Palabras en cascada || De las horas negras a las pupilas valientes

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“Soy aquí,

un amasijo de verbos inconexos,

tinta oscura que edifica los recuerdos,


horas negras convertidas en promesas

en las pupilas valientes

que también forman mi herencia”.

Párrafo final del poema “Las Horas Negras” del nuevo poemario de Raquel Markus – Finckler

“Las Horas Negras” es el nombre del tercer poemario que me atrevo a publicar desde que asumí y reconocí que, inevitablemente, soy una poeta, algo que me costó casi cuarenta años de existencia.

Se trata de una publicación que llega a la vida gracias a los hermanos Rodolfo, Tomas y Miguel Osers, los editores del libro por medio de su Editorial Osers & CO, y cuyos textos son acompañados por fotografías de las familias Markus y Aizen, de imágenes tomadas a monumentos de recordación del Holocausto, y también por las hermosas y conmovedoras ilustraciones realizadas por Judith Osers Muller, hija de Rodolfo, quien también es la diseñadora de la portada y la maquetadora del poemario.

Ha sido una travesía llena de emociones, muy similares a las que se sienten en una montaña rusa, plena de subidas y bajadas a toda velocidad, de disparos imposibles de adrenalina, de lágrimas de las que te conmueven hasta el alma, de miedos y temores que se despiertan, de alegrías que te estremecen, de pánico que te paraliza, de esperanza y fe en el camino, así como de la confianza que te da estar en las manos adecuadas.

La publicación de un hijo literario nunca es un logro individual, siempre hay gente que está trabajando tanto como el mismo autor para hacer posible un proyecto que amerita esfuerzo, dedicación y vocación. Algunas de esas personas participan en el proceso de creación y gestación de la obra, otras participan en darlo a conocer y en avalarlo… todas son protagonistas y necesarias en este proceso, todas son imprescindibles.

En las primeras páginas de “Las Horas Negras” se puede encontrar la dedicatoria que realicé y que dice “Este poemario está dedicado a los míos, a los que me acompañan en este camino todos los días… pero también a los que me llevaron de la mano para llegar a ser lo que soy, para llegar hasta aquí. Está dedicado a mi pasado que me construyó, a mi presente que me sostiene y a mi futuro que me da razones para continuar… Con este nuevo libro que me atrevo a publicar yo pongo un grano de arena en esta historia que me alcanza, me arropa y me supera… Ustedes, mis lectores, deberán juzgar si el aporte que realizo es grande o pequeño, bueno o malo, bello o terrible… en todo caso, es mi aporte… Mi manera propia y particular de decir “Hineni” (aquí estoy). Estos poemas fueron dictados directamente por mi alma a mis manos para ser plasmados en la pantalla de mi computadora… podríamos decir que sangré cada uno de sus versos… puedo asegurar que lloré cada uno de sus versos. Ha sido, es y será mi poemario más doloroso. Es sumamente doloroso y, al mismo tiempo, siento que también es sumamente necesario… Este es un deber que tenía con mi pasado, una deuda que saldo con mi presente y también una promesa para el futuro… pues todos merecemos vivir en un mundo mejor, un mundo en el que no sea necesario que alguien como yo necesite desesperadamente, apasionadamente, demandantemente escribir sobre “Las horas negras”. También dedico este poemario a todos los que lo leerán, les agradezco por dejarme entrar con mis palabras dentro de sus casas, por dejarse tocar por mi, por permitirse sentir mi dolor, nuestro dolor”.

Como autora tengo algunas impresiones que quiero compartir con mis lectores. La más importante, tal vez, es que en este libro no pretendo ponerme en los zapatos de quienes vivieron y sufrieron el horror que significó persecución y aniquilación sistemática, auspiciada por el estado, de los judíos europeos por parte de la Alemania nazi y de sus colaboradores entre 1933 y 1945. Yo no pasé por ello, no logro imaginarme lo que se debe haber sentido estar atrapado dentro de esa feroz e inhumana maquinaria, y no pretendo hacerlo en mis poemas.

“Las Horas Negras” refleja lo que mis abuelos paternos, y otros sobrevivientes que he conocido a lo largo de mi vida, lograron transmitirme sobre el dolor, la tristeza, la desesperación, la soledad, el miedo, la rabia que atravesaron en un viaje físico y emocional que les permitió salvarse del Holocausto, salvar sus vidas y escapar como pudieron de la muerte, la deshumanización y la destrucción total.

Mis abuelo paternos Mordejai y Haike Markus sobrevivieron y buscaron refugio en las hermosas, amables y muy humanas costas venezolanas, en donde pudieron comenzar sus vidas nuevamente, formar una familia; trabajar, vivir y aportar en una sociedad que los valoraba, en donde eran bienvenidos y necesarios.

