Al monumento a Álvaro Obregón constituye uno de los hitos de la zona sur de la Ciudad de . En una época este lugar marcaba el límite de la ciudad, pues de ahí en adelante no había más que la carretera hacia Cuernavaca pasando por la fábrica de papel cuyo mal olor era proverbial. Hoy en día esa fábrica es la zona comercial de Cuicuilco donde aún pueden verse partes de su maquinaria.

El General Álvaro Obregón fue personaje muy importante en la historia de México. Su apellido aparentemente proviene de O’Brien, nombre irlandés que se castellanizó como Obregón. Combatió en numerosas batallas contra diversos grupos revolucionarios en una de las cuales (Celaya, Guanajuato) perdió un brazo que, igual como lo había hecho en su tiempo con su pierna el Presidente Antonio López de Santa Anna, fue conservado en formol para que más adelante estuviera expuesto durante más de 60 años en su monumento. Fue electo presidente en 1920 por un período de cuatro años. Pero, una vez terminado ese lapso, promulgó un cambio a la Constitución para que pudiera reelegirse en 1928 aunque una de las principales banderas de la Revolución había sido la “No Reelección”. Se dice que de no haber sido asesinado poco antes de tomar posesión por segunda vez seguramente hubiera continuado en la silla presidencial durante treinta años o más como lo había hecho Porfirio Díaz.

Durante su presidencia logró una gran cantidad de metas terminando con los levantamientos y fuera por la fuerza, matando a muchos de los oficiales, entre los que se contaba el General Felipe Ángeles a quien Obregón culpaba por la pérdida de su brazo y Francisco Serrano, su rival político, o por el soborno. No en vano se le atribuye la frase de: “No hay general que aguante un cañonazo de 50,000 pesos”. Aunque actualmente la suma ya no es muy alta, el concepto sigue siendo real. Creó la Secretaría de Educación, encabezada por José Vasconcelos, que impulsó la alfabetización y la pintura mural. Además, inició la reforma agraria y concluyó negociaciones con los Estados Unidos que culminaron con los Tratados de Bucareli con lo cual cesaron las reclamaciones de ciudadanos estadounidenses por daños sufridos desde hacía más de 50 años. En 1924, estableció relaciones con la Unión Soviética, con lo que fue el primer país americano en hacerlo.

Pocos días después de haber sido reelecto, fue invitado por una delegación de políticos guanajuatenses a una comida en su honor a celebrarse en el restaurante La Bombilla. La ocasión fue aprovechada por José de León Toral para presentarse como caricaturista ante los invitados y al estar dibujando el retrato del presidente electo, sacó una pistola y lo mató de cinco tiros.

El sitio fue utilizado en 1934 para erigir un monumento a su memoria, incluyendo el brazo que había sido preservado y que se podía ver a través de un vidrio. Después de más de 60 años se incineró el brazo pues estaba en un estado lamentable. Lo que había sido la Delegación San Ángel cambió su nombre por el del hombre que había sido asesinado ahí resultando en Villa Álvaro Obregón.

El monumento propiamente es obra del arquitecto Aragón Echegaray y el escultor Ignacio Asúnsolo. Hubo grandes polémicas durante años pues se consideraba que no había armonía entre las partes arquitectónica y escultórica del mausoleo siendo mucho mejores las esculturas que la construcción en sí. El interior tiene una estatua enorme en bronce del caudillo y dos de sus asistentes y las paredes están revestidas de mármol rojo. El cuidador del sitio, Don Feliciano, puede contar toda la historia detalladamente con horas, días, meses y años pero si uno lo interrumpe tiene que comenzar de nuevo. El exterior tiene una escalinata con alfardas como las de las pirámides que los niños utilizan como resbaladillas. Las esculturas exteriores son enormes y la de la derecha que está al frente tiene un martillo y la de la izquierda una hoz, además de una gran mazorca, ilustrando la costumbre de la época. Actualmente hay un brazo de bronce en vez del original que se puede ver si baja uno a las entrañas del monumento.

Al frente hay un espejo de agua que le da una gran proyección para verse desde la lejanía de Insurgentes. Después de no haber visitado el sitio durante muchísimos años realmente me pareció muy interesante y educativo tanto por la historia que cuenta como por el arte que ilustra los años treintas cuando fue erigido.

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Desde temprana edad su afición por los idiomas la ha llevado a graduarse en varios como el inglés, francés, hebreo, alemán y ruso, por lo que profesionalmente se dedica a ser traductora, sobre todo en inglés y español, ruso y francés, actividad que ha sostenido por más de cuarenta años. También ha sido maestra de inglés por más de veinte.

Como articulista sus inicios se encuentran en la revista de la Comunidad Bet-El, pero en forma continua por más de cinco años su intelectualidad se refleja en "Foro" y algunos en la publicación "Letras Libres", destacando sobre todo en ellos el folclor, cultura, lugares y aspectos netamente mexicanos.