La lucha interna de la élite política en Irán: El regreso de Larijani para salvar a la República Islámica de las manos ultraconservadoras

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La lucha interna de la élite política en Irán: El regreso de Larijani para salvar a la República Islámica de las manos ultraconservadoras

Ali Larijani, quien ha sido una figura central en la política iraní durante décadas, está de regreso. Larijani es asesor del líder supremo iraní Ali Jamenei y ex-presidente del parlamento. Sin embargo, fue descalificado por el Consejo de Guardianes y excluido de las elecciones presidenciales del 2021 a favor del intransigente Ebrahim Raisi, que contaba con el apoyo de Jamenei. Sin embargo, en octubre, Larijani alcanzó nueva popularidad entre los conservadores moderados y los reformistas por igual, después de criticar públicamente la represión del régimen en contra de los manifestantes.

Ali Larijani (Fuente: Tehran Times)
Ali Larijani (Fuente: Tehran Times)

Larijani pide ‘tolerancia’

En una entrevista publicada por el diario reformista Ettelaat, Larijani pidió repensar la ley del hiyab obligatorio y reconocer que las protestas tienen profundas raíces políticas y sociales. Este dijo además: «Es como si una persona tuviera migraña, pero le recetamos medicamentos para una enfermedad cardíaca y todas las arterias se le cierran. Sobre el tema del hiyab, llegamos a esta situación. Esta no es la forma correcta de tratar el tema del hiyab. En estas circunstancias, cuando la gente tiene problemas económicos, una vez más destacar el tema del hiyab fue algo inapropiado y la forma en que fue tratado no fue la correcta».[1]


Larijani también enfatizó: «El hiyab tiene una solución cultural. No necesita decretos ni referéndums… Agradezco los servicios del cuerpo policial y el Basij, pero no se les debe asignar esta carga de fomentar el hiyab». Luego señaló: «No duden que cuando un fenómeno cultural se generaliza, una respuesta rígida no es la cura. Ahora bien, este tema posee un carácter cultural… La gente y los jóvenes que salen a la calle son nuestros propios hijos. En una familia, si un chico comete un delito, tratan de guiarlo por el camino correcto. La sociedad necesita más tolerancia».[2]

Mansour Haghighatpour, político iraní y asesor de Larijani, dijo sobre las declaraciones de Larijani: «Esperamos que escuchen atentos y que estas inquietudes planteadas sobre la necesidad de reformas se conviertan en soluciones. Pero si los súper-evolucionarios (es decir, los ultra-conservadores)… toman el gobierno nuevamente, los problemas del país no se arreglarán, ya que estos no aceptan ninguna idea para reformar el sistema».[3]

Mohammad Mohajeri, un político conservador con estrechos vínculos a Larijani, también observó lo siguiente: «Algunas figuras ahora tienen el coraje de expresar su descontento con el sistema y hablan abiertamente sobre la necesidad de cambiar políticas. Pero existen otros (refiriéndose a los ultra-conservadores) que todavía se niegan a hacer algún cambio».[4]

Larijani como líder de los moderados y reformistas en las elecciones del año 2024

Los comentarios de Larijani eran de esperarse. Incluso antes del inicio de las protestas, su nombre fue ampliamente promovido por aquellos conservadores moderados y reformistas como líder en las próximas elecciones parlamentarias del 2024. El medio de comunicación Iran International en Londres dijo, citando a Nameh News: «Los moderados y reformistas en Irán no podrán… encontrar ningún aliado político ni líder en las próximas elecciones del 2024 que no sea Ali Larijani. Mientras tanto, incluso entre los conservadores, existen muchos votantes que le darían la bienvenida a la facción de centro-derecha liderada por Larijani para así reemplazar a los ‘principalistas’ de extrema derecha que actualmente controlan el Majlis».[5]

También fue citado al analista reformista iraní Abbas Abdi diciendo lo siguiente: «Esta es la última oportunidad para que Ali Larijani y los conservadores tradicionales de Irán vuelvan a ser el centro de atención. Sin una figura decorativa como Larijani, será el final de los conservadores tradicionales quienes fueron marginados en las elecciones presidenciales del año 2021».[6]

Por lo tanto, las palabras moderadas de Larijani pueden verse como un intento de obtener más apoyo antes de las elecciones, tanto en el bando conservador moderado como en el reformista, para desafiar de esta manera a los ultra-conservadores.

Larijani contra Ghalibaf

Cabe señalar que el conflicto político entre las facciones reformista y conservadora dio forma a la política iraní durante casi dos décadas. Sin embargo, los actuales conflictos también están dentro de la facción conservadora que gobierna el país. De hecho, el bando conservador está dividido entre los «ultra-conservadores», encabezados por el actual presidente Ebrahim Raisi y el ex-negociador en materia nuclear de Irán Saeed Jalili y los neo-conservadores (también conocidos como conservadores moderados).

Sin embargo, los conservadores moderados en Irán también se dividen en dos corrientes. Una encabezada por el presidente del Majlis Mohammad Bagher Ghalibaf y la otra considera a Larijani de aliado y líder político. De hecho, muchos conservadores moderados creen que Ghalibaf no es tan fuerte como alguien que traerá reformas. Su popularidad ha disminuido en gran medida en los últimos años, ya que fue acusado de estar involucrado en escándalos de corrupción en Teherán durante su mandato como alcalde.

