Mientras la invasión de Rusia a Ucrania supera ya los 100 días, la retórica de los políticos y expertos en Occidente ha virado significativamente de rumbo. Por ejemplo, varios políticos jubilados conocidos no solo por sus destacadas carreras sino también por una larga historia de cooperación y amistad con el presidente ruso Vladimir Putin, le aconsejaron al gobierno ucraniano que esté más atento a los reclamos de Putin sobre algunas partes del soberano territorio de Ucrania.

Al dirigirse al Foro Económico Mundial en Davos, el ex-secretario de Estado y asesor de seguridad nacional Henry Kissinger sugirió que Ucrania debería ceder territorios a Moscú para así llegar a un acuerdo de paz. “Continuar la guerra más allá de ese punto no sería tema sobre la libertad de Ucrania, sino de una nueva guerra contra la propia Rusia”, dijo Kissinger.[1] Una opinión similar fue compartida por el ex-primer ministro italiano Silvio Berlusconi, amigo de Putin desde hace mucho tiempo, quien dijo: «La paz debe alcanzarse lo antes posible… Creo que una Europa unida debe realizar una propuesta de paz, tratando de lograr que los ucranianos acepten las solicitudes de Putin».[2]

El renombrado estratega político Edward Luttwak también afirmó que un referéndum en las regiones de Donetsk y Luhansk es la única salida para poner fin a la guerra en Ucrania.[3]

Además, el presidente de Francia Emmanuel Macron advirtió contra el humillar a Rusia en un acuerdo de paz. Macron dijo lo siguiente: «Tendremos mañana una paz que construir, nunca olvidemos que… Yo mencioné esto antes. Tendremos que hacer esto con Ucrania y Rusia alrededor de la mesa de negociaciones. El final de la discusión y negociación será establecido por Ucrania y Rusia. Pero no se hará en negación, ni en exclusión mutua, ni tampoco en humillación».[4]

Cada vez se hace más claro que más y más políticos y expertos están tratando de encontrar una solución al conflicto sugiriendo que Kyiv debería ceder parte de su soberanía (aceptando en consecuencia los reclamos de Putin sobre partes de los territorios de Ucrania). Sin embargo, nadie parece cuestionar si el Kremlin estaría de acuerdo en este momento con un compromiso sobre concesiones territoriales para detener la invasión a Ucrania.

Además, muchos analistas establecieron paralelismos con el final de la Primera Guerra Mundial y los acontecimientos que llevaron al acuerdo de Múnich de 1938 alcanzado por Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia que permitió la anexión alemana a los Sudetes, al oeste de Checoslovaquia. Sin embargo, el desarrollo actual de los acontecimientos, a mi manera de ver, parece incluso peor que el camino que condujo a Múnich y a la Segunda Guerra Mundial.

Neville Chamberlain, a la izquierda y Hitler sellando el acuerdo de Múnich del año 1938. (Fuente: dominio público)
Neville Chamberlain, a la izquierda y Hitler sellando el acuerdo de Múnich del año 1938. (Fuente: dominio público)

«El calendario de Kissinger no es del 2022, sino del año 1938»

Al comentar sobre la propuesta de Kissinger de que Ucrania debería aceptar el «estatus quo ante bellum», lo que significa que Rusia debería ser reconocida en su control sobre Crimea y la región de Donbas, el presidente ucraniano Volodymyr Zelensky dijo lo siguiente: «Parece ser que el calendario del señor Kissinger no es del 2022, sino de 1938 y pensó que le hablaba a una audiencia no en Davos, sino en el Múnich de esa época… Por cierto, en el año verdadero de 1938, cuando la familia del Sr. Kissinger huía de la Alemania nazi, él tenía 15 años y entendió todo perfectamente. Y nadie supo de él para ese entonces de que era necesario adaptarse a los nazis en lugar de huir de ellos o combatir contra ellos».[5]

Es bien sabido que el primer ministro británico Neville Chamberlain regresó al Reino Unido afirmando que el acuerdo de Múnich trajo «la paz de nuestra época», mientras que la Segunda Guerra Mundial estallaría solo un año después. Sin embargo, en 1938, los líderes europeos tenían muchas más razones para esperar tener éxito en apaciguar a Adolf Hitler que las que los líderes occidentales pueden tener hoy para tratar de hacer que Putin acepte la realidad.

