Estos días el pueblo judío, al que estoy orgullosa de pertenecer, está celebrando la festividad de Pésaj, también conocida como la Fiesta de la Libertad, pues relata la salida del pueblo de de la esclavitud de Egipto liderada por Moisés.

Con el tiempo y la madurez, he ido entendiendo que el concepto de La Libertad no es para nada absoluto, diría que es tan fugaz e impreciso como el de La Verdad e, igualmente, difícil de conseguir a nivel colectivo y a nivel individual.

Y es que existen muchos tipos de esclavitud y muchos tipos de libertad, y además ambos se tratan conceptos muy relativos, diría que hasta íntimos y personales.

Más allá de que la esclavitud, en su concepto tradicional, no ha logrado ser erradicada completamente de la humanidad, lo cual es terrible y dice mucho de nosotros como sociedad (y no para bien precisamente); quienes vivimos en países democráticos y “democráticos” nos hemos ido acostumbrando a otro tipo de sometimientos, muy diferentes a los que sufrieron mis antepasados en Egipto.

En primer lugar, creo que nos hemos vuelto esclavos de la tecnología. Nuestros teléfonos inteligentes, nuestras computadoras, tablets, relojes y demás artificios son, hoy por hoy, dueños absolutos de nuestro tiempo, concentración y energías; por no hablar de las redes sociales y de los estragos que están creando en nuestros niños y jóvenes.

Cada vez tengo menos tiempo para sentarme a leer y disfrutar de un buen libro, algo que realmente me calma y me da felicidad, y ello solo demuestra que he sido sometida por un tipo nuevo de esclavitud, pues no logro encontrar el tiempo y “la cabeza” necesarias para hacer una de las actividades que más me conectan conmigo misma. Sencillamente estoy demasiado ocupada en otras cosas y a mi día no le alcanzan las horas.

Escribir, por otra parte, se ha vuelto para mí un ejercicio de disciplina personal con la que no negocio. Me guste o no, como quien se auto exige ir al gimnasio (aún sin querer), me siento por horas frente a mi laptop para dedicarme a lo que mejor sé hacer, es decir: la escritura.

Sin embargo, soy tan estricta e inclemente conmigo mismo en ese sentido, que allí también encuentro un nuevo tipo de esclavitud moderna, una basada en el compromiso que hice conmigo misma. Y créanme, soy una jefa implacable y perfeccionista, lo que me hace algo insoportable para una parte de mí que quisiera ser un poco más “libre”. Creo que esto será un verdadero banquete para los psicoanalistas (je je).

Hay tantos asuntos que consumen nuestro tiempo hoy en día, muy a pesar de nosotros mismos, que tendríamos que ser sinceros y reconocer que realmente no disfrutamos de La Libertad por la que tanto lucharon y sufrieron nuestros antepasados.

Aún así, he logrado encontrar algunos espacios en los que me siento realmente libre. El tiempo que paso con mi familia y La Poesía. Los dos ítems constituyen verdaderas bocanadas de aire puro en mi vida.

Escribir poesía es para mí como ponerme alas. No las de pájaros, ciertamente mucho menos las de ángeles. Hablo de las alas que realmente importan. Las que te permiten navegar, volar, planear dentro de ti, dentro de tu mundo interior, tu alma, tu imaginación, tu psique… Con la poesía logro liberarme de mis cadenas, mis barreras, mis temores y complejos más secretos. La poesía me permite encontrarme a mi misma regada en cantidad de versos que salen de lugares privados que no he terminado de explorar o conocer del todo. La poesía me ayuda a congraciarme y reconciliarme conmigo misma. No saben la cantidad de deudas que he ido contrayendo con mi alma a lo largo de los años y que logro congeniar por medio de poemas.

Y qué decir de mis demonios internos. Los que me roban los sueños, me secuestran las esperanzas y rompen mis ilusiones… Gracias a la poesía he podido encerrarlos en negro sobre blanco, en pantallas y en cuadernos, entre trazos y signos de puntuación. Allí los veo expuestos y prisioneros, evidenciados en palabras y frases que los nombran, que los describen y los delatan. En mis poemas esos demonios quedan atrapados y yo me libero de ellos.

Ese proceso queda plasmado perfectamente en el poemario “Escribir para existir”, el primero que me atrevo a publicar motivada por el éxito que logré como poeta al ganar el concurso internacional “Notas Migratorias César Vallejo 2021”. Sin ese apalancamiento que puso el “destino” en mi camino, tal vez no habría encontrado el valor necesario para poder exponerme tanto como para publicar un libro en el que comparto tantos poemas tan importantes para mí con mis posibles lectores.

La presentación oficial y virtual se realizará por un Instagram Live que será transmitido por las cuentas de @escritora.creativa y de @editorialjbernavil el próximo miércoles 20 de abril, a las 6 pm (hora Venezuela).

Estará conducido por Joiner Bernavil, el editor del Grupo Bernavil Internacional, responsable de esta producción editorial y contará con la participación de Javier Vidal Pradas, quien realizó el prólogo del poemario, así como de miembros de la Junta Directiva de Espacio Anna Frank, ONG que auspicia y avala esta obra que quedará insertada dentro de su colección de publicaciones.

Me acompañarán en esta presentación Milos Alcalay, Ilana Beker y Anita Figa; presidente, vicepresidenta y directora de Espacio Anna Frank, respectivamente; así como Ruth Capriles, quien escribió las palabras de presentación que colocó EAF dentro de este poemario.

Pésaj es una fiesta judía muy propicia para que todos, ya seamos judíos o no, pensemos en lo que significa la libertad para cada uno de nosotros, qué es lo que tenemos que hacer para alcanzarla y especialmente para qué la queremos y de qué manera queremos vivirla.

Quiero terminar estas palabras con una frase de Viktor Frankl (psiquiatra y filósofo judío creador de la logoterapia), quien afirmó “La vida no es principalmente una búsqueda del placer, como creía Freud, ni una búsqueda de poder, como lo enseñó Alfred Adler, sino una búsqueda de sentido. La mejor tarea para cualquier persona es encontrarle sentido a su propia vida”.

…Y para mí la vida adquiere sentido cuando la aprecio a través de los ojos de la poesía, en sus alas es cuando más libre soy y me siento.

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Periodista - Escritora – Poeta – