Introducción

Estados Unidos reconoce abiertamente que China es el desafío de seguridad nacional definitivo del siglo 21 en base a las ambiciones y estrategias declaradas del Partido Comunista Chino (PCCh), así como también en sus acciones ya observables, ya sea en Hong Kong, el Mar de China Meridional, el área de los Senkakus, Ladakh, el aire y el mar alrededor de Taiwán, por nombrar solo algunos. Las acciones cada vez más agresivas de Pekín, junto a sus objetivos estratégicos declarados, son preocupantes y quizás también proféticos. Entre los objetivos más prominentes del PCCh se puede encontrar la resolución de reclamos de soberanía y de disputas territoriales pendientes, incluyendo reclamos infundados en los mares de China oriental y Meridional y lo más importante, la unificación de Taiwán, a través de la fuerza si es necesario.

En los últimos meses, ha habido un constante redoble de tambores en las recomendaciones de expertos y observadores sobre lo que Estados Unidos puede y debe hacer para disuadir una posible agresión china contra sus vecinos, particularmente Taiwán. El lanzamiento público pendiente de la Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense, así como también la Estrategia de Defensa Nacional subsecuente, sin lugar a dudas seguirán subrayando la respuesta de Estados Unidos ante las actividades malignas de China. A pesar del papel crítico de los Estados Unidos en el área del Indo-Pacífico, revisar los roles de los actores regionales, individuales y de manera colectiva, justifica un énfasis adicional para disuadir la agresión china. De hecho, las contribuciones no-estadounidenses a la disuasión en realidad pueden ser de mayor importancia a medida que Pekín reflexiona sobre un vecindario que tiende cada vez más hacia la animosidad y el rechazo de las implicaciones de seguridad internacional del «gran rejuvenecimiento de la nación china».

La creciente comprensión de que este llamado rejuvenecimiento equivale a imponer intereses económicos, de desarrollo y de seguridad nacional de la República Popular China a otros países se ha extendido por toda la región. Bajo el liderazgo absoluto de Xi, la estrategia de 24 caracteres de Deng Xiaoping que exalta el valor de mantener un perfil bajo ha sido abandonada sin ningún tipo de contemplaciones. Las publicaciones y declaraciones del PCCh y del Ejército Popular de Liberación (EPL) no solo han dejado en claro que China tiene la intención de «transformar totalmente a las fuerzas armadas populares en una fuerza de clase mundial», sino que las acciones del EPL, la Policía Armada Popular, la Guardia Costera, La Milicia Armada Popular, e incluso la flota pesquera, han dejado pocas dudas sobre las intenciones chinas. Es decir, que su intención geopolítica es la hegemonía, quizás incluso el dominio, a través de sus acciones.

China ha elegido competir sistémicamente con Estados Unidos y con los países democráticos afines en el intento del PCCh de reescribir el orden existente para su propio beneficio. Estos ven la competencia en todas las facetas del poder nacional: diplomático, informativo, militar y económico, comúnmente conocido como DIME. Esta mentalidad es un retroceso a las rivalidades del pasado y tiene como base un principio igualmente anacrónico – el poderío conduce a la razón.

Los países que se encuentran en la periferia de China han comenzado a prepararse para duplicar la belicosidad en la era de Xi Jinping. Algunas respuestas y reacciones han sido más pronunciadas que otras. Sin embargo, un denominador común ha sido la tendencia palpable hacia el incremento del poder de recuperación a través de todo el DIME de diversas maneras.

Acciones más concertadas para defenderse de la agresión china e incrementar una posible imposición de costos complicarán la toma de decisiones de China.

