En una entrevista en el portal Rosbalt titulada «Turquía respalda abiertamente al ummah islámico de Europa», Aleksey Kuchin entrevistó al profesor Alexander Tevdoy-Burmuli, experto en procesos etno-políticos. Tevdoy-Burmuli vio una influencia turca tras los recientes actos de terrorismo en Francia y afirmó que de esta forma se crea una peligrosa sinergia «cuando se acumula un potencial terrorista islámico y sus prácticas correspondientes… y recibe el apoyo institucional de las autoridades turcas». Tevdoy-Burmuli cree que los musulmanes rusos están siendo arrastrados hacia estas tendencias, tal como pudo verse en la manifestación anti-Macron en Moscú, donde los manifestantes gritaron «Alá Akbar». Tevdoy-Burmuli criticó suavemente a las autoridades policiales de Rusia por tratar a los manifestantes musulmanes de manera más indulgente que en otras manifestaciones no-autorizadas.

La entrevista con Tevdoy-Bumuli es presentada a continuación:[1]

Musulmanes rusos manifiestan contra Macron en la embajada francesa en Moscú (Fuente: Ria.ru)

«El día 29 de octubre se produjeron tres ataques terroristas por parte de islamistas radicales contra ciudadanos franceses, incluyendo otra decapitación, esta vez la de una mujer inocente en una catedral católica en Niza. Además, se produjeron ataques contra agentes de la policía en Aviñón y a un guardia de la misión francesa en la ciudad de Yeda, Arabia Saudita.

«Estos hechos obligaron a París a declarar el nivel más alto de amenaza terrorista en todo el país. Por orden del Presidente francés Emmanuel Macron, el ejército fue llevado a las ciudades francesas. Notemos que los ataques antes mencionados tuvieron lugar a menos de dos semanas después del brutal asesinato de un profesor en un instituto universitario Samuel Pati, en el suburbio parisino de Conflans-Saint-Honorine.

Ahora, muchos afirman que estos trágicos hechos coincidieron con el fuerte deterioro de las relaciones franco-turcas. La publicación de una caricatura de Erdogan en la notoria revista Charlie Hebdo añadió más leña al fuego. Después de la declaración de Macron sobre la firme defensa de los principios de la libertad De expresión y de conciencia, el Presidente turco Recep Erdogan habló sobre su homólogo francés de una manera insultante. Las cosas llegaron al punto en que Francia llamó a su embajador en Ankara y el presidente turco llamó a boicotear los productos franceses en los países musulmanes.

«Los medios de comunicación señalan que Ankara también puede estar detrás de la campaña anti-francesa en las redes sociales, liderada por ‘trolls (instigadores cibernéticos)’. Además, se han llevado a cabo manifestaciones en varios países musulmanes en apoyo a los islamistas radicales. En Moscú, el día del triple asesinato en Francia, también se realizó una protesta contra las nuevas publicaciones de las caricaturas en Charlie Hebdo y las políticas del Presidente Emmanuel Macron.

Alexander Tevdoy-Burmuli, profesor asociado del Departamento de Procesos de Integración de MGIMO le contó al portal Rosbalt su opinión sobre estos eventos.

Alexander Tevdoy-Burmuli (Fuente: Newstube.ru)

– ¿Cree usted que los ataques terroristas en Francia pueden estar relacionados de alguna manera con el conflicto entre Erdogan y Macron?

– Yo diría que el asesinato de un profesor universitario francés es un hecho que va acorde a una tendencia anterior y común que comenzó hace muchos años. Esta acción se ve relacionada al hecho de que el ummah francés (comunidad musulmana) protesta enérgicamente contra lo que percibe como un insulto a la religión. Ellos consideran que cualquier gesto de este tipo que proceda de los países europeos anfitriones es una receta para el terrorismo.

