Diario Judío México - En un reciente artículo, el escritor afgano Ejaz Ahmad Malikzada examinó las implicaciones para Afganistán debido al acuerdo entre y los talibanes firmado en Doha el 29 de febrero, 2020.[1] El acuerdo Doha, negociado con la ayuda de Qatar y Pakistán, garantiza la retirada total de las tropas estadounidenses y extranjeras de Afganistán, así como también la liberación de unos 5.000 prisioneros talibanes.

El temor es que el acuerdo entre y los talibanes podría reducir las libertades de la mujer afgana, como por ejemplo su derecho al voto.

El acuerdo, firmado por el enviado estadounidense Zalmay Khalilzad y el Mulá Abdul Ghani Baradar Akhund, el emir adjunto para los asuntos políticos del Emirato Islámico de Afganistán (la organización de los talibanes afganos, también allana el camino para que los talibanes compartan el poder en un gobierno inclusivo luego de las conversaciones internas afganas, que aún están por comenzar.

En el artículo, titulado «Las acciones de los sirven a los intereses de los talibanes», Malikzada acusó a los de amenazar al gobierno afgano con reducir $1 billón en ayuda, especialmente en este momento cuando el Emirato Islámico (que gobernó Afganistán desde 1996 al 2001) continúa combatiendo contra las fuerzas de seguridad afganas en un intento por tomar el poder en Kabul una vez que se marchen las tropas estadounidenses.

Lo siguiente son extractos del artículo:

El gobierno afgano «está combatiendo contra un grupo terrorista (sí, los talibanes siguen siendo terroristas… según la definición del terrorismo del FBI)»

«A medida que aumentan los casos de COVID-19 en Afganistán, el gobierno afgano se prepara para el día en que el virus golpee más fuerte. Mientras tanto, este está combatiendo contra un grupo terrorista (sí, los talibanes siguen siendo terroristas, según la definición de terrorismo del FBI), apresurándose a construir un gabinete ‘inclusivo’ para acomodar a los rivales que no aceptaron los resultados de las elecciones del 2019, construyendo un equipo inclusivo de negociadores para que realicen su ofrecimiento en la mesa de negociaciones con los talibanes y lidiar con una disminución en la financiación de su socio principal, los que se encuentra sumido en su propia crisis por la pandemia del COVID-19.

«¿Qué le espera a Afganistán al final del camino? A pesar de un puñado de sugerencias de nuestros amigos internacionales sobre el cómo manejar la guerra y la paz en Afganistán, sigue yendo en una dirección equivocada. Después de meses de traslados entre Kabul, Washington DC, Doha e Islamabad, el embajador Zalmay Khalilzad, el Representante Especial del Departamento de Estado de los para el Proceso de Paz en Afganistán, finalmente llegaron a un acuerdo con los talibanes [el 29 de febrero, 2020] a cambio de la promesa por los talibanes a no permitir que ningún otro grupo terrorista opere en suelo afgano contra los intereses estadounidenses.

«A los talibanes, a cambio, se les prometió la liberación de 5.000 prisioneros, a lo que el gobierno afgano acordó dudosamente. Los talibanes han asegurado la atención y el reconocimiento internacional, así como un aumento de la moral en el campo de batalla y un artículo de opinión en el diario El Times de Nueva York [escrito por Sirajuddin Haqqani, jefe de la Red Haqqani de los talibanes]. Permítanme repetir: el Times de Nueva York le concedió exposición gratuita[2] a un hombre con una recompensa a su cabeza por el FBI,[3] el hermano del líder de la red terrorista Haqqani que tiene en sus manos la sangre de miles de afganos inocentes, pero todos sabemos que Haqqani no lo escribió, ¿cierto?

El Times de Nueva York dio a conocer un artículo de opinión de Sirajuddin Haqqani el 20 de febrero, 2020.

«Los talibanes tardaron 18 meses en establecer una etapa diplomática para sí mismos, pagados por Qatar junto al entrenamiento diplomático provisto por Pakistán. El período de negociación y diplomacia de ida y vuelta de Khalilzad, a pesar de las ofensivas talibanes contra objetivos estadounidenses, ayudó al grupo terrorista a barrer cinco años de un régimen medieval y 19 años de violencia contra los afganos. El acuerdo fue firmado después de un período estipulado de una semana de «reducción de la violencia», durante el cual los talibanes intentaron mostrar unidad de mando. A pesar de los esfuerzos de los líderes talibanes en Qatar, hubo algunas ofensivas talibanes contra las fuerzas de seguridad afganas. Las ofensivas fueron respondidas por el gobierno afgano y por las fuerzas estadounidenses».