Elemento diplomático del poder nacional

China posee una historia de «divide y vencerás» en donde sus vecinos más pequeños buscan dominarlos bilateralmente siempre que esto sea posible. Diplomáticamente, los países del área del Indo-Pacífico han comenzado a sincronizar de facto su idioma en oposición a la coerción y presión chinas, ya sea de manera coordinada o no. Los países con los que China posee disputas en el mar Meridional de China piden la adhesión a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS/siglas en inglés). Los vecinos de China piden cada vez más una zona «Indo-Pacífico libre y abierta», un término acuñado por primera vez por el primer ministro japonés Abe durante un viaje a India y ahora rutinariamente central sobre los temas de conversación de Estados Unidos. Corea del Sur ahora ha comenzado a incluir «estabilidad en el Estrecho de Taiwán» como componente de comunicados conjuntos y declaraciones públicas. Las tácticas al estilo mano dura del «guerrero lobo» chino han resultado en reacciones violentas en lugares tan diversos como Papúa Nueva Guinea, Tailandia e India.

Afiche promocional del «guerrero lobo»

Si bien algunas tendencias diplomáticas son positivas, quedan por definir algunos aspectos preocupantes. Los países deben tratar de unirse diplomáticamente para multilateralizar el riesgo de hacer retroceder el intimidar al PCCh. Por ejemplo, China ha tenido éxito en eliminar a los pocos socios diplomáticos de Taiwán en la región. Los cuatro países insulares del Pacífico restantes que poseen relaciones diplomáticas con Taiwán deben alentarnos y apoyamos para mantener el statu quo. Un enfoque más estridente de la ASEAN sobre la coerción china contra muchos de sus estados miembros sería una poderosa señal diplomática, particularmente en lo que respecta a las actividades ilegales chinas en las zonas económicas exclusivas de los miembros. La condena diplomática bilateral y multilateral de las actividades malignas chinas que utilizan la lengua vernácula común indicaría una postura unida en contra de la mentalidad de «el poder hace lo correcto» de China. Además, endurecería la resolución de aquellos que temen enfrentarse a China, ya que existe mucha seguridad en las cifras.

Elemento Informativo del poder nacional

El mundo libre posee tanto ventajas como desventajas al competir en el espacio de la información con la China dirigida por el PCCh. Como estado autoritario con control sobre todos los medios de comunicación, Pekín puede elaborar un mensaje y entregárselo a una variedad de audiencias con una disciplina casi absoluta. Este lo ha hecho con éxito a nivel internacional a través de los institutos Confucio, las operaciones mejoradas de CCTV y de Xinhua y las actividades del Departamento del Frente Unido, así como también a través de la censura en el país. Los esfuerzos de desinformación y de desinformación china realmente llegaron a un punto crítico durante la pandemia del Covid-19. A escala global, la negativa de China en ser transparente sobre los orígenes del Covid-19 con la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha resultado en una propagación mundial junto a millones de muertes. La negativa de China a compartir datos críticos continúa obstaculizando los esfuerzos para controlar la pandemia. La diplomacia de vacunas de China y el uso casi universal de equipos de protección personal (EPP) tales como armas han fracasado casi universalmente. En Tailandia e Indonesia, las vacunas chinas se ven casi como una farsa a pesar de la desesperación por obtener cualquier tipo de vacuna, incluso de la empresa Sinopharm.

A modo informativo, la mayor ventaja que poseen los vecinos democráticos de China es el libre flujo de hechos. Esto provee un baluarte contra la propaganda del PCCh. La mano dura de China en la forma en que trata con la oposición, la disidencia y el desacuerdo ha resultado en una amplia cobertura en los medios de comunicación y en la prensa. Ya sea en su castigo económico a Australia y Corea del Sur o en su agresión militar a Taiwán e India, la reacción de dichas sociedades fue casi uniforme. Cualquiera que sea el apoyo público que haya existido para las relaciones con China, este se desplomó precipitadamente.

Una de las mayores fortalezas que poseen las sociedades democráticas es el acceso abierto a la información para formar e informar a la opinión pública. Esto debe ser alimentado y apoyado continuamente por los gobiernos, ya que crea inmunidad natural contra los esfuerzos del PCCh por desestabilizar y dividir los pasos regionales para frenar la agresión china. Los vecinos de ideas afines deberían denunciar el comportamiento anti-normativas de China y alentar a otros que se suscriben al orden libre y abierto a que se unan y ayuden a influir a la República Popular China a que dirija enfoques mucho más constructivos. Es del interés de todos iluminar las declaraciones y las calumniosas acciones de China, respaldadas por un ejército cada vez más capaz que promueve sin ningún tipo de restricciones los objetivos del PCCh.

