La tibieza de las acciones del gobierno mexicano para enfrentar la crisis económica, preocupan y crean en la población temor hacia el futuro, al igual que la actitud de superficialidad de los altos niveles de la administración pública que subvaluaron la gravedad de la situación económica, a pesar del evidente deterioro de la actividad productiva y de diferentes indicadores sociales desde varios meses atrás; ello refleja la indolencia de un gobierno demagógico que combate los problemas en el discurso simplista.

se ha convertido en el país de menor ritmo de crecimiento económico en América Latina; de acuerdo a cifras de Banamex, el PIB se incrementará a una tasa anual de 2.1% en la presente década, similar al 1.9% de los 80's, decenio que fue evaluado como "perdido"; de aquí que se hayan agudizado los niveles de desempleo y subempleo y paralelamente ensanchado los de la pobreza, de la delincuencia y la inseguridad, con potencial para que el latente descontento y resentimiento social se pueda generalizar. En este ámbito, se estima que en el 2008 se crearon sólo 300 mil plazas de trabajo frente a la necesidad de generar más de 1 millón al año sólo para absorber a la nueva fuerza de trabajo que se incorpora a la Población Económicamente Activa. Asimismo, el avance de la delincuencia ha limitado el desempeño de individuos y empresas con elevados costos en los gastos de los particulares para proteger su integridad física y su patrimonio y que según información de organismos privados, representan erogaciones de entre 10.0% y 15.0% del PIB cada año.

Por otra parte, la reactivación de las presiones inflacionarias en el exterior se filtraron a la nacional duplicando la meta inflacionaria original del alza de precios del Banxico y causaron una devaluación monetaria de 22.0% en el 2008, la mayor desde la crisis de 1995.

En este contexto, las "grandes reformas estructurales" instrumentadas: la electoral, la de pensiones, la fiscal y la energética, principalmente, han tenido una incidencia limitada en mejorar el entorno económico y social del país, ya que se realizaron "a medias", al ser frenados los cambios por intereses políticos.

El programa anticíclico de infraestructura contemplado para el 2008 a fin de reactivar a la estuvo "atorado" por el complejo marco regulatorio existente, por una costosa maraña burocrática y "por falta de proyectos bien elaborados". Igualmente, el monto de recursos destinados al renglón de infraestructura ha sido insuficiente frente a las necesidades de desarrollar una competitiva; " requiere en promedio 38, 500 millones de dólares anuales de inversiones para detonar la infraestructura, lo cual representa 2.4 veces más de lo que actualmente se invierte". En el país se invierte el equivalente al 3.0% del PIB, proporción que resulta baja al compararla con Chile y China donde las inversiones representan 5.8% y 7.3% del PIB, respectivamente. Por lo demás, el desplome de los petroprecios y su impacto en la recaudación fiscal, entre 3.0% y 4.0% del PIB, reducirán más la disponibilidad de recursos públicos para la inversión en el 2009; ello podría afectar el grado de inversión que las calificadoras internacionales le han concedido a y dificultar la atracción de capitales foráneos a la República.

Las expectativas de reactivación de la también enfrentan la ausencia de un liderazgo del Ejecutivo para motivarla a través de un verdadero proyecto anticrisis que muestre congruencia y sensibilidad social. El Ejecutivo precisa actuar con visión de Estado, con eficiencia y transparencia y con fuerza para sancionar el abuso del poder y la impunidad; de aquí, que sea indispensable el actualizar "el viejo aparato del Estado" y a los funcionarios que no tengan legitimidad y/u oficio para gobernar. Paralelamente se requiere una actitud positiva de la ciudadanía en cuanto al cumplimiento de las reglas básicas de la convivencia.

Adicionalmente, es necesario combatir a la partidocracia que ha convertido a los partidos políticos en botín de sus dirigentes; se precisa buscar el ejercicio de la política como un instrumento para la conciliación y el entendimiento de los grupos sociales.

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De nacionalidad mexicana, estudió Economía en el ITAM, logrando además una maestría en la Universidad Hebrea de Jerusalem y diplomados en el Instituto Español de Turismo así como en el Británico. También ha realizado estudios sobre comercio internacional en Holanda.

Pertenece y es reconocido por varios institutos y universidades importantes de México y el extranjero y su incursión en las letras inició en temas económicos y finanzas en el periódico Financiero y la revista ANIERM. Por muchos años ha sido colaborador de "Foro" y asesor de varias compañías. Sobre las materias que domina, sigue dando conferencias en planteles y universidades.