Dos países vecinos, oficialmente hostiles el uno con el otro, están experimentando transformaciones importantes. Líbano dando un paso más hacia la ingobernabilidad y el recrudecimiento de la crisis que le agobia desde hace años, e Israel presentando un singular golpe de timón en el área de sus exteriores.

En el caso del país de los cedros, se trató de la renuncia de Saad Hariri, primer ministro designado desde hace nueve meses, pero que ha sido incapaz de formar gobierno desde entonces. Después de entrevistarse con el presidente Michel Aoun en el palacio de Baabda, anunció que tiraba la toalla por no haber alcanzado un acuerdo con Aoun en el tema de la asignación de ministerios y su distribución sectaria. Hariri se quejó de cómo la cercanía del presidente Aoun con el Hezbolá libanés se ha convertido en uno de los mayores obstáculos para sacar al país de la profunda crisis en la que se encuentra.

Antier, la renuncia de Hariri detonó disturbios protagonizados por sus simpatizantes en Beirut, Trípoli y varias localidades más, mientras que la lira libanesa sufrió un nuevo golpe al cotizarse a 21 mil liras por dólar. En los últimos tiempos la divisa libanesa se ha devaluado cerca de 70%, ya que en las épocas de estabilidad la ecuación era de 1,500 liras por dólar. Es así que hoy la inflación alcanza una tasa de 400%, cientos de miles de familias han perdido su patrimonio cayendo en la pobreza y los productos y servicios básicos escasean cada día más. A pesar de los esfuerzos de Francia, EU y Arabia Saudita, no ha habido manera de sanar ni la economía ni la política de Líbano, sumido como está el país en la ruina total.

Muestra del desastre nacional son las palabras del ministro de exteriores francés, Jean-Yves Le Drian: “Líbano está atestiguando su autodestrucción y la clase política es la responsable… los dirigentes parecen incapaces de encontrar una solución para la crisis que ellos mismos crearon”. La otrora llamada Suiza del es hoy, de hecho, un Estado fallido cuya bella capital, Beirut, sufrió además en agosto pasado la explosión fatal de las bodegas de nitrato de amonio que la dejó devastada.

Al otro lado de la frontera sur de Líbano, en Israel, se observa también una gran efervescencia política, pero de otra naturaleza. Se trata del cambio que se está registrando en sus exteriores ahora que el gobierno ha cambiado de manos y Benjamín Netanyahu y su partido Likud se encuentran en la oposición. El actual ministro de exteriores y primer ministro alterno israelí, Yair Lapid, ha acumulado en las últimas semanas una insólita cantidad de encuentros, llamadas y mensajes con dignatarios de una buena cantidad de naciones. Sobre todo, se ha empeñado en restaurar lazos fuertemente dañados por Netanyahu, como por ejemplo, los que se refieren al ala demócrata de Estados Unidos.

Para nadie es un secreto el antagonismo que Netanyahu sentía hacia Obama y los demócratas, así como su simpatía y afinidad con Trump y su partido. Así que una de las prioridades de Lapid ha sido restablecer la buena relación con la bancada demócrata y la presidencia de Biden a través de contactos directos y mensajes diversos. Uno de los más relevantes fue el encuentro de Lapid en Roma con el secretario de Estado norteamericano Antony Blinken. El otro gran flanco de actividad diplomática de Lapid fue la Unión Europea, con la que Netanyahu tuvo un sinfín de tensiones, sobre todo con las naciones europeas más liberales y democráticas, ya que con las cuatro del grupo denominado Visegrad, conocidas por sus posturas iliberales y bastante xenófobas (Hungría, Polonia, República Checa y Eslovaquia), las de Netanyahu eran notablemente buenas.

El vuelco se dio hace unos cuantos días cuando Lapid estuvo en Bruselas, donde se entrevistó con Josep Borrell, alto representante de Asuntos Exteriores de la Unión Europea. También habló con el secretario general de la OTAN y con diversos ministros de exterior de países miembros de la Unión Europea. Incluso, hizo uso de la palabra en esa reunión mensual del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE, algo que nunca sucedió durante el largo mandato de Netanyahu. Otro paso positivo fue, sin duda, el encuentro el 8 de julio en Jordania con el ministro de exteriores de ese país con objeto de firmar un acuerdo sobre recursos hidráulicos a fin de ayudar a su vecino oriental a solucionar la severa sequía que padece.

Todo lo anterior no quiere decir que el actual gobierno israelí no esté dando continuidad a lo que el gobierno anterior sí logró. En especial se ha dado seguimiento a los Acuerdos de Abraham, y de hecho Lapid estuvo en Abu Dhabi para inaugurar ahí la embajada de su país, al igual que recibió a los emiratíes en Israel para la apertura de la embajada de éstos en Tel Aviv. En poco tiempo, mucha actividad y muchos cambios.

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

A excepción de tu nombre y tu correo electrónico tus datos personales no serán visibles y son opcionales, pero nos ayudan a conocer mejor a nuestro público lector

A fin de garantizar un intercambio de opiniones respetuoso e interesante, DiarioJudio.com se reserva el derecho a eliminar todos aquellos comentarios que puedan ser considerados difamatorios, vejatorios, insultantes, injuriantes o contrarios a las leyes a estas condiciones. Los comentarios no reflejan la opinión de DiarioJudio.com, sino la de los internautas, y son ellos los únicos responsables de las opiniones vertidas. No se admitirán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo, discriminatorio por identidad de género o que insulten a las personas por su nacionalidad, sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.
Artículo anteriorEl muro de los lamentos
Artículo siguienteAMIA, el olvido
Licenciada en Sociología egresada de la UNAM (1980), con estudios de maestría en Sociología en la UNAM y con especialización en Estudios Judaicos en la Universidad Iberoamericana. (1982-1985) Fue docente en la ENEP Acatlán, UNAM durante 10 años (1984-1994). Actualmente es profesora en diversas instituciones educativas privadas, judías y no judías.De 1983 a 1986 fue colaboradora semanal del periódico "El Nacional" tratando asuntos del Oriente Medio.Desde 1986 hasta la fecha es editorialista semanal en el periódico Excélsior donde trata asuntos internacionales.Es comentarista sobre asuntos del Medio Oriente en medios de comunicación electrónica.Publicaciones:"Los orígenes del sindicalismo ferrocarrilero". Ediciones El Caballito S.A., México, 1982.En coautoría con Golde Cukier, "Panorama del Medio Oriente Contemporáneo". Editorial Nugali, México, 1988.Formó parte del equipo de investigación y redacción del libro documental "Imágenes de un encuentro. La presencia judía en México en la primera mitad del siglo XX" publicado por la UNAM, Tribuna Israelita y Multibanco Mercantil, México, 1992.Coautora de "Humanismo y cultura judía". Editado por UNAM y Tribuna Israelita. José Gordon, coordinador. México, 1999.Coordinadora editorial de El rostro de la verdad. Testimonios de sobrevivientes del Holocausto en México. Ed. Memoria y Tolerancia, México, 2002.Redactora de la entrada sobre "Antisemitismo en México" en Antisemitism: A Historical Encyclopedia of Prejudice and Persecution". Ed. ABC CLIO, Chicago University, 2005."Presencia judía en Iberoamérica", en El judaísmo en Iberoamérica. Edición de Reyes Mate y Ricardo Forster. EIR 06 Enciclopedia Iberoamericana de Religiones. Editorial Trotta. , Madrid, 2007.Artículos diversos en revistas de circulación nacional e internacional.