Diario Judío México - “La historia de los ‘Monuments Men’ es una que en realidad muy poca gente conoce”, comenta George Clooney, quien regresa a la silla de director para la historia de un reducido grupo de artistas, historiadores del arte, arquitectos y curadores de museo, que encabezan el rescate de 1000 años de civilización durante la en su nueva película, Operación Monumento. “Artistas, comerciantes de arte, arquitectos —estos fueron hombres con una edad que superaba por mucho a la de aquellos que son reclutados para una guerra o se ofrecen como voluntarios. Pero emprendieron esta aventura porque creían que la cultura podía ser destruida. Si fallaban, hubiera podido significar la pérdida de seis millones de piezas de arte. No iban a permitir que eso sucediera —y, la verdad de los hechos, lo lograron”.

La oportunidad de hacer una película de la era tremendamente atractiva para Clooney y su socio escritor y productor, Grant Heslov. “Existe un cierto romance que gira en torno a estas películas —The Great Escape, The Dirty Dozen, The Guns of Navarone, The Bridge on the River Kwai”, comenta Clooney. “En esos filmes, te enamoras de los personajes y los actores, tanto como de la historia. Y pensamos que Operación Monumento era una gran oportunidad para conseguir actores contemporáneos interesantes para contar nuestra versión de ese tipo de películas —es una manera divertida y entretenida de hacerlo”.

Parte del drama del filme es que todos los ´Monuments Men’ son muy inadecuados para servir como soldados en tiempos de guerra. “Las guerras se combaten entre muchachos de dieciocho años”, comenta Clooney. “Una vez que llegas a los John Goodmans, los Bob Babalabans y los George Clooneys, sabes que estos tipos no fueron reclutados”. Heslov añade: “Lo hicieron porque era evidente que eran las únicas personas que lo podían hacer”.

“De hecho, nunca la concebimos como una película de guerra —era una película de robos”, comenta Clooney. “Y después, el primer día, llegamos al set, y todo mundo se tuvo que poner sus uniformes y cascos”.

Clooney quiso que Operación Monumento fuera su siguiente proyecto no sólo por su emocionante y dramático tema, sino también porque representaba un cambio agudo y decisivo con respecto a su película más reciente, The Ides of March. “Estábamos muy orgullosos de esa película, pero era contemporánea, y muy pequeña —y también cínica”, comenta Heslov.

“Hemos hecho unas cuantas películas cínicas, pero en general no somos personas cínicas”, continúa Clooney. “Queríamos hacer una película que no lo fuera, una película que fuera sencilla, tradicional y tuviera una desarrollo positivo intrínseco”.

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En su búsqueda por material, Heslov mencionó que había leído recientemente el libro Operación Monumento by Robert M. Edsel con Bret Witter, y le comentó el tema a Clooney. Aquí había una oportunidad de contar una historia optimista con un fondo de gran escala —una historia verdadera de grandes riesgos.

“Estaba viviendo en Florencia, y caminaba a lo largo del Puente Pontevecchio —el único puente que no fue destruido por los Nazis cuando se fueron en 1944— y me preguntaba que éste había sido el más grande conflicto en la historia… ¿cómo fueron rescatados todos estos tesoros culturales, y quién lo hizo?”, pregunta Edsel. “Quería encontrar la respuesta”.

La respuesta fue el grupo ‘Monuments, Fine Artes and Archives’, que iría al frente de guerra y que, por primera vez, intentaría salvar los tesoros que pudieran ser rescatados. “La cultura estaba en riesgo”, comenta Clooney. “Lo vez todo el tiempo. Lo viste in Irak —los museos no estaban protegidos, y viste qué tanta de su cultura se perdió debido a ello”.

“Incluso en la actualidad, la gente todavía está intentando recuperar el arte que fue robado de sus familias por los Nazis”, comenta Heslov, e indica que tan sólo recientemente, un tesoro de arte robado fue descubierto en un departamento de Múnich —1,500 obras de arte valuadas en $1.5 billones de dólares; pinturas de Matisse, Picasso, Dix, y otros artistas cuyas obras se habían pensado perdidas.

