Palabras en Cascada || De la noche de los cristales rotos a la noche negra del alma

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Palabras en Cascada || De la noche de los cristales rotos a la noche negra del alma

Tengo ya algún tiempo en una búsqueda personal de la belleza como valor y como concepto. Tal vez, debido a la reciente publicación de mi segundo poemario, llamado “Donde reside la belleza”, este tema se ha vuelto aún más recurrente en mi día a día, pero diría que también se ha vuelto más necesario.

Normalmente entendemos a la belleza como a un término que hace referencia a lo estético, a la apariencia física de personas, paisajes, objetos, animales, edificios (y un largo etcétera); pero eso significa que dejamos de lado, quizás, su lado más humano, el que hace referencia a la belleza como valor moral, como un indicio de aquello hacia lo que debemos apuntar nuestros espíritus para elevarnos, para superarnos, para aspirar a ser mejores en esencia, más allá de las apariencias.

El ser humano pasa su vida decidiendo entre la belleza y la fealdad, entre lo bueno y lo malo, entre lo correcto y lo incorrecto. Pero el ser humano se empeña en aprender a vivir en medio de las escalas de grises, pues entre lo totalmente blanco y lo totalmente negro hay una casi infinita gama de tonalidades… y no me refiero precisamente a la paleta de un pintor.


Hace pocos días tuve la oportunidad de participar en la organización de la conmemoración del pogromo del 9 al 10 de noviembre de 1939, mejor conocido como Kristallnacht, y que se ha traducido al español como “La noche de los cristales rotos”, un nombre muy poético, quizás hasta hermoso; pero que disfraza completamente la verdadera naturaleza de los espantosos sucesos de aquellas fatídicas 48 horas a los que hace referencia.

Durante la mal llamada “Noche de los cristales rotos”, y que en el Comité Venezolano de Yad Vashem (al que pertenezco) no hemos empeñado en llamar el “Pogromo del 9 al 10 de noviembre de 1939”, el régimen nazi atacó sistemáticamente a la población judía del Tercer Reich (Alemania, Austria y la República Checa) provocando la muerte decenas de judíos, cientos de sinagogas incendiadas, miles de comercios saqueados e incendiados, y cerca de treinta mil judíos arrestados y trasladados a campos de concentración.

Dónde se mide entonces la verdadera naturaleza del hombre, en los espantosos sucesos que marcaron el principio de la pesadilla que envolvió a la judería europea desde ese entonces hasta finalizada la Segunda Guerra Mundial, o en el hermoso nombre otorgado por la prensa nacional alemana, y replicado por la internacional, para disfrazar que en el centro de la civilización germana acababa de ocurrir un acto barbárico.

La aparente belleza de un nombre, al parecer, pudo camuflar la esencia perversa y espantosa de los actos que pretendía describir… pudo entonces, y puede ahora. Vivimos en un mundo de apariencias donde la esencia pasa a un segundo o tercer lugar opacada por aquello que elegimos percibir.

La belleza o la fealdad estética parece estar por encima de la belleza o la fealdad moral… antes y ahora. Y nosotros seguimos empeñados en vivir en escalas de grises, en un mundo en el que los conceptos de bien y mal, de correcto e incorrecto… se camuflan y disfrazan a conveniencia de quien los retrata.

Ellie Wiesel, un sobreviviente del Holocausto judío que llegó a merecer el Premio Nobel de la Paz, expresó claramente un concepto que a primera vista parece inocuo, pero que esconde detrás algo terrible, me refiero a la indiferencia. Wiesel lo expresó así: “Lo contrario del amor no es el odio, es la indiferencia. Lo contrario de la belleza no es la fealdad, es la indiferencia. A su vez, lo contrario de la fe no es herejía, es la indiferencia. Y lo contrario de la vida no es la muerte, sino la indiferencia entre la vida y la muerte”.

Mientras el pueblo judío se empeña en recordarle al resto de la humanidad lo sucedido a la población judía europea durante el auge del régimen nazi, un Holocausto que causó la aniquilación sistemática de más de seis millones de judíos (solo por el hecho de ser judíos), cada día van en aumento las voces que se dedican a negar lo sucedido, a minimizarlo y a descontextualizarlo… y la indiferencia ante nuestro dolor vuelve a mostrar su peor cara.

Nuestra civilización parece dejarse seducir con mucha facilidad ante la belleza aparente mientras deja de lado la belleza moral. Nos gusta el brillo, el glamour y el lujo que muestran las vitrinas de tiendas recién inauguradas , pero no mostramos ningún interés ante el indigente sucio y desaliñado que pide dinero para comer unas cuantas cuadras después.

Entre el negacionismo y la indiferencia se esconde la peor faceta del ser humano actual, pero estamos distraídos con desfiles de mujeres en concursos de belleza y pasarelas de moda. Nos hemos vuelto expertos al juzgar las medidas del cuerpo humano, la simetría de los rostros, la cadencia con la que se mueven cinturas y caderas, en el tamaño y la proporción de los senos femeninos.

Entonces, no tenemos tiempo, ganas ni fuerzas para ver nuestra verdadera naturaleza moral, nuestra esencia más íntima, la verdadera fealdad que ocultamos detrás de nombres, máscaras y disfraces estéticamente aceptables… y nos seguimos hundiendo de manera irremediable en la “noche negra del alma”… ni siquiera el ruido de aquellos cristales rotos que siguen estallando una y otra vez en la memoria del pueblo judío parece poder despertarnos.

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Acerca de Raquel Markus

Periodista - Escritora – Poeta – Esposa – Mamá. Autora de varios libros publicados. Editora de libros, revistas, boletines electrónicos y otras publicaciones. Productora de contenido para redes sociales Productora y conductora de podcasts. Graduada de Comunicación Social mención Periodismo Impreso con Diplomado en Comunicación Digital y Post grado en Dirección de Instituciones Comunitarias. Ganadora de la modalidad de poesía del Certamen Internacional “Notas Migratorias César Vallejo 2021”. Organizado por la Fundación Universidad Hispana. Ha sido elegida ganadora y finalista en diversos concursos literarios y poéticos en América Latina y España, a los que se ha presentado a lo largo de su carrera como escritora. Datos de contacto: E-Mail: raquelmarkuspro@gmail.com Instagram: @escritora.creativa Facebook: Raquel Markus Twitter: @raquelisheva

1 comentario en «Palabras en Cascada || De la noche de los cristales rotos a la noche negra del alma»
  1. Excelente sacudón reflexivo, que llama a la conciencia y al compromiso responsable del uno por el otro!!! Toca la fibra más honda…esperemos de muchos!!!
    Este concepto de “belleza moral” BH esperemos que ponga a pensar…. y mejor aún a ACTUAR a unos cuantos… que se genere la rueda de MAASIM TOVIM requerida en el Universo!, ahh! Y que eleve a muchos en el goce de hacer el Bien!!! Shabat Shalom!
    Kadima!

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