente generador de leyes y encargado del sostenimiento de la República, ¿a nosotros qué nos queda? La violencia defensiva está plenamente justificada desde que la víctima es agredida y colocada en esa posición por el agresor, este último no teniendo derecho a iniciar un ataque contra personas y bienes ajenos. La defensa de lo propio es plenamente moral.

En términos ideales, la defensa de derechos organizada mediante mecanismos institucionales con procedimientos firmes y claros exentos de arbitrariedad y dotados de legitimación de origen en el marco de una sociedad civilizada, es un modo prolijo y sensato de proceder. Pero en este clima kirchnerista de destrucción institucional y santificación de la conducta delictiva, donde al parecer no podemos depender de aquello que el régimen ha cooptado, infiltrado y dominado en su propio provecho, ¿no vamos siquiera a pensar en organizarnos para ejercer violencia defensiva?

Estoy abriendo los ojos, por ejemplo, a todos los que pueden llegar a sufrir en plena calle un enfrentamiento contra los matones dirigidos por Luis D’Elía y Fernando Esteche. ¿Vamos a morir en la calle y dejar que nuestros destrozados familiares reciban años después, inmersos en llanto por recuerdos no cicatrizados, la sentencia del juez que condena al asesino (el que pronto saldrá a delinquir nuevamente), si es que lo condena? ¿O vamos a enfrentar a mafias, piqueteros y demás grupos de choque con lo que tengamos a nuestro alcance, sin que eso implique la renuncia a ir reconstruyendo en paralelo al país?

Volviendo específicamente al caso Nisman, queda claro que además de lugar para la tristeza, también había espacio para la bronca, direccionada contra el régimen y sus esbirros. Los responsables políticos de que un hecho así sucediera en Argentina. Aquí hablo de ustedes, asesinos y cómplices: kirchneristas criminales. Del primero al último. Todos merecen castigo. Ustedes merecen estar muertos, no Nisman.

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Recién tomé la decisión de intentar dormir –en lo posible- a las siete de la mañana, aunque debiera levantarme poco después para comenzar la jornada. Descansar en semejante contexto hostil al sueño podía resultar costoso, pero había que hacerlo. Me fui con los siguientes tres mensajes:
El primero para la República en general: colaboradores de Nisman, digan todo. Presenten las pruebas. Estamos con ustedes. No se achiquen; agigántense.

El segundo para la gente de mi pueblo: judíos equipo Timerman, son unos traidores sin perdón. Fanáticos sin perdón. Judíos equipo Nisman, a seguir apoyando. Que el excelente trabajo del fiscal no sea en vano.
El tercero, una recomendación para la gente de bien, el resto no me interesa: si quieren saber quién fue , la grandeza de este hombre y su heroicidad, lean el libro “Matar sin que se note” del brillante Gustavo D. Perednik[1]. Lean y conozcan lo que hizo este Héroe contemporáneo.
Que descanses en paz Alberto, Z”L.

Considero de importancia los tres mensajes, cada uno para lo suyo y unidos en su propósito de justicia y esclarecimiento.

El primero, porque no hay que permitir bajo ningún punto de vista que las investigaciones de Nisman se caigan. Si bien Alberto era el líder, rostro principal y motor de la Unidad Fiscal, la labor hasta aquí realizada por el equipo debe trascender este fatídico episodio y no derrumbarse ante la momentánea falta de timón en medio de un tenebroso paisaje. Se debe seguir adelante, designando fiscales idóneos, no solo con AMIA, sino con la denuncia por encubrimiento y fabricación de inocencia para los imputados iraníes. Los colaboradores del fiscal seguramente serán amenazados, perseguidos, insultados, calumniados, y blancos de todas aquellas calamidades de las que fue objeto el propio Nisman. Pero los grandes momentos de la requieren de grandes hombres, y más aún en este caso donde tienen que asumir un gran legado, para llegar a grandes resultados. Como personas interesadas en la justicia, no podemos dejarlos solos, ni dejar que las investigaciones caigan en tinieblas, naufragando sin remedio. Si permitimos eso, es que no merecemos ni verdad ni justicia.

El segundo mensaje, específicamente para los judíos, la gente de mi tradición y pueblo milenario, lo divido. Para empezar me refiero a los judíos kirchneristas o alineados al kirchnerismo. Esos que se han comportado como energúmenos asquerosos defendiendo lo indefendible con tal de resguardar la cerca fundamentalista que rodea sus nefastos pensamientos. Son traidores, y ningún falso llanto posterior cuando este temblor pase, los hará volver del lugar de infamia que solos se fabricaron. Llevarán por siempre la mancha de los que se pusieron del lado de los enemigos, apoyando o guardando vergonzoso silencio ante el terrorismo islamista y sus cómplices encubridores.

Judíos equipo Timerman, traidores a su pueblo al tirar por tierra sus legítimos intereses de justicia, y defender malignos intereses contrapuestos, peor aun cuando a su indigna cooperación con el mal la efectúan en nombre de la judería. En segundo lugar, me refiero a los judíos que apoyaron a Nisman y sin regalarse a la maldad kirchnerista siguen buscando justicia. A nosotros nos corresponde continuar sin concesiones los reclamos, y evitar que el camino empantanado frene la llegada de la verdad.

