Diario Judío México - Me es imposible guardar silencio, ante la oleada de odio y agresión a la que se ve expuesto el pueblo judío en diferentes épocas y etapas del desarrollo de la humanidad; pero aún más, es imperioso alzar la voz cuando nos referimos a Europa y en los últimos años en especial a Francia.

Para nadie que lea los artículos que escribo, le es un secreto que mi familia por parte de mi madre es de origen Sefardita y además que mis ascendientes tuvieron que abandonar el país galo en diferentes periodos del desarrollo del mismo, retornando y partiendo en innumerables ocasiones ya que en nuestro caso, eran exportadores de vino. Aunque una parte de mi corazón, seguirá estando ahí de una u otra forma y especialmente en la emblemática ciudad de Troyes, a pesar de que nuestras vidas se han forjado a miles de kilómetros de distancia, me solidarizo con el pueblo judío-francés radicado allá.

Ahora, éste ya no es el año de 1288 en Francia para que mi descendencia tenga que abandonarla por el odio y el antisemitismo imperante, ni el 1820 cuando tuvieron que partir en el servicio diplomático hacia Costa Rica, después de que fue abolida la figura de la inquisición por España que persiguió a mi familia por siglos y luego pidió perdón. Es el año 2018 del siglo XXI y por ello mismo, no es posible que aun así, se sigan atacando judíos cada día y además, se justifique su asesinato en nombre de la intolerancia social y religiosa de un sector de la población que no aprende las lecciones de vida.

La Segunda Guerra Mundial primeramente, empezó con el exterminio de los judíos y después de algunos años, casi terminó con el de toda la Europa no judía, desde mujeres, hombres, niños, hasta homosexuales, discapacitados, curas católicos, protestantes, gitanos, rusos en fin, cualquier ser humano, fue asesinado por la avaricia e irracionalidad; disfrazada en el discurso de una raza única y aria, según la mente enferma de Hitler y todos los que se sumaron al saqueo de vidas en nombre del poder y la conquista.

Porque la vida de un judío durante siglos, ha dejado de tener valor si es que alguna vez lo tuvo, para aquellos que no fueran en busca solo de sacarles provecho, perteneciendo al ámbito más de lo económico que de lo social, como Seres Humanos no iguales a cualquier otro. Esto lo expreso debido a que cada vez que intento referirme al tema en cuestión, fuera de éstos espacios, lo que me responden es que los judíos son un asunto aparte y por ello, deben tratarse diferente dentro de la discusión histórico-social.

A lo cual, nunca me cansaré de repetir, ¿por qué? Es que no son idénticos a cualquier otro ser humano y me incluyo en la lista ya que mi madre también era judía y sufrió, la misma discriminación que cualquier otro judío y talvez peor, por contraer matrimonio fuera de la comunidad que en aquel entonces, aquí en Costa Rica ni siquiera estaba constituida en realidad.

No está bien discriminar a nadie y menos durante siglos y siglos sin descanso, ya que el odio se alimenta de ignorancia y la mezquindad se nutre del sectarismo. Por ejemplo yo soy lo que soy, la hija de una judía sefardita y un gentil y por ello, no menos Ser Humano ni Mujer, así que adelante si sabes quién eres y de dónde vienes, no permitas que nadie te diga que eres o no, dentro de la inmensa creación que ha hecho Di-s y en la cual, no hay mejores ni peores; solo energía pura que no se crea ni se destruye, simplemente se transforma y en éste caso concreto concluyo yo, lastimosamente también se deforma en odio y persecución sin ningún tipo de razón…

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Licenciada en Filosofía de la Universidad de Costa Rica, UCR, especializada en identidad nacional costarricense; ética; y comunicación social. En la actualidad investiga sobre los judíos sefardíes en Costa RIca. Además tiene estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa RIca y trabaja como consejera en razonamiento jurídico en una firma de abogados. Publica artículos en El Semanario Universidad, de la Universidad de Costa RIca, en esefarad.com, revista argentina en internet sobre cultura sefardita y ha publicado en el diario La Nación de Costa RIca. Es Poeta. Publicó poemas en la Revista Tópicos del Humanismo de la Universidad Nacional, UNA, en el Semanario Universidad de la UCR y en el diario La Nación. Forma parte de la Junta Directiva de la Ong Instituto para el Desarrollo, la Democracia y la Ética, IDDE.