Nuestro enemigo máximo es Amalek, esa nación que se trasladó por kilómetros para atacarnos cuando salimos de Egipto. No éramos una amenaza para ellos, no queríamos sus tierras, no queríamos ni amenazarlos; sin embargo, fueron a buscarnos para guerrear en contra de nosotros. Tuvimos algunas pérdidas, combatimos y ellos tuvieron algunas bajas. La Torá nos ordena no olvidar lo que nos hicieron. Todos los años debemos leer una porción de la Torá que nos recuerda esto, la leímos antes de Purim. Sin embargo, nadie sabe a ciencia cierta qué nación hoy en día está poblada de esa genta, no hay un país definido como Amalek. Se sospecha que los nazis eran de Amalek, pero también hay quien dice eso de otras naciones. Entonces, ¿para qué leemos esa ordenanza que no es posible llevar a cabo?

La cualidad por excelencia de Amalek era “enfriar”- meter dudas, cuando alguien tiene dudas sobre si D-s está consigo o no, está siendo influenciado por ese tipo de pensamiento. Puede existir un yehudí que realice todas las mitsvot, pero en el fondo de su corazón se imagina al Creador en Su Morada, lejos de su vida diaria. En su mesa de shabbat no habla del Eterno con su esposa e hijos, es un Ente lejano. Eso es una victoria para Amalek. No debemos realizar las mitsvot del Hacedor sin alma, sin entusiasmo y sin sentir Su Presencia.

Hay quienes olvidamos que D-s, aparte de ser el Rey, es nuestro Padre. Cada padre quiere una relación con su hijo, no espera a que traiga un 10 de la escuela para ello. D-s no es menos, no busca relación solamente con aquellos excelsos y elevados yehudim, quiere una relación con cada uno de Sus hijos. Todos tenemos una gran cantidad de espiritualidad dentro de nosotros, solamente debemos tratar de sacarla afuera- tal como se acarrea agua de un pozo. No podemos darnos el lujo de imaginar que el Eterno no está interesado en nosotros, en nuestras vidas, no podemos ni dudarlo- sería una victoria para Amalek. Por eso tenemos la ordenanza de no olvidar lo que nos hizo esa nación, así no permitiremos que se apoderen de nuestra manera de pensar. La victoria será del Todopoderoso cuando llegue el Mashíaj.

Sr. Charly Harary

Buena semana