Francia y Gran Bretaña realmente creyeron que el acuerdo traería la paz, pero hoy día todos saben lo que sucedió después. Los paralelismos entre la Rusia de Putin y las potencias fascistas de la antigua Europa son tantos, que la sola idea de dar concesiones territoriales pareciera una traición bien calculada, por decir lo menos. Sin embargo, existen tres factores más que deben tenerse en cuenta antes de negociar la soberanía de Ucrania.

La disolución de la Unión Soviética sucedió pacíficamente

Primero: la situación general en torno a Alemania a mediados de la década de los años 1930 era bastante diferente a la que ha existido en el espacio post-soviético desde la década de los años 1990. Después de la Primera Guerra Mundial, surgió una constelación de estados entre las fronteras alemana y soviética y entre los mares Báltico y Adriático. Sin embargo, este nuevo orden mundial no era nada estable. En particular, el nuevo mapa de Europa no respetó las fronteras étnicas. Por lo tanto, en 1920, se organizaron varios plebiscitos en Europa (sobre todo en Alemania y sus alrededores, incluyendo la votación en Schleswig y Prusia Oriental en 1920) diseñados para determinar los deseos de aquellos que viven en los territorios en disputa. Tal como mostró el caso de los Sudetes, finalmente no lograron producir un sistema internacional estable, aunque constituyeron un intento de consagrar el concepto de libre determinación.

Al contrario de lo que sucedió después de la Primera Guerra Mundial en Europa, la disolución de la Unión Soviética ocurrió de manera pacífica: las fronteras entre los nuevos estados independientes fueron aceptadas por los líderes legítimos de los estados emergentes, que se esperaba no fueran repúblicas étnicas sino civiles. Cabe señalar que cuando Rusia atacó a Chechenia, que había sido reconocida en la década de los años 1990 como parte de su territorio soberano, ningún otro país post-soviético se opuso. Las nuevas fronteras post-soviéticas se establecieron sobre la base del consentimiento entre estos nuevos países y de ninguna manera trazadas e impuestas por sus enemigos victoriosos, tal como sucedió después de la Primera Guerra Mundial a través de los tratados de Versalles, Trianon y de Saint-Germain-en-Laye.

Por lo tanto, las afirmaciones de Putin sobre la naturaleza «injusta» de las fronteras post-soviéticas no pueden ser tomadas en serio. Cabe enfatizar que mientras que en los Sudetes los checos discriminaron a los alemanes que no querían aprender su idioma, en Donbass y Crimea nadie fue discriminado por su dominio del idioma ucraniano. Además, la idea de la libre determinación, tal como fue codificada por las Naciones Unidas en 1971, aborda solo los casos en los que un pueblo no posee su propio estado-nación mientras que, si lo tiene, sus representantes deben cooperar con sus conciudadanos en este estado sin pretender poner en peligro la integridad territorial de sus vecinos.

Putin rompió el tratado entre la Federación Rusa y Ucrania en la frontera estatal ruso-ucraniana

Segundo: si se compara a Putin con Hitler (Cabe señalar que Hitler comenzó su ascenso al poder después de la firma del Tratado de Versalles, mientras que Putin llegó al poder un tiempo después del colapso de la Unión Soviética), una diferencia drástica entre ellos aparece. El führer alemán heredó una situación fronteriza que había sido creada y reconocida por la República de Weimar. Ni él ni sus colegas del gobierno del Tercer Reich firmaron ningún tratado entre Alemania y Checoslovaquia. Por lo tanto, los líderes franceses y británicos tenían algunas razones para esperar que este actuara de buena fe y esto, al menos en parte, excusa su ingenuidad que condujo a la partición de Checoslovaquia.

Al contrario, Putin firmó en Kyiv el Tratado del 2003 entre la Federación de Rusia y Ucrania sobre la frontera estatal ruso-ucraniana. En el 2004, incluso firmó una ley ratificando el tratado.[6] Sin embargo, Putin rompió el tratado al menos en tres ocasiones: cuando ordenó a las tropas rusas invadir Crimea en el año 2014; cuando apoyó a los separatistas de Donbass y reconoció la independencia de las «Repúblicas Populares» de Donetsk y Lugansk el 22 de febrero del 2022; y cuando de facto declaró la guerra a Ucrania y atacó objetivos ucranianos en todo el país vecino. Por lo tanto, es obvio que el principio de buena fe no puede aplicarse a ninguna de las iniciativas y promesas de Putin relacionadas con la crisis de Ucrania.

