En su columna publicada en el diario Al-Riyadh, la Dra. Hasna Al-Quna’ir, profesora en la Universidad King Saud, criticó a las organizaciones y partidos que poseen nombres islámicos – tales como «la Hermandad Musulmana», «Hezbolá» y «Jaysh». Al-Islam «, pero estas en realidad son organizaciones extremistas y violentas que intentan monopolizar la religión y aprovecharla para sus propios fines. Los nombres islámicos de estas organizaciones, dice ella, están destinados a darles un aire de santidad y convencer a la gente de que estas actúan en nombre del Islam, pero de hecho lo que hacen es sembrar el terrorismo, socavan la seguridad y empañan la reputación de la fe islámica. 

Dra. Hasna Al-Quna’ir (Fuente: Rudaw.net) 

Lo siguiente son extractos de su columna:[1]

«En épocas recientes, algunas organizaciones y partidos se han colocado nombres que les hacen parecer aptos a ser llamados islámicos y seguir las directrices del Islam, cuando este no es realmente el caso… Entre las organizaciones que han asumido estos nombres islámicos se encuentran la Hermandad Musulmana; Ikhwan Man Ta’a Allah [«Los hermanos obedientes a Alá»];[2] el grupo Hezbolá libanés [«Partido de Alá»]; [los houties] Ansar Allah [«Partidarios de Alá»], un movimiento político-religioso armado que tiene su sede en Sa’dah al norte de Yemen; Jasyh Al-Islam [«El ejército del Islam»], una organización palestina salafista-yihadista [que opera en Gaza] y apoyó a Al-Qaeda… y en el 2015 expresó su apoyo al EIIS; el grupo Jaysh Muhammad paquistaní [«Ejército de Mahoma»] que India, las Naciones Unidas, los Estados Unidos y Gran Bretaña lo consideran de organización terrorista; Ansar Al-Islam [«Partidarios del Islam»], una organización salafista kurda al norte de Irak… y muchos otros.

«Estos nombres no son más que etiquetas tácticas destinadas a enardecer a las masas y transmitirles una ideología repleta de nociones extremistas. El propósito de estas etiquetas es monopolizar a la religión, promover los intereses de las organizaciones, patrocinar a la población, especialmente a gente muy sencilla – en el nombre de Alá, el Profeta y el y hacer que tales organizaciones parezcan más santas, más virtuosas y más cercanas a Alá que otros individuos – como si Alá les autorizara solamente a ellos hablar en Su nombre y gobernar sobre Sus creyentes. Todas estas organizaciones han llegado a convertirse en fuerzas religiosas y políticas que determinan el destino de los pueblos y la política de estados…

«Al incorporar los términos ‘Alá’, ‘Islam’ y similares en sus nombres, estas organizaciones y partidos sin lugar a duda se disfrazan de santidad, lo que hace que la gente sencilla se les una, sin comprender en realidad que sus actividades perjudican al y a la seguridad nacional de los árabes. El hecho de que el movimiento fundado por Hassan Al-Banna en 1928 eligiese el nombre de ‘Hermandad Musulmana’ refleja un profundo sentido de superioridad sobre toda la sociedad egipcia de la época y luego sobre todos los musulmanes. Esto también refleja una sensación enfermiza y alarmante de que el movimiento posee un monopolio exclusivo sobre la autoridad islámica. La violencia y odio atribuidos al son exclusivamente el resultado del pensamiento extremista de la Hermandad Musulmana y existen ejemplos y decretos religiosos que reflejan su auto-percepción como la única organización islámica en un entorno jahili (es decir, ignorantemente pre-islámica que no acoge el Islam, tal como se establece explícitamente en los libros de uno de los líderes de la Hermandad Musulmana, Sayyid Qutb…

En cuanto al Hezbolá libanés chiita… su sentido de superioridad sobre todos los musulmanes y no únicamente sobre todos los sectores del pueblo libanés, es incluso mayor que el de la Hermandad Musulmana. El hecho de que su líder Hassan Nasrallah afirme ser descendiente del Profeta Mahoma le llevó a él y a sus seguidores a elegir el nombre de Hizbullah [«Partido de Alá»], que aparece en el versículo 56 de Surat Al-Maida [el quinto sura del Corán]: ‘Cualquiera que se alíe a Alá, a Su Mensajero y a sus compañeros creyentes, sin duda alguna será entonces el partido de Alá el que prevalecerá’… [el exégeta del Corán] Al-Tabari [838-923] afirmó que ‘el partido de Alá’ en este verso se refiere al ansar,[3] que se adhirió devotamente a Alá y no se abstuvo de hacer ningún tipo de sacrificios por Él, apoyó al Profeta y dedicó todos sus esfuerzos a esto y que promovió la causa de los musulmanes…’ Noten el cómo esta interpretación del ‘partido de Alá’ en el versículo difiere del carácter de esa organización terrorista [el Hezbolá libanés], que apoya al Tonto del Jurisprudente[4] y se da cuenta que su agenda terrorista es destructiva para la Patria árabe.

«Muchas de estas organizaciones y grupos islámicos han perpetrado ataques terroristas en muchos países en todo el mundo. Estos terroristas utilizan ciertas interpretaciones del Corán y del Hadith que sacan de contexto el texto para justificar sus violentos ataques contra otros, incluyendo crímenes y asesinatos en masa. En los últimos años, se han cometido ataques terroristas en todo el mundo: en África, Asia, Europa, y los Estados Unidos, perjudicando a musulmanes y a no-musulmanes por igual.

“Cuán apropiadas son las palabras de Alá [en Corán 23:53], respecto a estos grupos religiosos extremistas que han esparcido la por todo el mundo: ‘Sin embargo, la gente ha dividido la religión en diferentes sectas, cada una de las cuales se regocija en lo que posee’. Es decir, los creyentes se han dividido en sectas y grupos, convirtiendo su religión en varias sectas religiosas, aunque se les ordenó estar unidos y cada secta se regocijaba en su estatus afirmando estar en lo correcto mientras que las otras iban en el camino incorrecto. Este versículo nos advierte a todos ante la división religiosa».


[1] Al-Riyadh (Arabia Saudita), 10 de diciembre, 2020.

[2] Se trató de una milicia tribal wahabí, la cual fue fundada en el año de 1911, que sirvió como ejército del primer rey de Ibn Sa’ud, cuando todavía era el sultán de Nejd. La milicia, dirigida por islamistas de línea dura, jugó un papel muy importante en la toma de la península de Arabia por Ibn Sa’ud y su posterior fundación del reino saudita.

[3] Esto se refiere a los residentes musulmanes de Yathrib (ahora conocido como Medina) que ayudaron a Mahoma y a sus seguidores después de que estos llegaran a la ciudad en el año 622.

[4] Este es un juego de palabras sobre el término «Mandato del Jurisprudente», refiriéndose al régimen iraní y al clérigo que lo encabeza, en este caso Jamenei.

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