Finalmente, el tercer punto es una sincera sugerencia de lectura. Un excelente libro escrito por un intelectual de primera, que describe desde el conocimiento profundo, íntimo y personal, la actuación heroica de al frente de la Unidad Fiscal de Investigación. Gustavo Perednik es una iluminación, una llama inapagable que arroja sabiduría y rectitud, y su obra pinta un merecido cuadro sobre la vida de Nisman.

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Levantarme no me hizo sentir mejor. Por supuesto, ya tenía asumida la muerte de Alberto, del gran Alberto, pero la amargura perduraba. Amargura, congoja, desazón, tristeza, impotencia. Un día gris en la naturaleza recibió a mi estado de vigilia, como para ir en sintonía del día sin sol que le tocaba transitar a la diezmada y jaqueada República Argentina. No podía pensar en otra cosa, no quería pensar en otra cosa. TN informaba del caso Nisman prácticamente a tiempo completo, y otros noticieros también le dedicaban la mayoría de su espacio. Surgían nuevas informaciones, aparecían desmentidas, se abrían nuevos interrogantes. Comunicacionalmente, el país estaba sumergido en la noticia.

La cobertura de Todo Noticias, en este tema, realmente me ha parecido espectacular. Vale la aclaración: pienso que dentro de un tiempo, TN de la mano de algunos periodistas, cuando vuelva a ser atacada por el islamismo de Hamas, nuevamente dejará de lado ideales éticos de justicia y seriedad periodística para amalgamarse con los clichés progresistas judeofóbicos faltos de raciocinio que pululan por ahí, y repetirá las mismas sandeces que vomitan sus pares europeos y latinoamericanos prendidos con uñas y dientes a la rentabilidad del juego anti-israelí. Pero en este caso puntual de Nisman, el despliegue, la seriedad de los profesionales y la rigurosidad en el trabajo me han maravillado.

Ya por la tarde, tras estar más horas viendo y escuchando a los medios de comunicación para estar al tanto de todo lo que ocurriera, empecé a desembolsar la tristeza y furia contenidas. Recién cuando salí solo en auto a la ruta, pude largar un poco de ese llanto que tenía atragantado y clamaba por salir. No fue un océano de lágrimas ni una descarga escandalosa, simplemente fue una breve expresión de tristeza, bronca e impotencia, por saber que Nisman estaba muerto, que no se podía hacer nada, y que no hay marcha atrás cuando los asesinos logran que alguien deje de existir.

Esa tarde de lunes, día grabado a fuego en mi memoria y lamentablemente no por belleza, mastiqué las siguientes reflexiones sobre el kirchnerismo, entidad manifiestamente desagradable y con un obrar explícitamente criminal, y sobre aquellos que de una forma u otra han seguido su juego. Conmigo ningún kirchnerista se salva. No hay justificación para ser kirchnerista en la Argentina de hoy. Pensamientos que deslicé:

No hay kirchneristas inocentes, del mismo modo en que no hay terroristas islamistas inocentes y no hay estalinistas inocentes.

Quien es voluntariamente kirchnerista, es culpable. Hay diferentes grados de culpabilidad, pero esta no queda excluida. No importa si se trata de un kirchnerista rico de Puerto Madero o de un kirchnerista pobre de una villa miseria. Cada uno es culpable a su nivel.

El primero es un tipo formado o con posibilidades de formarse y pone su voluntad al servicio de una tiranía. Pudiendo vivir de sí mismo vive a costa de otros como un parásito acomodaticio.
El segundo no tiene formación o posibilidades de formarse, pero eso no lo absuelve de la primera responsabilidad humana -se sea de la “clase social” que se sea-: pensar. Usar el cerebro. Y no querer darse cuenta de la estafa que lo mantiene en la pobreza es culpa suya.

Hay algo que puede tener cualquier ser humano. Se llama dignidad. Y así como puede tenerla, le puede faltar a cualquiera que elija ir por el camino contrario. Cambiar dignidad por un plan social si sos pobre o una prebenda corporativa si sos rico, es una elección. Es responsabilidad de quien elige.

El respeto propio y el orgullo no obedecen a niveles económicos; se relacionan con actitudes. Para tener dignidad, respeto propio y orgullo, tenés que pensar.

Si votaste a Néstor Kirchner en 2003 porque te dio un colchón, y ves que seguís en la miseria; si votaste a Cristina Fernández de Kirchner en 2007 porque te dio un choripán con coca, y ves que cuatro años después seguís en la pobreza; si votaste a la misma tirana en 2011 sabiendo que no avanzaste y permitiéndole 4 años más de darte subsidios a cambio de tu obediencia; sos culpable. Y hacete cargo. No pensaste. Y podrías haber elegido pensar. Tuviste tres oportunidades en 12 años para reflexionarlo[2]. No tenías que ser un licenciado en ciencias políticas si nunca fuiste a la universidad; solo tenías que ser un ser pensante, a tu nivel, en la medida de tus posibilidades, y adecuado a tu contexto. Tu elección no fue pensar. Fue evadir.