“Me parece que lo que esto demuestra es que esta historia no terminó en 1945 —la búsqueda de arte perdido continua en la actualidad”, continúa Heslov. “Existen miles de obras de artes todavía perdidas. Hay pinturas que cuelgan en los hogares de algunas personas o que están escondidas a la vista en las paredes de museos. ¿Te puedes imaginar si todo eso hubiera sido destruido? Hubiera sido una catástrofe”.

“Esta historia te ofrece una perspectiva muy distinta de lo que fue la ”, comenta Cate Blanchett, quien interpreta el importante papel de Claire Simone, una mujer que guarda la llave de la locación secreta donde se encuentran miles de invaluables obras de arte robadas. “El aliciente de estos hombres fue un ideal más grande. La gran mayoría de las obras que damos por sentadas en los grandes museos del mundo fueron regresadas por esta banda de hombres —fue una tarea casi imposible. Absurda, hasta cierto punto: hombres que no formaban parte de la milicia, que iban a líneas enemigas a pedirle a generales que dejaran de bombardear cierta iglesia o zona para salvar una ventana, escultura o mural —te preguntas cómo fueron capaces de salvar algo. Es una cosa extraordinaria, altruista la que hicieron, llevada a cabo para preservar la historia”.

Si bien los ‘Monuments Men’ tenían el apoyo de FDR (Roosevelt) y el General Eisenhower, sí se enfrentaron al gran reto de incorporarse al campo. “A Eisenhower le entusiasmaba mucho la idea —quería asegurarse de que hubiera quedado algo una vez finalizada la guerra— y el conflicto se iba a terminar muy pronto”, comenta Clooney. “Fue una conclusión a la que llegó después de que bombas de los aliados destruyeron una antigua abadía, que en realidad no tenía por qué ser destruida. Así que era importante no sólo proteger el arte de los Nazis, sino también de las actividades de los Aliados, una vez que seguían adelante con el fin de la guerra. Los Aliados hacían estallar todo a su paso, así que se dieron cuenta de que la cultura podía ser destruida —no sólo por los alemanes, sino por nosotros”.

Edsel dice que muchos directores de museo en los EEUU estaban preocupados por el arte y los tesoros culturales que podían perderse durante la Guerra, pero que estaban trabajando ante fines contrapuestos —cada director con su propio plan—, en vez de hacerlo de manera conjunta. “George Stout —quien eventualmente se convertiría en el líder informal de los Monuments Men— hizo algunos esfuerzos, pero desistió —cayó en cuenta de que nadie iba a aprobar la idea de una bola de historiadores del arte, arquitectos y artistas de mediana edad, corriendo al lado de soldados de combate”. Pero Roosevelt después aprobó la idea —y justo a tiempo. “En agosto de 1943, los Aliados casi destruyen ‘La Última Cena’ accidentalmente”, continúa Edsel. “Me parece que eso fue lo que detonó la alarma y aceleró la medida de poner a los oficiales de monumentos en el campo”.

Edsel dice que uno puede esperar que los soldados que luchan en una guerra no sean muy receptivos si se les dice qué pueden destruir y qué no —pero pasó justo lo contrario. “Para su gran sorpresa —y nos enteramos de esto en las cartas que mandaban a casa, una y otra vez— al principio hubo un poco de resistencia, pero eso rápidamente dio paso a que los soldados preguntaran, ‘¿Cómo vamos? ¿Hemos salvado alguna iglesia? ¿Hemos encontrado alguna ?’ El ejército comenzó a comprometerse bastante”.

Los ‘Monuments Men’ también estaban trabajando contrarreloj. Conforme los Aliados cercaban Berlín, Hitler no estaba dispuesto a aceptar rendirse sin condiciones —y si no podía quedarse con Alemania, entonces nadie más podía hacerlo. “Se le llegó a conocer como el ‘Decreto Nero’”, explica Clooney. “Hitler dijo, ‘Si me muero, destrúyelo todo’ —puentes, vías de tren, equipo de comunicaciones— y eso también significaba el arte. Todo”.

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