En la Segunda Guerra Mundial, ninguna potencia occidental pensó en hacer concesiones territoriales con Hitler

Tercero y supuestamente el punto más importante: el acuerdo de Múnich fue percibido en ese momento como un paso audaz y presumiblemente el último para evitar un ataque a Checoslovaquia que hubiese significado el comienzo de una guerra europea. Según el Tratado Alianza y Amistad Francia-Checoslovaquia firmado por el presidente francés Raymond Poincaré y el presidente checo Edvard Beneš en enero del año 1924, Francia estaba obligada a ponerse del lado de los checoslovacos para repeler cualquier agresión contra el país.

Aparentemente, en el caso actual, muchos expertos y políticos señalan que los continuos combates pueden conducir a una guerra total entre Rusia y Occidente, que incluso puede incluir el utilizar armamento nuclear. Sin embargo, ningún país de la OTAN o de la Unión Europea tiene un tratado vinculante con Ucrania que prevea una intervención armada del lado de Kyiv contra Rusia. El suministro de armamentos y municiones no puede considerarse como un compromiso de este tipo, ya que comprar armas con fines de autodefensa es un derecho soberano de cualquier nación. Sin embargo, muchos expertos creen que, si los países occidentales continúan suministrándole armas a Ucrania, Rusia se sentirá en su derecho de prolongar la agresión contra civiles e infraestructuras. Si este es el caso, creo que no es posible negociar con Putin, como Occidente negociaría con un líder responsable de crímenes de guerra.

En 1938, las potencias de Europa occidental intentaban utilizar el acuerdo de Múnich para evitar que se produjera una guerra, pero apaciguar a Rusia ahora no traerá mucho, ya que la guerra Rusia-Ucrania se encuentra ya en su cuarto mes y está bastante claro quién es el agresor y quién es la víctima. Yo le recordaría al lector que, después del 1 de septiembre del año 1939 (cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial), ninguna potencia occidental, incluso las que quedaron fuera de la guerra (por ejemplo, los Estados Unidos o Suiza), hizo ningún intento de pedir a los beligerantes que dejaran de combatir a cambio de algunos territorios polacos, checos, yugoslavos o franceses. Para los estadistas de la época, parecía obvio que la integridad territorial de los estados debía respetarse incluso si un dictador creía tener el «derecho» de incrementar el Lebensraum («espacio vital») o defender las ideas del Russkiy mir («mundo ruso»).

Conclusión

Cabe señalar que en el acuerdo de Múnich no solo se consideraron los reclamos alemanes, sino también los húngaros y polacos hacia Checoslovaquia, por lo que el acuerdo final pudiera verse como una convención multilateral. Sin embargo, en el caso de Ucrania, parece irrazonable obligar a Ucrania a ceder parte de su territorio a una potencia agresiva encabezada por un líder que ya ha demostrado ser incapaz de respetar incluso los tratados y obligaciones que él mismo ha suscrito.

Apaciguar a Rusia con concesiones territoriales no sería solo un «segundo Múnich» sino algo mucho peor que pudiera conducir al colapso total del sistema internacional moderno. Lo que Putin ha estado defendiendo desde al menos el año 2012 es un mundo sin reglas ni regulaciones y los analistas y legisladores en Occidente que ahora sugieren que debería apaciguarse están allanando el camino hacia este mismo objetivo que, a su vez, conducirá no a la paz, sino más bien a una nueva guerra de «todos contra todos».

*El Dr. Vladislav L. Inozemtsev es asesor especial del Proyecto estudios de los medios de comunicación rusos en .


[1] Newsweek.com/henry-kissinger-ukraine-russia-territory-comments-1709636, 24 de mayo, 2022.

[2] Askanews.it/politica/2022/05/20/la-pace-secondo-berlusconi-ucraina-accetti-le-richieste-di-putin-pn_20220520_00202/, 20 de mayo, 2022.

[3] Focus.de/politik/ausland/ukraine-krise/edward-luttwak-strategie-experte-ueber-ein-kriegsende-loesung-muss-eine-volksabstimmung-sein_id_107944055.html, 4 de junio, 2022.

[4] Wuronews.com/my-europe/2022/05/09/macron-warns-against-humiliting-russia-over-war-in-ukraine, 9 de mayo, 2022.

[5] Businessinsider.com/zelenskyy-slams-henry-kissinger-suggestion-ukraine-cede-territory-russia-2022-5, 26 de mayo, 2022.

[6] En.kremlin.ru/events/president/news/30820, 23 de abril, 2004.

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