En distintos grados, de distinta manera; pero todo kirchnerista es culpable. El kirchnerismo asesino que se cargó al Fiscal Nisman. Y lo hayan matado ellos o sus socios, son responsables.
Los funcionarios son culpables directos. Sus seguidores, son cómplices.
Yo no me voy a olvidar de esto. No me voy a olvidar de ustedes, asesinos y cómplices.
Está muerto el Héroe Nacional . Pero esto no va a quedar así.

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Sí lo pienso. Yo sostengo fervientemente que Nisman ha sido un Héroe Nacional. Los miserables zánganos que llevan remerita de La Cámpora (zánganos por vagos, tontos y porque parece que se escudan detrás de una abeja reina) podrán acusarme de oportunista y hasta exagerado por decir esto. Pero puedo desmentirlos fácilmente. Respecto de lo primero, apelando a una herramienta que a los kirchneristas tanto les gusta recurrir para escrachar opositores: el archivo. Con la diferencia de que a mí no me hace falta descontextualizar, emplear artilugios de edición y/o resaltados arteros para que la gente entienda lo que yo quiero que entienda y no lo que el mensajero verdaderamente dice. En otras palabras, a mí no me hace falta ser un delincuente oficialista pago de 678. Esto escribí sobre en mi artículo “Tres observaciones respecto del atentado a la AMIA”, el 1/8/2011, más de tres años antes de la muerte en cuestión:

“Llegado el momento de hablar del fiscal, lamento tener que decir que muchos dirigentes, en sus discursos a las comunidades judías o al público en general, no reconocen a Alberto Nisman. Ha desempeñado una tarea impresionante, con una seriedad y una calidad difícil de encontrar en varios de sus colegas, rescatando una causa hundida como estaba y pasando a encabezar la lucha mundial contra el terrorismo desde su posición. Nisman es un héroe nacional a quien los discursos lo han relegado a un triste papel secundario o directamente a la indiferencia más lastimosa. Merece todos nuestros honores y manifestaciones de apoyo. Tras haber padecido contratiempos y amenazas violentas, ha seguido adelante con su fenomenal trabajo sin ceder ni claudicar en sus esfuerzos para que se haga justicia. Quizá muchos intereses políticos estorben el agradecimiento público correspondiente por sus merecimientos, pero nada podrá opacar su figura para quienes se preocupan por seguir el caso AMIA y valorar su actuación”.
“(…) que se reconozca la actuación del fiscal Alberto Nisman, tomando en consideración todo lo hecho por él y sus implicancias en la lucha antiterrorista global, a la hora de presentar el tema AMIA”.
““Justicia, justicia perseguirás…” está escrito en la Torá (Devarim 16:20). Nisman lo está haciendo, está persiguiendo justicia, y debemos apoyarlo”[3].

Esto para que se entienda que calificar a Nisman como Héroe no es mero oportunismo. Es algo que sostengo desde hace años, y en lo que comencé a reflexionar en 2010 tras leer la novela de Perednik, que me mostró al Nisman fiscal y al Nisman hombre. Incluso aunque alguien calificara a Nisman como Héroe en estos momentos, eso no podría considerarse un error. Simplemente vale la aclaración para contrarrestar la difusión de acusaciones de mala fe que los esbirros del régimen pueden difundir, queriendo hacer pasar un meditado pensamiento de años como un oportunismo político de conveniencia que no obedece a una reflexión real.

Más allá de lo que digan los cómplices de la tiranía, lo que es real es la muerte de Nisman y que a esta sus enemigos la buscaron precisamente para detener su correcto accionar. Si Nisman no hubiera molestado hasta el punto suficiente de poner en jaque a los malvados y exasperarlos en grado sumo, no lo hubieran removido del camino.
No me quiero quedar corto: Nisman es un doble Héroe Nacional –Héroe para la República Argentina y Héroe del pueblo judío. Además de ser argentino y representar el valor de la búsqueda de justicia en el marco institucional republicano, era judío y dedicó su vida a esclarecer el sanguinario atentado contra una mutual judía. Y no es raro encontrar que la gente que odia los valores republicanos, también odia a los judíos. Nisman tenía todo para ganarse más de un enemigo, y lamentablemente una fuerza del mal acabó con él. Mataron a uno de mis héroes. Por ende para mí, aparte de institucional, esto es personal. Y no va a quedar así.

Acerca de la exageración, casi está demás aclarar por qué no es exagerar ni adular el sostener que el fiscal es un auténtico Héroe de nuestros tiempos. No solo reencauzó con una actividad impecable, admirable y ejemplar un caso que parecía irreversiblemente perdido y sobre el cual pesaba la corrupción y el escepticismo. Sino que con su actuación desde el Ministerio Público Fiscal logró poner a la Justicia argentina –por lo menos en este caso, ya que el poder judicial nacional hace agua en otros aspectos- en un lugar de vanguardia en cuanto a la persecución judicial penal contra el terrorismo internacional (reflexión, esta última, que la comparto del pensamiento del mencionado Perednik). No solo eso, sino que mirando la foto grande y teniendo en cuenta los últimos sucesos, podemos ver que este hombre, acompañado por un excelente equipo según sus propias consideraciones, se enfrentó contra pesos pesados del mundo y del país (de Irán y Argentina). Enfrentó con entereza y gallardía a personas con más poder, usando armas legales a su alcance, y sin recurrir a la trampa y el embuste como sus oponentes.

