En un artículo publicado el 12 de diciembre, 2020 en el portal del diario en Londres Al-Arabi Al-Jadid, la poetiza y periodista Rasha ‘Omran escribe que, si bien la campaña global #MeToo ha alentado a la mujer en el mundo árabe a hablar sobre el que estas sufren, esta campaña no es lo suficiente como para disuadir a aquellos infractores en ausencia de una legislación suficientemente estricta y en ausencia de una amplia censura pública. Ella agrega que el problema del acoso en las sociedades árabes prevalece incluso entre los círculos educados y liberales, de cuyos miembros se pudiera esperar que superen dicha mentalidad patriarcal que ve a la mujer como «mercancía». Omran también lamenta el hecho de que muchas mujeres en el mundo árabe justifiquen el acoso y el abuso contra la mujer y culpen a las víctimas. Todo esto dijo, refleja la ignorancia de las mujeres árabes en hacer valer sus derechos y el estancamiento de la sociedad árabe además de perpetuar el control del hombre sobre la mujer.

Rasha ‘Omran (Fuente: Arab48.com, 1 de diciembre, 2020)

Lo siguiente son extractos traducidos de su artículo:[1]

«Parece ser que la campaña internacional #MeToo, dada a conocer por las organizaciones de mujeres y feministas en todo el mundo hace aproximadamente dos años, causó gran impresión en nuestros países árabes. Esta campaña alentó a la mujer árabe a hablar sobre el acoso y abuso sexual que estas experimentan y sobre la resultante ansiedad, preocupación y temor que ellas sufren en sus sociedades, que no protegen en lo absoluto a la mujer y están dispuestos a culparlas incluso cuando son asesinadas por algún hombre… Esto se debe a la mentalidad que impera en nuestras sociedades, en los niveles religioso, tribal y familiar, lo cual es chovinista, autoritario, patriarcal y se caracteriza por la violencia y la arrogancia junto a considerar permisible controlar el destino de la mujer (las mujeres miembros de la tribu) y lastimar físicamente sus cuerpos, su libertad, su libre albedrío y sus vidas…

«De vez en cuando existen campañas en las redes sociales que exponen a alguna figura involucrada en numerosos casos de acoso sexual, intento de violación, explotación sexual y amenazas de exponer a la víctima. Lo que todas estas campañas tienen en común es que la mayoría de sus ‘abusivos héroes ‘provienen del círculo de liberales educados y supuestamente de círculos socialmente conscientes. Es decir, son miembros del sector artístico, de la cultura o de la sociedad civil, que supuestamente ya se han elevado por encima de la tradición de sus sociedades y de su entorno, ya que la primera condición para la creatividad es ser una persona culta… Pero parece ser que estos hombres no tienen claro qué es en realidad la cultura. La cultura es un comportamiento civilizado que respeta la privacidad de otras personas y entiende que la discriminación basada en el tipo de sexo y la supremacía masculina… no es nada más que el resultado de una alianza autoritaria, tanto política como religiosa, que debilita toda norma social sobre la que se pueda construir para mejorar tal situación.

«Los rasgos innatos suelen prevalecer sobre aquellos rasgos adquiridos, tal como dicen y el comportamiento culturizado con el que supuestamente están dotados estos atacantes no abarca todas las circunstancias de sus vidas. Por ello, cuando sus impulsos entran en juego, estos retornan a la memoria colectiva acumulada a lo largo de los años de historia – el recuerdo de la supremacía masculina sobre la mujer y su subyugación a través de conductas sexuales violentas tales como la violación, el acoso o el contacto físico que no tiene en cuenta sus deseos o su postura al respecto. El comportamiento sádico es la base de la violencia, de la tiranía, la exclusión y el sometimiento de la mujer, ya sea político-autoritario o socio-religioso y no es posible que se produzca un cambio verdadero a menos que este comportamiento sea extraído de raíz eliminando esta mentalidad condescendiente y reemplazándolo con el concepto de igualdad total.

«Algunos pueden decir que, incluso en las sociedades altamente desarrolladas, prevalecen todo tipo de abusos y de violación. Eso es cierto, pero el colectivo en las sociedades desarrolladas rechaza todos estos fenómenos y las leyes en estos países castigan al abusador y al violador porque su acción es considerada un delito en el pleno sentido de la palabra. Como resultado, los abusadores son disuadidos, o al menos estos dudan antes de atacar a la víctima. Esta es también la razón por la que aquellos abusadores árabes quienes viven en sociedades desarrolladas se comportaron de manera normal – porque saben cuáles serán las consecuencias de sus acciones. Pero cuando se trata de las mujeres en sus propias sociedades, estos hombres se permiten hacer lo que les plazca, porque saben que escaparán del castigo, porque no existen leyes para castigarlos y ningún tipo de censura social. Al contrario, las sociedades árabes encubren lo que los abusadores han hecho y la responsabilidad recae sobre las víctimas. Las amigas y familiares del abusador son parte de este encubrimiento, al igual que aquellas mujeres que creen que los hombres gobiernan sobre ellas y que las mujeres víctimas se lo buscan para sí mismas comportándose relajadamente, por ejemplo, eligiendo trabajar o asistir a la escuela y ¡por cualquier otra razón!

“Por ejemplo, una mujer pudiera responder a las muchas historias sobre por parte de los directores de cine árabes diciendo: ‘¿No sabe la chica que el cine está prohibido?’ En otras palabras, si se matriculó en un curso de dirección, se lo buscó ella misma. Si una joven cuenta una historia similar sobre algún conocido activista de la sociedad civil que acosó a varias mujeres jóvenes decenas de veces y cuya vergüenza fue expuesta en las organizaciones de la sociedad civil, pero a pesar de esto nadie se sintió obligado a detenerlo, una mujer pudiera responder diciendo: ‘Si la víctima primeramente no era una mujer adultera, ¿por qué se sentó con él en una habitación cerrada?’

«Decenas e incluso cientos de respuestas de este tipo por parte de mujeres a las historias de acoso perpetrados por hombres o chicos que ejercen algún tipo de influencia en sus círculos revelan cuán ignorantes son las mujeres árabes sobre su situación y sus derechos. Ellos también exponen el estancamiento de la sociedad árabe, que permite que la mentalidad chovinista domine mientras que tantas mujeres aceptan ser abusadas como una realidad inevitable, lo que hace que el tratar de erradicar esta mentalidad sea extremadamente difícil de realizar».


[1] Alaraby.co.uk, 12 de diciembre, 2020. El artículo fue publicado en el portal pero no en la edición impresa del diario.