Temerosos de que su control sobre Irak esté disminuyendo, las facciones y los políticos respaldados por Irán están tratando de marginar todos los poderes en Irak que pudieran contrarrestar a Irán, incluyendo al Gran Ayatolá Ali Al-Sistani – a fin de asegurar a cualquier precio necesario un candidato a primer ministro que sea fiel a Irán.

En las últimas semanas, las milicias chiitas han intensificado el tono de sus amenazas, advirtiéndole a sus parlamentarios sunitas y kurdos que habrá graves consecuencias si no aprueban a su candidato a primer ministro, el Primer Ministro designado Mohammed Tawfiq Allawi.

El tono de estas amenazas se intensificó luego del fracaso de Allawi en asegurar la aprobación parlamentaria de su gabinete, lo que le dio al presidente pro-Estados Unidos de Irak Barham Saleh la autoridad constitucional para presionar por su candidato preferido. Este candidato, el jefe del Servicio de Inteligencia Mustafa Al-Khademi, considera a las milicias chiitas de «forajidos».

El reciente episodio del estancamiento político iraquí destaca una vez más el desesperado intento de los políticos y facciones respaldadas por Irán en superar los esfuerzos del Presidente Barham Saleh para formar un gobierno no influenciado por Irán, con el apoyo de los kurdos, sunitas y algunos chiitas independientes.

Aprovechando un vacío político para asignar un primer ministro pro-Irán

El 2 de marzo, 2020 el Primer Ministro designado iraquí Mohammed Tawfiq Allawi anunció su renuncia luego de no haber podido obtener la aprobación parlamentaria para su gabinete justo el día anterior. Al mismo tiempo, el mandato de Adel Abdul Mahdi, quien fue primer ministro interino después de renunciar porque el Gran Ayatolá Ali Al-Sistani pidió por un nuevo gobierno que expiró el 2 de marzo, según la constitución iraquí.

Para evitar un vacío político, la constitución faculta al Presidente Braham Salih a actuar como jefe del gobierno provisional y nombrar a un nuevo candidato para la presidencia en un plazo no menor de 15 días.

Según informes locales, el Presidente Saleh favorece al jefe de inteligencia iraquí Mustafa Al-Kadhemi al cargo. Al-Khadhemi es visto por las milicias respaldadas por Irán como alguien aliado de Estados Unidos que apoya el restringir armamento a las agencias de seguridad del estado.

Para evitar que el Presidente Saleh nomine a un candidato anti-Irán, Abdul Mahdi propuso, en una declaración emitida el 2 de marzo, el nombramiento de uno de sus diputados, o de un ministro, para encabezar el gabinete provisional. Además, este instó al Parlamento a convocar elecciones anticipadas para el 4 de diciembre.[1]

Anteriormente, en enero, 2020 Abdul Mahdi, el entonces primer ministro interino, trató de restablecerse como primer ministro con el apoyo de los legisladores pro-Irán, exigiendo el fin de la presencia militar de los Estados Unidos. Este intento, sin embargo, fracasó.[2]

Declaración de Adel Abdul Mahdi publicada el 2 de marzo

En apoyo a la medida de Abdul Mahdi, el vocero militar de las Brigadas Hezbolá respaldadas por Irán, Abu Ali Al-Askari, tuiteó el 2 de marzo que Abdul Mahdi debería permanecer en el cargo y que el Gran Ayatolá Ali Al-Sistani debería retroceder desde su posición anterior que llevó a la renuncia de Abdul Mahdi. Tal solicitud rara vez es hecha a una autoridad religiosa tan importante como Al-Sistani, a menos que esté específicamente destinada a socavar su propio estatus.

El tuit de Al-Askari declaró: «Es mejor quedarse con el primer ministro que renunció Adel Abdel-Mahdi y restaurarlo a su lugar natural [para que pueda] superar lo que aún no se ha superado. El principal obstáculo que le impide [Mahdi] de reasumir todas sus responsabilidades es el consejo que pueda darle Al-Murj’ayia [Al-Sistani], siendo esta [la razón] de su renuncia. Si esta barrera es levantada, este continuará cumpliendo su mandato y cumpliendo con sus deberes».[3]

El tuit del 2 de marzo de Al-Askari

Al-Askari acusó además a Al-Kadhemi de ayudar a los Estados Unidos de llevar a cabo el ataque aéreo que puso fin a la vida del comandante de la Fuerza Qods del CGRI Qassem Soleimani y del subcomandante de las UMP Abu Mahdi Al-Muhandis. Este dijo que las Brigadas Hezbolá verían una nominación de Al-Khademi como «una declaración de guerra contra el pueblo iraquí que arrojará al fuego lo que queda de la estabilidad de Irak».

Al-Kadhemi se defiende

En respuesta a la acusación de Al-Askari, el Servicio de Inteligencia iraquí emitió un comunicado el 3 de marzo, llamando a las Brigadas Hezbolá un grupo «ilegal» que «amenaza la paz civil» y busca «perjudicar la reputación del jefe del Servicio de Inteligencia iraquí Mustafa Al-Kadhemi».

Jefe del Servicio de Inteligencia iraquí Mustafa Al-Kadhemi (Fuente: Nrttv.com)

La declaración enfatizó además: «El Servicio de Inteligencia Nacional iraquí tiene el derecho de enjuiciar legalmente a todos aquellos que se aprovechan de la libertad de opinar para promover acusaciones falsas que dañan y perjudican a Irak». Esta agregó que las responsabilidades por el servicio «no están sujetas a caprichos políticos ni tampoco son afectadas por falsas acusaciones».[4]


[1] Twitter.com/abualiaalaskry, 2 de marzo, 2020.

[2] Véase la serie de Despacho Especial No. 8483 – Luego de su llamado a poner fin a la presencia militar estadounidense en Irak, Adel Abdul-Mahdi busca ser reinstaurado como primer ministro de Irak con el apoyo de legisladores en favor de Irán, 9 de enero, 2020.

[3] Twitter.com/abualiaalaskry, 2 de marzo, 2020.

[4] Nasnews.com, 3 de marzo, 2020.

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