Enfrentó al gobierno terrorista islamista y dictatorial de Irán y al gobierno tirano y mafioso de Argentina[4]. Nisman se mantuvo de pie frente a las amenazas de una potencia terrorista mundial, y frente a las obscenas maniobras de descalificación del peor gobierno argentino que se ha visto en mucho tiempo. No se acobardó; se metió con malvados gobiernos que estaban aliados entre sí, y lo hizo de tal manera, que tuvieron que asesinarlo para frenarlo e intentar de tal modo, sin él de por medio, desacreditar o evitar que saliera a la luz su obra reciente. El valiente fiscal no solo dejó al descubierto la comisión del atentado contra la AMIA por parte de Irán, sino que desnudó la red de terrorismo en América Latina que construyó el régimen islamista, y como si eso fuera poco denunció el nefasto plan de impunidad pergeñado por el gobierno argentino bajo la conducción de Cristina Fernández de Kirchner. ¿Somos conscientes de las bases que ha dejado establecidas Nisman antes de morir? Nada menos que las estructuras jurídicas que pueden llevar a la prisión tanto a altos funcionarios del régimen Ayatollah como del gobierno argentino.

En un mundillo político signado por la impunidad, donde las autoridades encargadas de diseñar desastres y perpetrar atrocidades nunca o pocas veces pagan por lo hecho, un hombre logró acusar y denunciar a esos que se creen intocables, y su legado puede lograr que al fin, de una vez por todas, y al menos por el atentado y su encubrimiento, los poderosos de la política pierdan, sean sometidos a la ley, y castigados como corresponde. He ahí el significado de lo realizado por el fiscal Alberto Nisman.

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El lunes hubo que soportar también, como si todo no fuera demasiado, la impresentable conferencia de prensa de los legisladores del Frente para la Victoria. Los criminales decidieron no ir al homenaje a Nisman en el Congreso, y hablaron por su cuenta. Había que ver esa imagen. Las caras del mal. En pocas palabras, pero con mucho significado, las caras del mal.

Todos esos merecen estar muertos, no el fiscal Nisman. Esos que forman parte de la asociación delictiva kirchnerista, que favorecen el asesinato, que se alinean al terrorismo islamista internacional, y son cómplices de una dictadura calamitosa. Esos peronistas infames que aprueban el Memorándum de Entendimiento traicionando el mandato que juran respetar y pisoteando con los zapatos de sus intereses espurios las tumbas de las víctimas del atentado. No hay perdón para ellos tampoco. Ni lo sueñen. Habrá juicio y castigo, pero no perdón. ¿Perdonar al presidente de la Cámara de Diputados Julián Domínguez? ¿Perdonar a la titular del bloque, Juliana Di Tullio? ¿Al diputado líder camporista Andrés Larroque? ¿Y al resto de ladrones y alcahuetes de la tiranía? No señor. Ustedes cambiaron la justicia por petróleo. Ustedes defecaron sobre la memoria de las víctimas, conspiraron contra los familiares, y se aliaron al terrorismo islamista.

Ustedes pertenecen al kirchnerismo asesino. Y asesinos y cómplices, no están en calidad de esperar muchos beneficios. Ustedes, van a recibir justicia. Tarde o temprano. En este mundo, o si existe otro, adonde vayan una vez muertos si logran zafar en esta vida gracias al aparato de impunidad que maneja la Procuradora General de la Nación Alejandra Gils Carbó -otra criminal oficialista que recibirá su merecido castigo-. Estos monigotes que hablaban de la “determinación que tomó el fiscal”[5], aludiendo a un supuesto suicidio (del cual no tenían pruebas), insultándolo ya muerto y burlándose de su familia, van a responder por todo lo que han hecho.
Si esta banda criminal no es juzgada, el futuro será bien negro para Argentina, porque el mensaje será: hay impunidad garantizada para los que vengan, y no hay obstáculo para que los actuales vuelvan cuando estén listos nuevamente.

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En la tarde-noche del mismo lunes, comenzó la primera marcha reclamando justicia por Nisman, organizada en distintos puntos del país. Asistí a la de San Juan, mi provincia natal, donde me encontraba en ese momento. Al principio pensaba que la convocatoria no sería buena, y que solo pocos asistiríamos, dentro de los cuales la mayoría seríamos de la comunidad judía. Me equivoqué, y para mi satisfacción, fuimos más de lo esperado. No había muchísima gente como en los cacerolazos multitudinarios que quedaron en la , pero sí más de la que pude imaginarme.

Por supuesto que por un lado, eso me hizo sentir mejor. Ahora bien, por el otro lado, la marcha reflejó lo perdida que está mucha gente. Personas que protestan porque perciben que algo está mal, pero no tienen el suficiente desarrollo conceptual para conocer y comprender la real trascendencia de lo que sucede. Gente honesta y de bien que reclama justicia por un muerto, como debe ser; pero cuya cadena de razonamiento llega hasta un determinado punto del cual no puede avanzar y es ahí donde se sienten desarmados, indefensos y desamparados.

