No existe ninguna duda de que las redes sociales, particularmente Twitter, han servido como poderosos aceleradores y amplificadores en la proliferación de ideologías extremistas, el yihadismo salafista y para las visiones de extrema derecha e izquierdistas del mundo.[1] La purga de decenas de miles de cuentas en las redes sociales todos partidarios de Trump, conservadores o teóricos de la conspiración en enero del 2021 nos trajo muchos recuerdos de purgas que fueron realizadas anteriormente.[2]

Desde marzo del año 2012 hasta enero del 2015, yo dirigí una pequeña organización inter-institucional estadounidense centrada en combatir la propaganda yihadista, incluyendo el tratar de detener la creciente avalancha de contenido de la ahora notoria organización terrorista llamada el EIIS, o Estado Islámico.[3]

No todo nuestro trabajo era en la red, pero gran parte si lo fue. Entre otras direcciones de esfuerzo, tuvimos pequeños grupos de operadores de habla árabe, urdu y somalí disputándose el espacio en la red ante aquellos partidarios yihadistas. Siempre fuimos y nos sentimos superados en número y en armas en todas estas escaramuzas digitales. El EIIS incluso tenía una unidad especial establecida para utilizar los términos de servicio de las compañías en las redes sociales y enviarles correos basura a sus opositores, incluyendo al gobierno de los Estados Unidos, con el propósito de silenciarnos.[4] Parecía que «se estaba diseminando demasiado material del EIIS con demasiada rapidez».[5] A finales del año 2014, según los académicos J.M. Berger y Jonathon Morgan, los partidarios del EIIS tenían entre 46.000 y 70.000 cuentas en Twitter. Fue solo en septiembre del 2014 que Twitter comenzó a eliminar muy lentamente algunas de las cuentas del EIIS, no por incitación o instigar al odio, sino porque mostraban imágenes gráficas, incluyendo videos de decapitación contra rehenes occidentales.

¿Por qué tardó tanto Twitter en tomar medidas contra un grupo que ya había asesinado a miles y se regocijaba en la red mientras prometía más de lo mismo? ¿Cuáles habían sido las razones por la lentitud de la respuesta del gobierno estadounidense en presionar para que este grupo fuese prohibido? Hubo varios factores. Suena ingenuo hoy, pero si los había, para ese momento, una cierta mentalidad libertaria entre las empresas que manejaban sus plataformas en las redes sociales de que estas deberían ser plataformas sin ningún tipo de restricciones en lo absoluto.

En cuanto a un gobierno estadounidense que promueva la libertad de expresión en Internet, existía la preocupación de que presionar a las empresas en las redes sociales para que eliminen contenido (además de elementos que son claramente ilegales, tales como la pornografía infantil) empoderaría a aquellos autoritarios en Rusia, China e Irán. Las fuerzas del orden también estaban a favor de apartarse del contenido de la red en Internet, con el fin de rastrear redes y obtener información sobre las diferentes conspiraciones terroristas. El hecho de que la mayor parte de este material (alrededor de un 90%) estuviese en árabe también significaba que eliminarlo era una situación menos urgente para Silicon Valley.

Eventualmente, a finales del año 2015, los enjambres yihadistas fueron expulsados ​​de Twitter, solo para reagruparse y florecer luego en la plataforma Telegram.[6] La supresión en Telegram los alcanzó en el año 2019.[7] Pero hasta el día de hoy, estos grupos realmente no tienen ningún problema para transmitir su mensaje central – incluso si tienen que depender de plataformas menos conocidas tales como Rocket.Chat y otras.

