Diario Judío México - Layla, una enfermera que trabajó para el EIIS en Siria, dijo que se vio obligada a realizar abortos en chicas esclavas del EIIS cuando quedaban embarazadas. Describió cómo había sedado a sus hijos para que pudiese escapar con seguridad hacia el Líbano escondida dentro de bolsas de basura en la parte trasera de una camioneta. Ayman, quien es el esposo de Layla, describió un incidente en el que él y varios hombres fueron arrestados por miembros del EIIS, quienes luego asesinaron a los hombres que no pudieron recitar ningún verso del Corán. Layla y Ayman viven actualmente en el Líbano. Ellos fueron entrevistados en el canal de televisión Al-Hurra TV () el 8 de noviembre, 2018.

Para ver el video de Layla y Ayman en el portal TV, pulse aquí o debajo.

“Simplemente porque ella les contó que no podía utilizar guantes mientras trabajaba, uno de ellos sacó una pistola y le disparó, justo delante de su hijo”

Layla: “Debes cubrirte de pies a cabeza. Incluso las palmas de tus manos no deben verse. Debes utilizar guantes negros, o si no… Una vez, hubo un incidente con una anciana que trabajaba en el mercado. Obviamente, ella se vestía como ellos deseaban, pero necesitaba de sus manos para trabajar, así que se quitó los guantes. Simplemente porque les dijo que no podía utilizar guantes mientras trabajaba, uno de ellas sacó una pistola y le disparó, justo delante de su hijo. Su hijo pequeño estaba allí de pie. Le dispararon y se llevaron al chico. Se lo llevaron para enseñarle lo que ellas querían enseñarle. Mi vida era muy difícil, todo era haram, todo estaba prohibido”.

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“Comenzaron a azotar a los hombres que no podían recitar ningún verso… le quitaron la capucha al primer hombre, le colocaron un cuchillo al cuello y lo mataron, luego mataron al segundo”

Ayman: “Escuchamos que alguien tocaba a la puerta. Abrí la puerta y me sorprendió ver a 5 miembros del EIIS. Se llevaron a todos los jóvenes, nos metieron en un auto y nos llevaron a su casa. Todos nos sentamos allí con nuestras manos atadas detrás de nuestras espaldas. Nos preguntaron a cada uno de nosotros qué podíamos recitar del Corán. El primero no pudo recordar ningún versículo. Lo dejaron y pasaron al siguiente. Este recordó solo parte de un verso. Continuaron con el siguiente, hasta que finalmente llegaron hasta mí. Me pidieron que recitara un verso. Recité: ‘Digan: “Busco refugio en el Señor del amanecer”…’ Luego, comenzaron a azotar a los hombres que no podían recitan ningún verso. Luego nos quitaron las vendas de nuestros ojos, para que pudieran mostrarnos lo que le hacían a los demás, como si fuese una lección. Nos levantamos y nos quitaron las vendas de nuestros rostros. Le quitaron la capucha al primer individuo, le pusieron un cuchillo en el cuello y lo mataron. Luego mataron al segundo. Aquí, estaba yo…”

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Layla: “Una vez, trajeron consigo a unos cuantos jóvenes a la plaza del pueblo y se cubrieron el rostro. Reunieron a todos allí, mujeres, niños, ancianos… Colocaron a los jóvenes en el centro de la plaza y les dijeron a todos que observaran. Esto sería una lección para todos.

“Imaginen que traen a alguien ante ti, una persona toma un cuchillo, dice ‘Alá Akbar’ y asesina a esa persona como a una oveja. Se lo hicieron a varias personas para inculcarnos miedo, para que sepamos que lo mismo nos pasará si hacemos algo malo”.

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“Nos obligaron a realizar abortos a las esclavas si salían embarazadas”

Entrevistador: “Layla, cuéntanos qué te hizo hacer el EIIS como enfermera en beneficio suyo”.

Layla: “Primero y principal, todo fue hecho en contra de mi voluntad. No hice nada porque quise hacerlo. Me vi obligada a hacerlo para proteger a mis hijos y a mi familia y para encontrar una salida. Ellos tienen algo llamado ‘chicas esclavas’. Lo más haram por hacer es realizar un aborto, matar una vida, pero nos obligaron a realizar abortos con las esclavas si quedaban embarazadas”.

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Entrevistador: “Layla, ¿cuándo decidiste dejar al EIIS?”

“Tuve que sedar a los chicos, porque los chicos no pueden quedarse callados y si hacían algún ruido, nos descubrirían”

Layla: “Cuando vi que era el momento adecuado y cuando encontré la manera de salir de forma segura sin que nadie saliera lastimado… No es tan fácil, por supuesto. Uno tiene que tener todo en cuenta. Tienes que encontrar a alguien en quien puedes confiar, alguien que te ayudara a salir de allí. En ese momento, había un tipo que recogía la basura en una camioneta. Tomaban una camioneta grande y metían la basura en esta. La idea era que nos escondieran debajo de las bolsas de basura. Ya que yo trabajaba de enfermera y todas las drogas estaban a mi alcance… tuve que darles un sedante a los chicos, porque los chicos no pueden quedarse callados y si hacían algún ruido, nos descubrirían. Tomé el sedante y le di a cada chico un poco hasta que todos se quedaron dormidos. Luego les pusimos las bolsas de basura encima de ellos”.

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Entrevistador: “Ayman, ¿no le molestó que su esposa trabajara con la organización que le secuestró de su hogar, le encarceló y le torturó?”

Ayman: “Me molestó un poco, pero luego me di cuenta de que ella hizo lo correcto”.

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Entrevistador: “¿Cómo ves tu futuro? ¿Piensas irte? ¿Piensas quedarte en el Líbano o quizás regresar a Siria?”

Layla: “¿Siria? No. No a Siria. Sólo la idea de regresar a Siria me asusta. Después de todo lo que he visto, la idea de regresar a Siria me aterra”.


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