El periodista José Benegas razonó que la marcha tenía que tener un destinatario para ser efectiva. Yo agrego que también el propósito debía estar claramente definido. Y ninguno de los dos elementos estuvo presente con la suficiente fuerza demostrativa. Se reclamaba por justicia, pero la protesta no tenía un destinatario inequívocamente estipulado. “A ese fiscal lo mató la corrupción” cantaban algunos. Otros aplaudían sin que su boca emitiera sonido. Los destinatarios de la protesta debían ser, sin temor al señalamiento, la presidente Kirchner y su banda de secuaces. Pero nadie los identificaba. Fui el primero en empezar a gritar “Cristina asesina” (porque rimaba, no porque me guste llamarla por el nombre), y pocas voces me siguieron. Había temor y/o falta de identificación de quien debía ser el receptor de la protesta. Sobrevolaba una vaga idea general de que la responsabilidad por lo sucedido le cabía al gobierno, o de que justo moría quien denunciaba al gobierno, y de que se marchaba para protestar contra el gobierno; pero eso no era materialmente traducido en términos claros y precisos durante la realización de la marcha. Lamentablemente. Porque el hecho de que la gente ya tenga la voluntad de salir a la calle y alzar su voz, es algo significativo; pero si no lo complementamos con el andamiaje conceptual suficiente para saber concretamente lo que se reclama y contra quien, no resulta suficiente para hacer temblar al régimen.

En cuanto al propósito, se marchó para protestar. Bueno, ¿y? Si era solo para protestar, sin un objetivo concreto, no iba a servir. Y supongo que al régimen le dio igual. Sirvió la marcha para darse cuenta que todavía hay gente con altura moral en Argentina, pero no sirvió para intimidar a la tirana.

La protesta tiene que ir encauzada mediante una finalidad. No protestar por protestar o por algo indefinido, sino: protestar para que la malvada renuncie, protestar pidiendo que se le haga juicio político, protestar para sacarla a patadas de la Casa Rosada, protestar para que se siga adelante con la causa AMIA y la denuncia por encubrimiento sin que Gils Carbó destruya todo, protestar para echar a Berni por desplegar una actuación que favoreciera al gobierno aun a costa de la verdad. No se lleva un volumen completo de un tratado de filosofía a una marcha en las calles, pero alcanza con llevar unos pocos puntos bien centrados y definidos para exigir, reclamar, demandar, según sea la ocasión. Manejando estos elementos, se sabe por qué se marcha, para qué, contra qué o a favor de qué.

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Lo que está en juego aquí es la República, nada menos. Si somos una nación compuesta por individuos libres en el marco de una civilización con instituciones transparentes, o si somos una nación de esclavos masificados en el marco de la barbarie con un gobierno oscurantista.
Los que dicen componer un “modelo nacional y popular”, han traicionado a la patria y sus muertos, y han pactado con el que antaño era un enemigo foráneo que atacó dentro del suelo argentino. Ese agresor para ellos pasó a ser un aliado. Impunidad y desviación de la causa a cambio de restablecer relaciones comerciales de estado a estado. Granos a cambio de petróleo, pero fabricando inocencia sobre el atentado para que esto sea posible. Una inmoralidad detestable y nauseabunda, de la mano de una ilegalidad susceptible de destitución. Esto es lo que han pactado los que te matonean con el discurso nacionalista y de soberanía. Y cuando asesinan a un Fiscal de la Nación que investiga  y denuncia, ellos optan por callar o defender ciegamente al régimen.

Llega el martes 20 de enero e imagino. Me imagino cómo los que se apresuraron en homenajear al tirano extranjero Hugo Chávez en las universidades nacionales y en las facultades de derecho ahora se están abarrotando ante los decanatos y rectorados pidiendo por nombrar un aula “Alberto Nisman”. Mucha imaginación, ¿no? Muchísima.

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Previo a esto último, en la siesta del martes, había escuchado a mi querido Gustavo Perednik en TN hablar sobre su amigo Alberto. Noté cómo casi se quiebra al final de la nota hablando de la amistad, y yo casi me quiebro con él. Nosotros perdimos al Fiscal; Gustavo también perdió a un amigo. Y es doloroso verlo sufrir sin poder acompañarlo. Gustavo espera que la figura de Nisman despierte inspiración. Lo espero yo también.

Ahora bien, si la mayoría del país se inspira en el caudillismo y el líder autoritario, y está deseosa de ser gobernada por quien tiene hambre insaciable de dominio político, y son quienes representan estos valores los que mantienen el poder, no se lograrán cambios positivos. Todo irá para peor.

Quienes nos situamos en la vereda de enfrente de los autoritarios estilo K, ahora que contamos con una figura cuya es digna de ser contada y sus valores merecedores de difusión, tenemos tarea para hacer. Para contrarrestar al kirchnerismo, Nisman nos ha dado herramientas elementales.