La mayoría de los gobiernos elegidos democráticamente no se involucran en identificar y contrarrestar metódicamente la desinformación y la desinformación del PCCh. Las agencias gubernamentales o los ministerios no se enfocan rutinariamente en esto. En el mejor de los casos, solo responden a las escandalosas mentiras del PCCh, tales como cuando los funcionarios chinos culparon por el origen del brote de Covid-19 a los soldados estadounidenses que participaron en los Juegos Militares Mundiales realizados en Wuhan en octubre del año 2019. Los institutos académicos, investigadores, los medios de comunicación y grupos de expertos, incluyendo a , se encuentran trabajando para revelar el engaño del PCCh. MEMRI, por su parte, publica traducciones y análisis de los medios impresos, televisivos y aquellos publicados en la red chinos. Sin embargo, el alcance y escala ahora se encuentran en niveles que requieren de acciones gubernamentales concertadas, incluyendo una iluminación regular y rutinaria del engaño, deshonestidad y propaganda del PCCh. Esto requerirá que las burocracias y las organizaciones gubernamentales específicas reciban autorización para garantizar que el aspecto informativo del poder nacional avance a la par con los otros elementos dentro del DIME.

Elemento militar del poder nacional

Militarmente, algunos de los pasos más llamativos los ha tomado Japón, un país mayoritariamente pacifista que se ha dado cuenta de la amenaza de China. Japón aborda cada vez más los desafíos emergentes que presenta China como competidor regional y global en sus retóricas y acciones. Japón está adquiriendo nuevas capacidades, tomando las medidas necesarias para garantizar su habilidad de responder a situaciones de contingencia en un entorno de seguridad regional cada vez más complejo. La reciente decisión de romper el límite político auto-impuesto sobre el gasto de defensa limitado al 1% del PIB es particularmente notable. Los líderes de Japón se han vuelto más abiertos y directos en sus mensajes públicos sobre la agresión china. Particularmente en lo que respecta a Taiwán, la institución política japonesa ahora reconoce abiertamente que la defensa de Taiwán es similar a la defensa de Japón.

Sin embargo, Japón puede hacer más en el área de defensa con el fin de garantizar que el liderazgo chino entienda que habrá imposición de costos ante una agresión. Japón necesita mejorar el entrenamiento de las Fuerzas de Autodefensa Japonesas (FADJ) en una guerra de muy alto nivel. A pesar de las limitaciones geográficas y la densidad de población de las islas japonesas, es hora de que las fuerzas japonesas puedan realizar entrenamientos y ejercicios realistas, especialmente de noche y con munición verdadera. Además, el gobierno de Japón también debe permitir que las fuerzas estadounidenses en Japón se entrenen al igual que lo harían combatiendo. Las limitaciones en el empleo de tecnología militar de quinta generación para las restricciones de entrenamiento del siglo 20 afectan la preparación.

Evento conmemorativo del Campamento-Utsunomiya JGSDF, abril del año 2007. Bandera de las Fuerzas de Autodefensa de Japón, 12ava Brigada.

A nivel regional, Estados Unidos trabaja codo a codo con ASEAN, India, Japón, la República de Corea y los socios de Five Eyes con el propósito de fortalecer una estructura de redes de alianzas y asociaciones para mantener una región más segura, próspera e inclusiva y basado en reglamentos y regulaciones. El progreso realizado a través de iniciativas tales como el Quad y AUKUS debe ser reforzado. Al final, los líderes de China son realistas que respetan el poder duro y no existe sustituto alguno para una disuasión militar. Por lo tanto, proteger, aprovechar y dominar nuevas tecnologías como la cibernética, 5G, hipersónica e inteligencia artificial son fundamentales para contrarrestar los deseos revanchistas de China. El aumento en la cooperación tecnológica bilateral y multilateral en el codesarrollo y la coproducción, donde sea factible, puede que sea una ventaja muy competitiva.