«Se supone que el ‘acuerdo de paz’ ​​firmado con los Estados Unidos iniciará el comienzo del fin de la guerra»; «sin embargo, estamos presenciando continuas ofensivas talibanes que a la larga cuestan vidas civiles»

«Se supone que el ‘acuerdo de paz’ ​​firmado con los Estados Unidos debe poner en marcha el fin de la guerra en Afganistán. Sin embargo, estamos presenciando continuas ofensivas por parte de los talibanes que costaron vidas civiles y vidas de las Fuerzas de Defensa y de Seguridad Nacional Afganas (FDSNA). Un ataque interno de los talibanes contra una base del ejército afgano mató a 25 miembros de la policía y del ejército afgano en Zabul. Otro ataque contra un gurdwara sij (templo) en la capital afgana el 25 de marzo, que acabó con la vida de 25 civiles hindúes y sij afganos, fue reivindicado por la provincia de Jorasán del Estado Islámico. Sin embargo, una fuente del gobierno afgano afirmó que «el ataque fue obra de la red Haqqani». Esta es una señal clara de que los talibanes continúan sus operaciones terroristas para ganar ventaja en las ‘conversaciones de paz’.

«El éxito de las conversaciones de Estados Unidos con los talibanes fue algo imprevisto por el gobierno afgano, dado que los talibanes solo deseaban una retirada total de las ‘fuerzas extranjeras de Afganistán’». Gracias a la diplomacia del Embajador Khalilzad y la experiencia de hacer tratos con el grupo terrorista, ahora se ve inminente una retirada de las fuerzas estadounidenses. Los talibanes extendieron las conversaciones y el acuerdo con los Estados Unidos ya que cada reunión fue un triunfo y los talibanes recibieron un cheque en blanco para escribir sus demandas. Por lo tanto, las prolongadas conversaciones entre Estados Unidos y los talibanes socavaron las elecciones afganas. Las conversaciones sobre una configuración provisional en lugar de las elecciones previstas para septiembre del 2019 cultivaron la incertidumbre entre las campañas electorales.

«Luego de meses de campaña electoral, se anunciaron resultados a favor del Presidente Ashraf Ghani, quien recibió más del 50% de los votos, donde [el Dr. Abdullah] Abdullah obtuvo el 39.5% y el gobierno afgano fue desafiado por varios políticos que advirtieron que el país se hundiría en una guerra civil si Abdullah no aseguraba más del 50% del poder. La comunidad internacional, incluyendo a Estados Unidos, se unió al Presidente Ghani, dejando a Abdullah apoyado solo por y Rusia.

«El presidente Ghani no logró reunir a su archirrival, el Dr. Abdullah y los aliados de Abdullah – principalmente ex-muyahidines y ex-funcionarios del gobierno – en aceptar los resultados de las elecciones. Luego que el Secretario de los Estados Unidos Mike Pompeo no lograra reunir a ambos, este se fue a casa y abofeteó al socio afgano estadounidense con una declaración de que recortaría $1 billón en ayuda, agregando algunos otros versos a los poemas y canciones en celebración por parte de los talibanes de la ‘victoria contra los ocupantes extranjeros infieles y su gobierno títere’. Desde las conversaciones iniciales con el representante estadounidense, los talibanes se han mofado de las ‘conversaciones de retiro’ de los estadounidenses como un triunfo contra la superpotencia más opulenta del mundo, con el ejército más avanzado que los persiguió en Tora Bora y los sacudió con la ‘madre de todas las bombas».

El enviado estadounidense Zalmay Khalilzad y los talibanes Mullah Baradar intercambian documentos en Doha.

El Talibán «está tratando de ganar más tiempo hasta que Estados Unidos se retire totalmente del país y puedan imponerle a los afganos su ‘Emirato islámico’»

«El gobierno afgano ha establecido un equipo de negociación integrado por 21 miembros [para las conversaciones internas afganas que involucran a los talibanes]. El equipo negociador cubre casi todos los ámbitos de la vida, incluyendo a víctimas de conflictos, jóvenes (que representan más del 65% de la población afgana), a los institutos académicos, el clero, tecnócratas y ex-muyahidines, partidos políticos, grupos étnicos y lo más importante, a las mujeres, para enfrentar al equipo negociador Talibán integrado por hombres.

«El equipo negociador recibió una cantidad sustancial de apoyo de todas las partes del bando de la república, incluyendo al Dr. Abdullah. El apoyo del Dr. Abdullah al equipo negociador es una señal de que este se encuentra en el mismo equipo con el Presidente Ghani para marchar en las negociaciones de paz contra los talibanes

«Los talibanes, sin embargo, han mostrado oposición al equipo negociador afgano integrado por 21 miembros del gobierno afgano. Como siempre, los talibanes tienen excusas para retrasar las conversaciones con el gobierno afgano. Estos están tratando de ganar más tiempo hasta que Estados Unidos se retire del país y puedan imponer su ‘Emirato Islámico’ a los afganos, ya que todavía están llevando a cabo campañas militares en contra del gobierno afgano.

«Los principales líderes talibanes aún predican los mismos sentimientos – restablecer su ‘Emirato Islámico’ – a sus filas y seguidores. En un discurso dado el 25 de marzo a los partidarios en la provincia de Beluchistán, al suroeste de Pakistán, el Mulá Fazel, ex-alto comandante militar Talibán y alto miembro del equipo de negociación Talibán en Doha dijo que establecerán un ‘Emirato islámico’ ‘y que habrá un sistema basado en el sharia (la ley islámica)’.