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Miércoles 21 de enero, y me tengo que enterar de otro atentado terrorista. Esta vez en Tel Aviv. No hay descanso para los judíos. No hay respiro. Por eso hay que estar siempre preparados.

Repasé lo sucedido concerniente a los judíos en relación a terrorismo sufrido desde que comenzó el año. El mencionado atentado terrorista en realizado por un palestino que apuñala trece personas y las deja heridas. Días antes islamistas atacan el local kosher en Francia dejando cuatro judíos asesinados. Y hacía un par de madrugadas del miércoles nos habíamos enterado del asesinato de Nisman, el fiscal judío heroico de la causa AMIA, la mutual judía que sufrió un atentado terrorista efectuado por islamistas iraníes encubiertos por el kirchnerismo.

De esto puedo sacar una relación de tres episodios (apuñalamientos en Tel Aviv, asesinatos en el local kosher, y atentado a la AMIA)  de los cuales se desprenden injusticia y violencia, por parte de los mismos culpables islamistas, y con un cómplice (diplomático en el primer caso por favorecer la movida unilateral del estado palestino premiando al terrorismo; moral en el segundo por callarse la boca y no enviar representación al evento internacional de protesta realizado por la ola de violencia a partir del ataque contra Charlie Hebdo; y político y jurídico en el tercer caso por encubrimiento): el kirchnerismo[6].

Pero les informo a los judeófobos variopintos nacionales e internacionales: no pudieron, no pueden y no podrán con nosotros. Am Jai, y vean como seguimos por la , mientras ustedes se van disipando y quedando atrás.

(Por si fuera poco, el lunes a la madrugada ocurrió otro episodio judeofóbico. En Lago Puelo, localidad chubutense, unos judeófobos agredieron a turistas israelíes que se hospedaban en un hostel, lanzando piedras, rompiendo vidrios, y según el dueño disparando contra el edificio. Propietarios y policías también resultaron heridos por la violencia desplegada[7]. No escuché pronunciamiento alguno por parte del kirchnerismo. ¿Complicidad por omisión?).

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Avanzando la mañana del miércoles, me hice muchas preguntas sobre el caso. Surgían interrogantes derivados de las versiones contradictorias, poco creíbles o directamente inverosímiles que salían de las bocas de los funcionarios kirchneristas. El secretario de seguridad Sergio Berni era uno de los blancos principales de crítica por sus incoherentes relatos, en los que podía pisarse y desdecirse con facilidad. El secretario general de presidencia Aníbal Fernández a esta altura también regalaba papelones.

Cosas que no cerraban: las ambulancias, el médico de Swiss Medical, la versión del suicidio adoptada sin pruebas y apresuradamente por el gobierno (no por cualquiera, por el gobierno), que la madre de Nisman estuviera tanto tiempo en el departamento sin poder ver y chequear la situación de su hijo desplomado, etcétera. Toda la confusión generada y amplificada por declaraciones como las de Berni, a las cuales el periodista de TN especialista en crímenes, Ricardo Canaletti, catalogó como “un relato de fantasía”.

Y una pregunta que me hacía, no sé si por ignorante, pero con ganas de hallar respuesta completa a la brevedad posible: ¿cómo puede ser que tratándose de Nisman (la persona más importante del país en aquel momento[8]) la custodia operara -según percibo- de manera liviana o negligente, no derribando alguna puerta de acceso al departamento cuando este no les respondía a la hora de encuentro pactada? Hay tiempo de llamar y buscar a la madre, de localizar a un cerrajero, pero no se intentó hasta entonces entrar por la fuerza a la vivienda. Esto no me cierra, y habrá que estar atentos a los datos y versiones que arrojen las testimoniales.

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Por el mediodía aproximadamente, termino de redactar mi primer artículo tras la muerte de Alberto. Un homenaje que desde mi lugar podía hacerle. Al escrito lo titulo “Asesinato del Fiscal de la Nación Alberto Nisman”, directamente[9]. Y lo cierro en la misma línea de lo que vengo hablando:

Nisman, sustentado en la grandeza de su obra, la entereza de su trabajo y la valentía de su persona, fue un Héroe. Fue quien logró re-encauzar AMIA, reunir las pruebas para imputar a los funcionarios iraníes, reconstruir los hechos relativos al criminal atentado, y denunciar un nuevo encubrimiento (otro más) de las autoridades estatales argentinas. Nisman mostró el camino, cómo se debe hacer para investigar y perseguir judicialmente al terrorismo internacional, y cómo un fiscal puede sobreponerse a las adversidades planteadas por gobiernos, mafias y células terroristas para llegar al meollo del asunto.

Nisman simboliza uno de los pocos sostenes de la República que quedan en este país. Personas como él son las que merecen estar vivas, para seguir luchando por la Justicia. Personas como los funcionarios kirchneristas que aprobaron el Memorándum de Entendimiento con Irán (el documento legal superficial que escondía el plan de impunidad para los culpables iraníes a cambio de restablecimiento de relaciones comerciales entre Argentina e Irán) y defienden fanáticamente a la cabecilla presidencial, son las que merecen estar muertas[10].