No es mi intención establecer ningún tipo de correlación moral entre la destitución de los partidarios de una Organización Terrorista Extranjera (OTE) en el 2015 y el cierre de cuentas objetables de ciudadanos estadounidenses en enero del 2021, incluyendo la cuenta del presidente estadounidense en ejercicio, por parte de una empresa estadounidense. Me interesa más bien quién debería tomar esas decisiones y por qué razón hacerlo. Twitter afirmó que en la mayoría de estos casos estaba tomando medidas enérgicas contra las cuentas que promovían desinformación y violencia, especialmente las asociadas con la teoría de conspiración QAnon y el motín perpetrado el 6 de enero en el Capitolio de los Estados Unidos y que fue provocado por temores a más disturbios.[8] Pero las decisiones comerciales para resolver un problema local pueden tener importantes implicaciones y consecuencias globales.[9]

El que hayan prohibido a Trump ha sido criticado por algunas voces que nos sorprendieron, incluso el adversario de Putin Alexei Navalny, el izquierdista presidente mexicano López Obrador y la canciller alemana Angela Merkel, ninguno de ellos partidario del derrotado presidente estadounidense.[10] En Europa existe larga preocupación por el poder monopolístico de las empresas estadounidenses en las redes sociales. Y como si Estados Unidos no estuviese lo suficientemente dividido y tenso, al que a Trump se le haya prohibido fue precedido por el bloqueo en Twitter a difundir una noticia negativa de un importante diario estadounidense sobre el hijo del candidato demócrata semanas antes del día de las elecciones y seguido a esto, en enero del 2021, por lo que parecía que las grandes empresas de tecnología se confabulaban para silenciar a la aplicación Parler, una plataforma de medios de comunicación derechista.[11] Tomados en conjunto, estos tres pasos, destinados a demostrar supuestamente la responsabilidad corporativa, en su lugar conjuraron el espectro a la extralimitación corporativa.

Existen algunas lecciones en todo esto, desde la eliminación de los medios de comunicación del EIIS hasta las acciones tomadas hoy día. La purga en las redes sociales al EIIS funcionó, ya que eliminó una presencia masiva y seductora en la red. Pero no «derrotó» la visión integral ideológica del Estado Islámico, que aún persiste. Los expertos en anti-terrorismo para ese entonces también lucharon sobre el dónde trazar la línea divisoria entre los supuestos «puntos de vista extremistas» y los extremistas más violentos y es muy fácil traspasar dichas líneas. Fue, después de todo, la administración Obama que utilizó la Lista de Prohibición de Vuelo como herramienta de lucha anti-terrorismo en contra de los musulmanes estadounidenses.[12] La lucha contra el EIIS fue una bendición para los regímenes – para el autoritarismo, para la vigilancia y el control y para el estado de seguridad nacional en todo el mundo.

Otras similitudes entre los movimientos yihadistas y los grupos de extrema izquierda o extrema derecha son situaciones que se están convirtiendo en desafíos sobre el cómo lidiar con corrientes intelectuales más amplias en lugar de organizaciones específicas – movimientos laxos en lugar de grupos específicos. No deja de sorprender que ni las corporaciones con fines de lucro ni los gobiernos democráticos en Occidente hayan demostrado ser muy buenos en el juego ideológico. En general, tanto para las empresas como para los gobiernos, la censura ha sido el camino más simple a tomar que el enfrentamiento ideológico, tal como lo indica la tensa experiencia de la des-radicalización y las contra-narrativas sucedidas durante la última década.[13]

Subcontratar estas difíciles decisiones con corporaciones poderosas y codiciosas parece ser algo temerario. Estos problemas son lo suficientemente difíciles de abordar para los gobiernos genuinamente democráticos (que muy a menudo de todas maneras los abordan mal). E incluso pensar en tratar posiblemente a grandes sectores de su propia población como partidarios de una OTE es una tentación muy peligrosa.

