Una singular e inesperada coalición de fuerzas en la Knesset condujo a un radical reajuste en la prioridad de los temas que deben ocupar al israelí en los próximos días. A pesar de que Naftalí Bennet se inclinó a votar junto con el Likud y los partidos religiosos en favor de un ordenamiento de los temas favorable a Netanyahu, la fracción árabe jefaturada por Mansur Abbas resolvió plegarse a la oposición. Acción que condujo a un reajuste de fuerzas y temas favorables a la oposición dirigida por Yair Lapid.

La actitud de Abbas fue resultado de las extremas posturas adoptadas por la fracción neokahanista de Itamar Ben Gvir que no disimula el odio a la amplia minoría árabe – algo más del veinte por ciento de la población. Poco tiempo después de esta decisión parlamentaria, asesores cercanos a Netanyahu informaron que el Likud empieza a aceptar la idea de un tránsito imparable a la oposición.

En estas circunstancias Bibi difundió una extraña idea: en lugar de un quinto certamen convencional con los líderes y programas partidarios hoy conocidos realizar una simple y no convencional encuesta en la cual los electores deberían responder a esta pregunta: " Netanyahu: ¿Si o no? " Sugerencia que fue rechazada muy poco tiempo después.

En estas circunstancias se anticipa que Yair Lapid le propondrá en las próximas semanas a Bennet el cargo de Primer Ministro por un periodo de dos años, a pesar de que este último cuenta sólo con siete lugares en la Knesset en contraste con los 17 de Lapid. Tendencia presidida por un solo y dominante propósito: conducir a Netanyahu y al Likud a la oposición.

En paralelo a estas tensiones parlamentarias Teherán no cesa las amenazas a Jerusalén por las acciones que los servicios de espionaje de habrían realizado contra instalaciones subterráneas iraníes encaminadas a producir una bomba nuclear. En estas circunstancias sólo una mesurada intervención de la Casa Blanca podría frenar estas intenciones. De momento el presidente Biden guarda silencio.

 

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Invitado por la UNAM llegué a México desde Israel en 1968 para dictar clases en la entonces Escuela de Ciencias Políticas y Sociales ( hoy Facultad). Un año después me integré a la CEPAL con sede en México para consagrarme al estudio y orientación de asuntos latinoamericanos. En 1980 retorné a Israel para insertarme en las universidades Tel Aviv y Bar Ilán. En paralelo trabajé para la UNESCO en temas vinculados con el desarrollo científico y tecnológico de América Latina, y laboré como corresponsal de El Universal de México. En los años noventa laboré como investigador asociado en el Colegio de México. Para más amplia y actualizada información consultar Google y Wikipedia.