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Jueves 22 y el gobierno se victimiza más, artera y asquerosamente. Como solo personas que han renunciado a cualquier dejo de dignidad pueden hacer. Con la cara que solo los que rinden culto a la deshonestidad pueden poner.
Primero dijeron que Nisman hacía esto contra el gobierno, y ahora resulta que su asesinato es contra el gobierno. Siempre, según la presidente y sus infumables bufones, la víctima es el gobierno. Tanto Nisman como sus asesinos operaron contra la eterna víctima, el gobierno kirchnerista.

Pues no. Más allá de la victimización vergonzosa de estos tiranos, el gobierno es el victimario. Las víctimas son los asesinados de AMIA y ahora el asesinado Nisman. Los asesinos son el estado iraní y el kirchnerismo. Y el que los defiende, es cómplice de asesinato y debe ser tratado como tal.

Otra noticia de jueves: Sandra Arroyo Salgado, jueza federal y exesposa de Nisman, duda de lo practicado hasta el momento en la pesquisa. Declara: “Hay algunas cuestiones que me preocupan acerca de la investigación”[11]. Se informa que se constituirá en querellante, pedirá perito de parte y solicitará una nueva autopsia (esta última al final no fue considerada necesaria por Arroyo Salgado).
Bien, a ver si la jueza que ha sido funcional al kirchnerismo se reivindica un poco tras haber favorecido al gobierno que asesinó o es cómplice de asesinato del exmarido. Reitero que no hay perdón para los que han sido kirchneristas o cómplices; sin embargo aquí hay una oportunidad de reivindicación en cierta medida, para ella; lo cual no borra lo ya efectuado, contra otros.

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Viernes 23 y puedo empezar a hacer públicamente comentarios que contengan, si se quiere, un poco de humor irónico. La seriedad del momento y mi dolor al transitarlo me lo impedían con anterioridad. Solamente emitía comentarios y análisis serios, algunos quizás con cierta ironía (como el del aula “Alberto Nisman”), pero despojados de humor. Ahora bien, si hay algo que el régimen no debe lograr para dominarnos, es entristecernos y amargarnos de por vida de modo que pensemos que solo de su lado está permitida la felicidad.
A partir de esto, dos consejos ofrezco a mis amigos:
1) Si la custodia está implicada en el asesinato, ojo cuando Gils Carbó les ofrezca más protección (como se la ofreció a Nisman en su momento y este la rechazó). Más custodia significaría que se van a morir antes.
2) No es tan grave si dejan a su hija adolescente sola un par de horas en la vip de un aeropuerto internacional bien cuidado. El kirchnerismo critica a Nisman por dejar a su hija porque ellos toman como parámetro de hijo a Máximo. Ese tonto grande si lo dejas solo se pierde y tienen que llamar por parlantes para decir que está buscando a su mamá. Pero a sus hijos, amigos, no creo que les pase.

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Sábado 24 me sigo informando sobre el caso Nisman, en una semana que traté de ver cuanto programa se emitía y leer cuanto artículo se escribía al respecto. Domingo 25 me encuentro con una foto publicada en la revista Noticias. La última imagen de WhatsApp de Alberto Nisman. Capo. Lo reafirmo: capo. “Keep calm and we don’t negotiate with terrorism”[12] con una pequeña foto suya[13]. Esto constituye un pequeño símbolo pero habla a las claras del férreo posicionamiento moral del Fiscal de la Nación. No se negocia con terroristas. Y habla también de mantener la calma, reflejando que Nisman quería estar lo mejor posible para seguir adelante y lograr ir al fondo del asunto.

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Es hora de ir concluyendo con la crónica y los pensamientos de la primera semana sin el Fiscal. Su muerte me dejó completamente amargado. Como si se hubiera muerto un familiar, o un ser querido. Caigo en la cuenta de que, a pesar de no conocerlo personalmente, Alberto era en efecto un ser querido. Respetado, admirado, una de esas personas que sirven como modelos a seguir una vez que uno racionalmente entiende lo que hacen. Uno de esos individuos a los cuales los personeros del mal, esos que quieren destruir a los jóvenes borrándoles ejemplos a seguir e insertándoles basura mental, quieren triturar y hacer desaparecer.
Todos en mi familia estábamos así, con esa sensación de bajón y amargura ante lo terrible del suceso. Compartiendo la angustiosa sensación, conmovidos, esperando novedades. Mis familiares también participaron de la marcha del lunes; un gesto que estaba a su alcance y era digno de hacer.

Estoy amargado por Alberto; extrañamente, no tanto por la causa AMIA y la denuncia por encubrimiento. Más que amargado, por la causa y la denuncia estoy alerta. ¿Por qué me siento así? Porque creo que el material probatorio que ha dejado Nisman es tan contundente, que se irá para adelante con el asunto. Quizás sea un ingenuo equivocado, pero confío en que así será, y el Mal no triunfará. Se sobrepondrá el Bien, como victoria póstuma del valiente fiscal. Por supuesto, hay que impedir que las pruebas caigan en las garras equivocadas y sean desvirtuadas; y se deben designar fiscales dignos de continuar lo empezado por Nisman. Si no ocurre la corrupción señalada, estoy seguro que el legado de Nisman puede mandarlos a la cárcel o hacer que se vayan del país, tal como se lo confío a Gustavo en su última reunión de café, aproximadamente un mes antes del fallecimiento.