En cuanto a la islamización de Turquía, esta es una tendencia separada asociada con las ambiciones políticas internas y en parte extranjeras de Erdogan. La reciente remodelación de la catedral de Santa Sofía en Estambul de museo a una mezquita y el cierre de los frescos en la iglesia de Chora (Kariye) encajan en esta tendencia.

En los dos últimos ataques terroristas, vemos cierto vínculo entre estas dos tendencias. Porque Erdogan, que reivindica las funciones de líder islamizador del mundo, al criticar a Macron, inevitablemente lo hace también en el área de política exterior. Y aquí se desencadena una sinergia compartida muy definitiva, cuando el potencial terrorista acumulado y la práctica correspondiente (en parte provocada por el multiculturalismo europeo, que permitió a los musulmanes trasladar sus normas socioculturales a suelo europeo) reciben el apoyo institucional de las autoridades turcas.

– ¿En qué medida los dos últimos incidentes en Francia fueron provocados por tal apoyo de Erdogan?

– Es difícil decir en qué medida les provocó esto. Pero hay que entender que una parte significativa de la diáspora islámica europea, incluso aquellos de sus representantes que son ciudadanos de ciertos países europeos, se adhieren a otro código de identificación: si bien al país de origen (como los turcos en Alemania y Bélgica) o al Islam, como su principal identidad. Y ahora esta burbuja de conflicto de larga data ha hecho explosión.

– Es decir, a su manera de ver, los que dicen que Ankara está detrás de los fundamentalistas musulmanes europeos ¿están en lo cierto?

– Turquía apoya ahora abiertamente al ummah islámico de Europa. Turquía ha dejado de ser un país laico. Y dado que, junto a Irán y Arabia Saudita, asumió el papel de al menos una de las vanguardias del mundo islámico, entonces parte de la diáspora emigrante en Europa, que siente su conexión con Ankara o simplemente respeta a Erdogan por ser islamista, ciertamente operará de manera mucho más activa.

Tenga usted en cuenta que algunas fuerzas leales en Rusia, incluyendo al encabezado de Chechenia Ramzan Kadyrov, se sienten atraídos por el mismo bloque. El día del ataque terrorista en Francia el 29 de octubre, la multitud en Yakimanka fuera de la embajada francesa en Moscú coreó la frase «¡Alá Akbar!» a todo pulmón. La policía no hizo nada. Naturalmente, estas cosas ya son percibidas por una parte del ummah ruso como una especie de guía para realizar acciones. Es decir, esta tendencia también se está extendiendo en Rusia.

– En este sentido, observemos las amenazas a la presentadora de televisión rusa y militante de la política Ksenia Sobchak, quien expresó su solidaridad con el presidente francés en defensa de la libertad de expresión.

– Sí, eso es correcto. En Rusia, esto también se superpone a las peculiaridades políticas internas, a las características específicas de nuestro estado, cuando nuestros agentes del orden ni siquiera protegen la ley en lo absoluto y cuando algunas estructuras o actores poseen más permiso que otros.

Pero si volvemos a Francia, podemos asumir que esta tendencia terrorista continuará. Es poco probable que el tema se limite a lo que ya sucedió, ya que ahora esto es particularmente beneficioso para Erdogan. Este hace su capital político interno en oposición a la Europa secular y cristiana. Parece ser que es probable continúen los estallidos de terrorismo y esto provocará cambios en la política interna de Francia.

– Sin embargo, me pareció que a Erdogan no se le puede llamar islamista en el sentido más puro de la palabra. Incluso [bajo su presidencia], Turquía es, al menos en parte, un país secular…

– Por supuesto. El islamismo es solo parte de la imagen de Erdogan. Pero esta es la tendencia que vemos ahora. El líder turco es una persona religiosa y esto es parte de su bagaje político. Erdogan no solo es un musulmán practicante, sino que también hace declaraciones que lo convierten en un político musulmán.


[1] Rosbalt.ru, 30 de octubre, 2020.

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