«Los talibanes han hecho las paces con los estadounidenses, pero su ola de asesinatos contra los propios afganos continúa. Sin embargo, el acuerdo con Estados Unidos no dará lugar a un divorcio con Al-Qaeda, los hermanos en ideología de los talibanes. Esto solo fortalecerá la determinación de los talibanes de hacerse cargo de Afganistán y lo convierta una vez más en una plataforma de lanzamiento del yihad en contra de Occidente».

«Me gustaría recordarle también al mundo que Pakistán acoge el terrorismo; el problema paquistaní de la guerra en Afganistán no ha sido resuelto»

 «Llámenme predicador de penumbra, fatalidad y de guerra, pero, al igual que todos los afganos, estoy cansado de esta guerra. He vivido en Kabul a pesar de todo y desde que recuerdo, he visto peores días de los que uno se puede imaginar y la paz es una quimera inalcanzable. Pero tal como dice la famosa expresión afgana: «por este camino solo se llega a Turkestán», una repentina retirada de los Estados Unidos traerá un pie de regreso a Afganistán. Las garantías de «lucha contra el terrorismo» por parte del Talibán y una serie de agentes de la CIA [que permanecen en Afganistán] no serán suficientes contra los agentes estado de Pakistán e .

«Me gustaría recordarle también al mundo que Pakistán alberga el terrorismo. El problema pakistaní de la guerra en Afganistán no se ha resuelto incluso después de meses de disputas del embajador Khalilzad en Pakistán. Pakistán todavía provee refugio seguro a los talibanes. La institucionalidad pakistaní provee fondos a madrazas que entrenan a terroristas para que cometan atentados suicidas.

«Ahora que los Estados Unidos ha firmado un acuerdo de retiro de las fuerzas – pero dejara una serie de fuerzas de inteligencia para confrontar cualquier otra actividad yihadista anti-Estados Unidos y sus intereses – también debe honrar su Acuerdo de Seguridad Bilateral estratégico con el gobierno afgano. Los Estados Unidos deben dejar estacionadas una serie de fuerzas en el país como garantía para evitar una marcha de los talibanes y se apoderen de la capital. Una toma de la capital por parte de los talibanes significará una batalla sangrienta y una masacre de todos los civiles que los talibanes han enumerado – de esas mujeres y hombres que han resistido y han luchado contra la ideología de los talibanes.

«Cualquier acuerdo con los talibanes no debe socavar la Constitución afgana y los logros obtenidos con tanto esfuerzo en los últimos diecinueve años. La implementación de cualquier acuerdo debe ser estrictamente vigilada por aquellos garantes militares y económicos internacionales. Los talibanes tienen una historia de promesas y de acuerdos incumplidos».

«El continuo entrenamiento, capacitación y financiamiento de las FSDNA [Fuerzas de Defensa y Seguridad Nacional Afganas] es crucial para evitar que los talibanes se apoderen del país»

«Tras el Acuerdo de Bonn, siendo este la serie preliminar de acuerdos para recrear el estado de Afganistán luego de la Operación Libertad Duradera en respuesta al ataque terrorista del 11 de septiembre, 2001 en Nueva York, Afganistán ha logrado un progreso significativo en su propia democratización. La adaptación de una Constitución ilustrada en el año 2004, el celebrar elecciones presidenciales y parlamentarias (a pesar de los tantos problemas técnicos y las disputas sobre los resultados electorales en las elecciones presidenciales del 2014 y del 2019) son todos resultados de un estado en desarrollo en dirección a la prosperidad.

«Afganistán se ha destacado a sí mismo al edificar una economía nacional desde el punto más bajo; ha construido un ejército nacional y una fuerza policial nacional, ha crecido y mejorado un sistema educativo formal y ha recuperado el estatus y futuro de la mujer afgana. Un fuerte compromiso de la comunidad internacional y de Estados Unidos es crucial para apoyar las instituciones afganas.

«La comunidad internacional debe apoyar y estar junto a las Fuerzas de Defensa y de Seguridad Nacional de Afganistán, ya que la existencia de las FSDNA garantiza la soberanía de Afganistán así como también un fuerte bloqueo contra la institucionalidad y la existencia de grupos terroristas en el país».

«El continuo entrenamiento y financiación al FSDNA es crucial para disuadir a los talibanes de que tomen el control del país en otra guerra sangrienta la que costará miles de vidas y billones de dólares. También puedo decir que el pueblo de Afganistán no solo observará y le dará la bienvenida a la toma del país por parte de los talibanes. Los jóvenes afganos se han resistido a una ideología medieval talibán, al igual que las mujeres afganas y esto es un indicador muy claro de que las nuevas generaciones en Afganistán ya no aceptarán ni aceptaran más aquellos tiempos oscuros de los talibanes».


[1] ToloNews.com (Afganistán), 7 de abril, 2020. El idioma inglés original del artículo ha sido ligeramente editado para mayor claridad y comprensión.

[2] Nytimes.com/2020/02/20/opinion/taliban-afghanistan-war-haqqani.html, 20 de febrero, 2020.

[3] Fbi.gov/wanted/terrorinfo/sirajuddin-haqqani, consultado el 8 de abril, 2020.

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