Para Argentina como país la muerte de Nisman es un golpe al corazón. Una exhibición obscena de todo lo malo que anda dando vueltas. El escaso valor que el kirchnerismo le otorga a la vida humana y a la institucionalidad, ha quedado en evidencia. Lo grave es que también ha quedado en evidencia lo poco que esto le importa a algunos sectores que debieran oponerse.

Para los judíos, el asesinato del Fiscal es otra mala noticia que se suma a la lista de crímenes, calamidades e improperios sufridos. Más allá del difícil panorama, saldremos adelante. Y esto ya se lo escribí a mi estimado Gustavo: son gente como vos desde la intelectualidad y Alberto desde la acción pública las que nos han levantado cada vez que hemos caído.

Murió Alberto Nisman, pero su legado debe permanecer en nuestras consciencias como una incitación a continuar por la vía de la justicia. Confiemos en que el enorme trabajo desplegado traiga la victoria póstuma del fiscal, y los culpables del atentado y el encubrimiento sean castigados.

Vos ya demostraste lo que fuiste, Alberto. Ahora nosotros tenemos que demostrar, en lo que queda de República y luchando por su recuperación, que somos dignos de haberte tenido.

 

 

[1] Perednik, Gustavo D., Matar sin que se note, Planeta, 2009

[2] Esto en referencia simbólica a las elecciones presidenciales. De más está decir que en el medio hay otras elecciones, como diputados y senadores, donde el kirchnerismo obtuvo muchos votos; y que la gimnasia del pensamiento hay que llevarla a cabo todos los días, no solo a la hora de votar.

[3] Tres observaciones respecto del atentado terrorista a la AMIA – Ezequiel Eiben
http://ezequieleiben.blogspot.com.ar/2011/08/tres-observaciones-respecto-del.html

[4] Y digo enfrentar en términos morales; jurídicamente se dedicó a cumplir su función: investigar, probar, y requerir que los señalados fueran sometidos a la Justicia.

[5] El kirchnerismo habló de un “sector mafioso” vinculado a la muerte del fiscal Nisman
http://tn.com.ar/politica/el-kirchnerismo-hablo-de-un-sector-mafioso-vinculado-a-la-muerte-del-fiscal-nisman_563636

[6] Sobre la complicidad del kirchnerismo en el tercer caso me refiero concretamente al encubrimiento diseñado para favorecer a los imputados iraníes por el atentado a la AMIA. Habrá que ver si en el futuro, respecto del asesinato de Nisman, se prueba judicialmente la autoría y no la complicidad del kirchnerismo.

[7] Violento ataque antisemita en hostel de Lago Puelo
http://anbariloche.com.ar/noticia/46298-violento-ataque-antisemita-en-hostel-de-lago-puelo

[8] En líneas generales, la presidente se muestra como la persona más poderosa del país. Pero en este caso, Nisman había forjado el material que podía ponerla a ella y su gobierno de rodillas. Por eso me refiero a Nisman como el más importante del momento: la persona que iba a poner en jaque al poder kirchnerista.

[9] Explico en el artículo que descarto las hipótesis de suicidio a) por depresión o personalidad suicida porque son versiones insostenibles difundidas por el oficialismo que no merecen mayor consideración y no tienen un mínimo asidero en la realidad; b) inducido porque no hay pruebas y la persona en cuestión había recibido incontables amenazas en el pasado sin llegar a ello.

Todo el contexto de la situación apunta a que se cometió un asesinato, que sería lo lógico.

[10] Asesinto del Fiscal de la Nación Alberto Nisman – Ezequiel Eiben
http://diariojudio.com/opinion/asesinato-del-fiscal-de-la-nacion-alberto-nisman/95750/

[11] Habló la ex esposa de Nisman: “Hay cuestiones acerca de la investigación que me preocupan”
http://www.infobae.com/2015/01/26/1623017-hablo-la-ex-esposa-nisman-hay-cuestiones-acerca-la-investigacion-que-me-preocupan

[12] De dónde proviene el famoso “Keep Calm” que se encuentra en posters y memes de internet: “Keep Calm and Carry On (castellano: «Mantén la calma y sigue adelante») es un póster producido por el gobierno británico en 1939, al inicio de la Segunda Guerra Mundial, con el objetivo de subir la moral de la ciudadanía del país bajo amenaza de una invasión inminente. Fue poco conocido y nunca usado.

El póster fue redescubierto en 2000, y ha sido relanzado por una serie de compañías como tema decorativo para una serie de productos. (…).
Debido a su sentido ligeramente irreverente se han lanzado parodias al póster, sustituyendo el “Carry On” por otras frases (….)”. Ver: Keep Calm and Carry On, http://es.wikipedia.org/wiki/Keep_Calm_and_Carry_On

[13] Reconstrucción de una muerte, por Nicolás Diana y Francisco Zoroza, en revista Noticias, N° 1987, 21 de enero de 2015, p. 29

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