Al dirigirse a Occidente hablando sobre el tema del asesinato de Jamal Khashoggi en el consulado de Arabia Saudita en Estambul el 2 de octubre, 2018 el Presidente turco Recep Tayyip Erdogan presenta la necesidad de tomar fuertes medidas contra el Príncipe Heredero a la Corona saudita Mohammad bin Salman, como imperativo humano y de defensa vital a la libertad de expresión. Sin embargo, sin que Occidente sepa, Erdogan le habla a los turcos de una manera totalmente diferente, a través de Ibrahim Karagul, su confidente y editor del medio de comunicación vocero del régimen, el diario Yeni Safak.

El Presidente turco Erdogan junto a Ibrahim Karagul (Fuente: Twitter.com/abdbozkurt/status/957123118597922817, 26 de enero, 2018)

Mucho antes de que Khashoggi pusiera pie en el consulado saudita ese día, el régimen turco preparaba a la opinión pública turca para la guerra con Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos describiéndolos como el enemigo central y la herramienta de un antiguo y nuevo eje anti-Turquía que comprende también a Estados Unidos, El Reino Unido e Israel, con el propósito de expulsar a Turquía del mundo árabe. Esto fue enmarcado por Karagul como una repetición de los eventos que sucedieron hace 100 años, cuando el Sharif de la Meca Hussein bin Ali se alineó con los británicos contra el Imperio Otomano y los sacó del mundo árabe. Karagul presenta a la Turquía de hoy como una reencarnación del Imperio Otomano de hace un siglo.[1]

El 7 de abril, 2018 Karagul ya había explicado la decisión que tomó la administración Trump de mantener a las fuerzas en Siria de la forma siguiente: “La zona de guarnición [estadounidense] creada al norte de Siria es parte del plan para separar a los musulmanes árabes y no-árabes. Esto es por qué [Mohammad bin] Salman y [Mohammad bin] Zayed quieren que continúe la presencia de las tropas estadounidenses en esta zona; es por eso que están tratando de crear una gruesa “Cortina de Hierro” entre Turquía y el mundo árabe; [y] por eso apoyan abiertamente a la filial siria del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), el Partido de la Unión Demócrata (PYD), en esta zona”.

Karagul continuó: “Así que, ¿en qué tipo de proyecto multinacional contra Turquía están involucrados el Príncipe Heredero a la Corona de Arabia Saudita y el Príncipe Heredero de los Emiratos Árabes Unidos Mohammed bin Zayed? Ambos sentimientos anti-turcos suyos se han transformado ahora en una enemistad. Pero el tema va mucho más allá de sus puntos de vista personales; se relacionan a un nuevo proyecto con un diseño de región basado en la consigna de ‘detener a Turquía’ y un proyecto de Estados Unidos, el Reino Unido e Israel destinado a cortar los lazos entre Turquía y el mundo árabe/musulmán”.

En este contexto, Erdogan se aprovecha del asesinato de Khashoggi para convertirlo en una herramienta vital con el fin de eliminar políticamente a sus dos archirrivales: Mohammad bin Salman, a quien acusa de haber ordenado directamente el asesinato y a Mohammad bin Zayed, a quien conecta tanto con el asesinato como a toda la conspiración anti-Turquía como Iago (personaje ficticio) de Mohammad bin Salman.

A tal efecto, en un artículo del 19 de noviembre, Karagul predijo un terremoto político una vez que se publicaran las grabaciones de audio del asesinato:

“Las conversaciones entre los asesinos, sus conversaciones con Riad luego de cometer el asesinato, los diálogos que demostrarán que el Príncipe Heredero fue quien dio la orden directamente, tal vez los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y el papel de los servicios de inteligencia egipcios en el incidente y de hecho, puede se revele información sobre la “pericia” de los servicios de inteligencia israelíes o sobre el seguimiento al asesinato realizado por los Estados Unidos”.

Este escribió que como resultado, “el Príncipe Heredero a la Corona de Arabia Saudita no podrá escaparse de este embrollo; independientemente de las operaciones de encubrimiento que estos realicen, independientemente de las negociaciones que intenten, salvar a esta persona bajo estas circunstancias será un imposible. Además, a Mohammad bin Zayed también le llegará su turno. Esto también será imposible de prevenir”.

Karagul agregó que el haber develado la conspiración del asesinato de Khashoggi puede inclinar la balanza en contra de Mohammad bin Salman y Mohammad bin Zayed, pero que nada cambiará en la región mientras Mohammad bin Zayed esté en el poder. “Él es el jefe detrás de toda esta empresa. Nosotros seguiremos escribiendo sobre él, discutiéndolo y revelando sus maldades”, este concluyó. (Para obtener más información sobre como Erdogan se aprovecho del asesinato de Khashoggi, consulte las próximas traducciones de la serie de MEMRI Despacho Especial del diario Yeni Safak).

En este contexto, es posible comprender por qué Turquía no impidió el asesinato de Khashoggi, a pesar de que, basados en una serie de sucesos que fueron filtrados por los propios turcos sobre lo que ocurrió en los días previos al asesinato, así como también el día en que se cometió el asesinato, Turquía sabía muy bien que Khashoggi estaba en peligro. Sin embargo, no hizo nada para advertirle o informarle a los saudíes de que la responsabilidad era de ellos. Cualquiera de estas acciones pudo haber evitado el asesinato.

Turquía pudo haber tomado una decisión calculada en sacrificar al peón representado por Khashoggi a fin de poner a todo Occidente y muy posiblemente al mundo árabe en contra de su archí-enemigo Mohammad bin Salman, así como también en contra de Mohammad bin Zayed, Israel, el Reino Unido y los Estados Unidos, a quienes acusan de estar involucrados en el asesinato.[2]

*Y. Carmon es Presidente de MEMRI; A. Mahjar-Barducci es Directora del Proyecto Estudios de los Medios de Comunicación Rusos.


[1] Erdogan cultiva esta conexión entre la Turquía de hoy y el Imperio Otomano, tanto simbólicamente como a través de su política diplomática y militar en Siria y en contra de Grecia.

[2] Véase la serie de MEMRI Informe Diario No. 170 – El asesinato de Khashoggi y la batalla por la supremacía en el mundo sunita, 5 de noviembre, 2018.