Elemento económico del poder nacional

El componente económico del poder nacional es particularmente importante para poder competir con China. En todo el mundo, se llegó a un acuerdo faustiano que arriesgó, si no mejor decir sacrificó, los derechos humanos universales y los valores democráticos por la miope visión de siglos de poder vender algo a todos en China, o capitalizar una mano de obra china barata. Dentro de Asia, la mayoría de los países cuentan con la República Popular China como su primer socio comercial. China está expandiendo su poder e influencia a través de una variedad de medios económicos que incluyen su Iniciativa Franja y Ruta (IFR), trampas deudas y aplicación selectiva de las leyes nacionales. Los gobiernos y empresas de todo el mundo deberían preocuparse por la influencia china que los expone a tratos costosos, coerción futura, pérdida de ventajas técnicas, pérdida de soberanía (virtual o física) u otras actividades maliciosas. El robo de tecnología y propiedad intelectual de China para obtener ganancias económicas es asombroso. Todas las empresas chinas corren el riesgo de ser cómplices conscientes o no del robo de tecnología de otras naciones patrocinado por el estado chino. Para citar la propia ley de seguridad cibernética de China, las empresas privadas están obligadas a «brindarle apoyo técnico y asistencia a los órganos de seguridad pública y a los órganos de seguridad nacional», lo quieran o no. El PCCh realmente ha maximizado la «E» en DIME, ya que casi ha mecanizado el uso de la coerción económica, cuyos ejemplos abundan en todos los continentes.

Sede de Huawei en Shenzhen, Guangdong, China

Fundamentalmente, la única forma de impedir que China utilice las herramientas económicas en el arte de gobernar para fines nefastos es reducir constantemente la dependencia de China para las cadenas de suministro y como mercado de exportación. Pekín obtiene tanta influencia de esta dependencia, que en algunos casos bordea la adicción, que la diversificación de la cadena de suministro, el desacoplamiento selectivo y una demanda constante de reciprocidad real en el acceso al mercado deben convertirse en toque de atención. Francamente, tales esfuerzos concertados tendrán el efecto colateral de hacer crecer las economías de algunos de los vecinos de China, tales como Vietnam, India e Indonesia, ya que las empresas sin lugar a dudas volverán a instalarse allí. Reducir la eficacia del sistema económico de China transformará el panorama competitivo que actualmente beneficia a China a mayor escala.

Conclusión

A través de sus acciones y retóricas, la República Popular China ha demostrado consistentemente que no respeta la soberanía nacional, ni el comercio justo y recíproco ni tampoco el estado de derecho. Las sociedades democráticas afines y sus gobiernos son mejores y más fuertes cuando se unen a aliados y socios, compartiendo la carga de la paz para prevenir guerras. Sinceramente, esta carga conlleva sus costos. Sin embargo, palidecen en comparación con los costos si la competencia sistémica en el DIME se convierte en un conflicto abierto. Para evitar tal conflicto, debe fortalecerse la disuasión. Se requiere de una preparación constante y confiable en todos los dominios con el fin de desalentar el conflicto.

Ningún país es inmune al impacto del revisionismo y a la agresión de la República Popular China. Todas las naciones deben elegir su propio destino, tomando decisiones soberanas en sus propios términos y sin someterse a ningún tipo ni forma de coerción. Nuestro futuro está en nuestras manos, pero se requiere de acciones, acciones combinadas y coordinadas, para de esta manera poder disuadir al dragón.

*Heino Klinck es miembro de la Junta de Asesores de MEMRI. Este se desempeñó como subsecretario de Defensa Adjunto de los Estados Unidos para Asia oriental, 2019-2021. Como oficial del área extranjera del ejército, Klinck se desempeñó como agregado militar en China, 2004-2010.

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