Dada su postura centrista, se espera que Larijani también enfrente menos resistencia por parte de los reformistas. Por lo tanto, los conservadores moderados (con la excepción de aquellos que apoyan a Ghalibaf) y los reformistas pudieran aliarse con el fin de impulsar a Larijani para que haga su regreso político y el de ellos. Sin embargo, se espera que se produzca una fuerte rivalidad política entre el bando de Larijani y el que apoya a Ghalibaf.

Los ultra-conservadores son culpados por los disturbios

El levantamiento que ocurre actualmente en Irán mostró el fracaso del presidente Raisi. Muchos conocedores del régimen creen que uno de los principales factores que condujeron al levantamiento es la radicalización de las instituciones políticas y la eliminación de las facciones reformistas por parte del líder supremo Ali Jamenei. Durante las últimas dos décadas, Jamenei ha eliminado a todos los grupos políticos de la oposición y ha marginado incluso a las figuras conservadoras en favor de los radicales de línea dura. Especialmente después de las elecciones del año 2021, las fuerzas de seguridad, en particular, el CGRI, han ganado demasiado control sobre la toma de decisiones políticas.[7]

Mientras Irán enfrenta su desafío político más prolongado desde el año 1979, los ultra-conservadores han sido criticados por sus fallas internas que han causado la actual crisis política en el país. Muchos creen que el gobierno de Raisi es «el gobierno más débil en la historia de la República Islámica».

El político reformista Mehdi Ayati criticó recientemente a los intransigentes, afirmando que el partido Paydari (el partido ultra-conservador al que pertenecen esencialmente el CGRI y el círculo íntimo de Jamenei) es muy «débil» en términos de apoyo social, aunque desempeña el «papel principal» en el gobierno. Este valoró de esta manera: “La base electoral de Paydari comprende menos del 5% de la población del país. Sin embargo, han marginado a todas las demás fuerzas políticas e incluso a otras facciones dentro del bando conservador, por lo que ahora tienen el control total del país aunque son una minoría… El partido Paydari, por sus duras posturas, ha incrementado el número de disidentes internos, lo cual es perjudicial para el sistema. Sus posturas y acciones son fuente de descontento y de protestas”.[8]

Cabe señalar que, por temor a su propia desaparición política, el propio Raisi recientemente pidió reformas. El diario Iran International informó lo siguiente: «Raisi incluso ha llegado a decir que aquellos en su gobierno que no desean reformas deben abandonar el gabinete de inmediato. Pero este usó un término diferente para referirse a las reformas: ‘Tahavol’, que significa evolución o cambio, en lugar de ‘eslahat‘, que claramente significa reformas». Sin embargo, el medio agregó que «los críticos del presidente han dicho irónicamente que el primero que debe dejar el gobierno por su incapacidad para aceptar el cambio es el propio Raisi».[9]

El papel del líder supremo Ali Jamenei

Dadas las circunstancias actuales, parece ser que Ali Larijani es el candidato más probable para asumir el liderazgo del país en el futuro, ya que cuenta con un gran apoyo en todo el espectro político. Sin embargo, su llamado a la reforma no es para cambiar el sistema de la República Islámica, sino para preservarlo, ya que los ultra-conservadores están provocando el colapso del régimen implementando políticas de línea dura.

Raisi hasta ahora no ha dicho nada en contra de Larijani, probablemente porque Larijani es una figura bastante cercana a Jamenei, como asesor suyo. En realidad, si Jamenei saca a Raisi del poder, probablemente apoyará a Larijani, porque es una de las figuras políticas más cercanas a él. Sin embargo, por el momento, este escenario debe ser excluido, ya que la postura actual de Jamenei es negarse a comprometerse con los manifestantes.

Muy seguramente, la creciente confrontación política y las tensiones internas entre las facciones les están agregando más combustible a las llamas de la revuelta, que eventualmente puede convertirse en un levantamiento armado, si es que el régimen no logra sofocar las protestas. Sin embargo, el carácter excluyente de las políticas de la República Islámica hace que los planes de reforma o cambio sean poco atractivos para las minorías étnicas, ya que ninguna de las facciones políticas reconoce sus demandas por una mayor libertad.

Conclusión

Si Larijani tiene éxito en su «gran retorno», significará que tanto los conservadores moderados como los reformistas han logrado superar a los ultra-conservadores. Sin embargo, una cosa si es segura: Tal como dijo la renombrada figura reformista iraní Yadollah Eslami: «La sociedad iraní de ninguna manera volverá a la situación anterior a la muerte de Mahsa Amini (Jina Amini en kurdo)».[10]

Mientras tanto, sin embargo, la situación está tan polarizada que ni el gobierno ni los manifestantes buscan mediar o promover una «tercera vía».

*Himdad Mustafa es un estudioso kurdo y experto en temas kurdos e iraníes.


[1] Ettelaat.com/archives/647060#gsc.tab=0, 12 de octubre, 2022.

[2] Ettelaat.com/archives/647060#gsc.tab=0, 12 de octubre, 2022.

[3] Khabaronline.ir/news, 15 de octubre, 2022.

[4] Khabaronline.ir/news, 15 de octubre, 2022.

[5] Iranintl.com/en/202204037733, 3 de abril, 2022.

[6] Iranintl.com/en/202204037733, 3 de abril, 2022.

[7] Véase la serie de MEMRI Informe diario No. 430 – La lucha entre la elite política de la República Islámica de Irán, 16 de noviembre, 2022.

[8] Khabaronline.ir/amp/1698262, 23 de noviembre, 2022.

[9] Iranintl.com/en/202211219346, 26 de octubre, 2022.

[10] Iranintl.com/en/202211219346, 21 de noviembre, 2022.

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