Mis abuelos me ensañaron que se puede trabajar para crear luz sin importar que por dentro estemos llenos de sombras. Ellos no quisieron transmitirme la tristeza y el dolor que seguramente llevaban por dentro debido a todo lo que dejaron atrás, por todo lo que perdieron en su periplo hacia la vida. Sin embargo, se podía adivinar en sus miradas, en sus expresiones, en sus manos y en todo lo que callaban…

En el silencio era mucho lo que se decía y también era mucho lo que se callaba… pero las almas siempre terminan por entenderse entre ellas, y aunque yo era bastante joven cuando ellos dejaron este mundo físico, tuve oportunidad de aprender mucho de ellos… de lo bueno de la vida, de la esperanza, de las lucha y de la fe… pero también de lo malo que puede llegar a habitar dentro de seres que alguna vez fueron humanos y que se transforman en otra cosa… en una maquinaria aniquiladora… en una herramienta para la maldad, la depravación y la muerte…

“Las Horas Negras” es un grito desesperado, una advertencia, una señal de neón en la carretera… pues aquello que pasó una vez, puede volver a repetirse si nos equivocamos, si llegamos a olvidar, si no insistimos en repetir una y otra vez que eso sí pasó, que eso si nos pasó. Los judíos, los humanistas, los que estamos del lado de lo humano tenemos que gritar más fuerte que los negacionistas, los revisionistas y los relativistas del Holocausto. No podemos rendirnos, no tenemos derecho a cansarnos, no podemos quedarnos callados. Nuestra consigna es y debe seguir siendo “no olvidamos, esto no debe volver a ocurrir nunca más”.

Este poemario pretende representar la voz de la tercera generación de sobrevivientes del Holocausto… no de la segunda, y ciertamente, no de la primera, es decir, la de mis abuelos. La poesía es un excelente puente para llegar, tocar y sacudir las emociones humanas… espero que mis palabras tengan el poder de hacerlo… el poder de crear sensibilidad, de hacer conciencia, de sembrar preguntas importantes, de poner a pensar y especialmente de poner a sentir a sus lectores… Solo cuando hay una conexión emocional las personas podemos lograr la empatía, el entendimiento, la comprensión… y eso es lo que necesita este mundo, más personas capaces de conectar con su lado más humano por medio de la cultura y del arte… siempre he creído que la poesía nos salva, hoy más que nunca sé que la poesía nos salva de nosotros mismos.

Termino estas palabras con agradecimiento a todas esas personas e instituciones que me han apoyado en la publicación, presentación y difusión de este poemario y de su necesario mensaje.

A mis editores: los hermanos Rodolfo, Tomas y Miguel Osers.

A Judith Oser Muller quien me acompaña con sus ilustraciones, su diseño y maquetación.

A Jesús Peñalver quien escribió el prólogo más poético, sincero y estremecedor que ha podido tener mi poemario. También le agradezco todas las publicaciones que ha realizado sobre mi poemario en prensa nacional.

A Milos Alcalay, José Pulido y Rafael Rattia que me permitieron incluir sus reseñas literarias sobre mi poesía dentro de “Las Horas Negras”.

Al Círculo de Escritores de Venezuela, Espacio Anna Frank y Fraternidad Hebrea B´nai B´rith de Venezuela, instituciones que avalan este poemario y que me acompañarán en sus presentaciones planificadas para inicios del año 2024.

A Luis Alejandro Aguilar Pardo, Tomas Osers, don Rodolfo Izaguirre Jesús Peñalver y Samantha Finckler por acompañarme en la presentación del poemario que tuvo lugar dentro de la Feria del Libro del Oeste de Caracas 2023 organizada por la Universidad Católica Andrés Bello, y que tuvo lugar el pasado 27 de noviembre. Quienes también se ofrecieron a acompañarme en las presentaciones de este poemario que tendrán lugar a principios del año 2024.

A don Rodolfo Izaguirre también le agradezco la mención que hace de mí y de mi poemario en su más reciente artículo titulado “Inventaron el Holocausto”.

A los míos, los que siempre han estado, están y estarán para mí en las buenas y en las malas.

A mi Dios, a mi gente, a mi pueblo les recuerdo la promesa que nos hacemos año tras año: ¡Nunca más! ¡El pueblo de Israel vive!

Acerca de Raquel Markus

Periodista - Escritora – Poeta – Esposa – Mamá. Autora de varios libros publicados. Editora de libros, revistas, boletines electrónicos y otras publicaciones. Productora de contenido para redes sociales Productora y conductora de podcasts. Graduada de Comunicación Social mención Periodismo Impreso con Diplomado en Comunicación Digital y Post grado en Dirección de Instituciones Comunitarias. Ganadora de la modalidad de poesía del Certamen Internacional “Notas Migratorias César Vallejo 2021”. Organizado por la Fundación Universidad Hispana. Ha sido elegida ganadora y finalista en diversos concursos literarios y poéticos en América Latina y España, a los que se ha presentado a lo largo de su carrera como escritora. Datos de contacto: E-Mail: [email protected] Instagram: @escritora.creativa Facebook: Raquel Markus Twitter: @raquelisheva

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