Cada año, el día 27 de enero, el mundo rememora el Día Internacional de Conmemoración del Holocausto. Sin embargo, incluso mientras conmemoramos la liberación del campo de Auschwitz-Birkenau, donde perecieron casi 1 millón de judíos, la acción de negar el continúa propagándose al igual que una epidemia en Internet – incluyendo en la biblioteca digital Internet Archive en San Francisco. La biblioteca digital Internet Archive se describe a sí misma como un lugar en la red donde se almacenan «archivos digitales… y el cual brinda ‘acceso universal a la totalidad del conocimiento’», pero también sirve como plataforma de fácil acceso para el contenido utilizado por los supremacistas blancos, antisemitas e individuos negadores del Holocausto. La búsqueda de la palabra «Holocausto» en la biblioteca digital Internet Archive, por ejemplo, arroja resultados con títulos tales como «Qué Holocausto – 6 millones de (improperios)», «Una investigación sobre el realizada por el Dr. David Duke» y «El judío es un engaño judío falso» – algunos de estos títulos aparecen en la primera página de los resultados buscados.

Hace exactamente un año, el Instituto de Investigación de Medios de Comunicación del Medio Oriente (MEMRI) publicó un informe que detalla el cómo la biblioteca digital Internet Archive le permite a los neonazis y a supremacistas blancos difundir sus mensajes de odio, incitar a la violencia y a la negación del Holocausto permitiendo que los usuarios publiquen y luego fácilmente compartan dicho contenido. Nosotros tuvimos esperanzas de que exponer este odio desenfrenado en la red, especialmente en un día tal de remembranza del Holocausto, conduciría a acciones. Pero, un año después, absolutamente nada ha cambiado. La biblioteca digital Internet Archive sigue siendo un vehículo muy poderoso para difundir teorías de conspiración antisemitas y la idea extravagante de que el nunca sucedió.

Es hora de tomar acciones y obligar a la biblioteca digital Internet Archive a cambiar. Hacemos un llamado al Congreso, en particular a los líderes del Congreso del Bay Area, a que tomen medidas y responsabilicen a la biblioteca digital Internet Archive por su papel en la difusión del odio antisemita y racista, así como también en la negación del Holocausto – tal como lo ha hecho el Congreso con otras importantes empresas tecnológicas. Esta medida sería especialmente bienvenida tras de la adopción de una resolución histórica tomada por las Naciones Unidas que condena la negación y distorsión del Holocausto y pide a los países que tomen medidas para combatir tal situación.

A pesar de su sublime y cónsona misión, la biblioteca digital Internet Archive, que recibe fondos privados y públicos, incluso del Fondo Nacional para las Humanidades y la Fundación Nacional de Ciencias, no funciona como base de datos académica, proveyendo un contexto histórico por su contenido. Más bien, este pone a disposición de forma gratuita todo, desde propaganda de la era nazi hasta los manifiestos de los asesinos en masa que han inspirado el copiar ataques, textos y videos de destacados neonazis y negadores del Holocausto, junto a manuales para llevar a cabo ataques contra judíos y otros (véase una compilación de ejemplos pulsando aquí). Una dirección de correo electrónico es la única información requerida para publicar este contenido, que puede compartirse fácilmente siendo este propicio para el reclutamiento de extremistas para la causa de los supremacistas blancos.

La biblioteca digital Internet Archive tiene formas de alertar a sus usuarios sobre el contenido desacreditado cuando lo desee – este anunció en el año 2020 que señalaría toda la «información falsa y engañosa» en su «Wayback Machine» e indicaría si un elemento había pasado la prueba con una organización de chequeo de data. Los hallazgos realizados por el informe de del año 2021 fueron compartidos con el director de Wayback Machine Mark Graham, a petición suya. Sin embargo, a pesar de recibir evidencia clara del contenido virulento y violento que es publicado y compartido, Graham respondió simplemente diciendo que había «decisiones éticas y de otro tipo, difíciles de considerar sobre el funcionamiento de una biblioteca en la red». En otras palabras, la biblioteca digital Internet Archive no tomará ninguna medida por su propia iniciativa para señalar, marcar o eliminar la avalancha de contenido de odio que esta alberga actualmente.

Esta negativa a abordar de manera proactiva el problema de la rampante desinformación e incitación en su plataforma no deja más remedio que involucrar a los funcionarios electos – y esto, lo más rápido posible. Graham tiene razón cuando afirma que estos son temas complicados y existen consideraciones de libertad de expresión que se equilibran cuando se habla de contenido en la red. Pero el Congreso y las ONG han exigido con razón que los gigantes en tecnología tales como Facebook, YouTube y Twitter implementen medidas para evitar la propagación del odio, desinformación e instigación a la violencia en sus plataformas. Muy ciertamente, la biblioteca digital Internet Archive no debería tener rienda suelta para difundir dicho contenido sin ningún contexto o responsabilidad, mientras que otras compañías tecnológicas se han visto obligadas a enfrentar estos temas junto a trabajar para solucionarlos.

En este día, mientras el mundo recuerda la tragedia del Holocausto, los miembros del Congreso y en especial aquellos que representan la base de operaciones de la biblioteca digital Internet Archives en Bay Area, deben asumir la importante causa de responsabilizar a esta organización por su contenido. Sin lugar a dudas, esta sería una causa que encendería tanto la furia como la pasión del difunto congresista Tom Lantos, si todavía estuviese con nosotros. Es muy probable que muchas empresas de tecnología recuerden la reverberación sentida a través de todo el área del Silicon Valley en el año 2007 cuando el congresista Lantos criticó a los ejecutivos de Yahoo en una audiencia por su papel en el encarcelamiento de un periodista chino; este memorablemente los acusó de ser gigantes tecnológicos y financieros pero con una grave falta de altura moral.

Alentamos a la delegación del Congreso de Bay Area a seguir el ejemplo del congresista Lantos y mostrar este tipo de liderazgo moral: garantizar que la biblioteca digital Internet Archives ya no escape al escrutinio y responsabilidad aplicados a otras empresas de tecnología. En un mundo que parece estar cada vez más cerca al borde de la realidad, no nos podemos dar el lujo de permitir que el propagar la negación del y el odio en la red quede sin ningún tipo de control.

*Katrina Lantos Swett es presidenta de la Fundación Lantos para los Derechos Humanos y Justicia. Es profesora de derechos humanos en la Universidad Tufts y ex-presidenta de la Comisión de Estados Unidos para la Libertad Religiosa Internacional.

 Yigal Carmon es presidente y fundador del Instituto de Investigación de Medios de Comunicación del Medio Oriente (MEMRI).

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