Alimentado, quizás ingenuamente, por los sueños de la Primera Enmienda, ha sido tradición de los estadounidenses despreciar los pasos tomados por los europeos para vigilar el discurso en la red. Me quedo paralizado con solo pensarlo. Pero los europeos están preocupados tanto por los años de discurso incendiario estadounidense en la red como por la reciente prohibición hecha a Trump al uso de la red. Los conceptos estadounidenses y europeos de libertad de expresión siempre serán diferentes, pero tal vez no seamos tan diferentes cuando se trata de preocuparnos por el poder de los monopolios. La vigilancia del espacio digital por parte de estados democráticos soberanos a través de procesos transparentes, que muy posiblemente puedan estar sujetos a revisión por aquellos que votan en las elecciones, parece tener mucha más preferencia en esta coyuntura a los procesos herméticos y partidistas en la toma de decisiones por parte de multimillonarios y corporaciones que no le rinden cuentas a nadie.[14] Ambos restringen el discurso – una decisión lamentable que debe ser tomada con mucho criterio.

Los procedimientos totalmente legales adoptados por las empresas privadas que implementan sus condiciones de servicio pueden ser totalmente comprensibles dadas las circunstancias y al mismo tiempo, ser bastante problemáticas.[15] Eliminar el instigar abiertamente en favor de la violencia es una necesidad, pero decidir lo qué es, quién lo hace y bajo qué reglas de juego se hace es una discusión que vale bien la pena tener y que no debe dejársele únicamente en manos de los plutócratas que controlan a los grandes consorcios tecnológicos.

Si existe alguna política en necesidad de un diálogo político bipartidista (o atlantista), es precisamente esta.

 

*Alberto M. Fernández es Vicepresidente de MEMRI.


[1] Smallwarsjournal.com/jrnl/art/isis-religious-and-extremist-propaganda-social-media-dictionary-based-study-twitter#:~:text=The%20reason%20why%20ISIS%20uses%20social% 20media% 20and, world% 20is% 20managed% 20by% 20users% 20with% 20many% 20followers, 22 de octubre, 2020.

[2] Nytimes.com/2021/01/11/technology/twitter-removes-70000-qanon-accounts.html, 11 de enero, 2021.

[3] Resumen diario de MEMRI No. 78 – Vicepresidente de MEMRI Alberto M. Fernández en testimonio ante el Congreso hoy: ‘Luego de San Bernardino: El futuro de los ataques inspirados por el EIIS’, 10 de febrero, 2016.

[4] Foreignpolicy.com/2013/07/30/cyber-jihadists-state-department-now-in-full-blown-twitter-war, 30 de julio, 2013.

[5] Aymennjawad.org/15782/the-story-of-shami-witness, 12 de diciembre, 2014.

[6] Serie de MEMRI Investigación y Análisis No. 1198 – Yihadistas cambian para utilizar comunicaciones seguras en canales de servicio en la aplicación Telegram, 29 de octubre, 2015.

[7] Crestresearch.ac.uk/resources/how-telegram-disruption-impacts-jihadist-platform-migration, 8 de enero, 2021.

[8] Nbcnews.com/tech/tech-news/twitter-bans-michael-flynn-sidney-powell-qanon-account-purge-n1253550, 8 de enero, 2021.

[9] Stratechery.com/2021/internet-3-0-and-the-beginning-of-tech-history, 12 de enero, 2021.

[10] Cnbc.com/2021/01/11/germanys-merkel-hits-out-at-twitter-over-problematic-trump-ban.html, 11 de enero, 2021.

[11] Americancompass.org/the-commons/the-ramifications-of-a-regime-level-politics, 11 de

enero, 2021.

[12] Npr.org/2020/12/10/945000341/supreme-court-says-muslim-men-can-sue-fbi-agents-in-no-fly-list-case, 10 de diciembre, 2020.

[13] Algemeiner.com/2019/12/17/the-london-terror-attack-exposes-deradicalization-programs-failures, 17 de diciembre, 2019.

[14] Politico.eu/article/thierry-breton-social-media-capitol-hill-riot, 10 de enero, 2021.

[15] Wsj.com/articles/the-progressive-purge-begins-11610319376, 10 de enero, 2021.

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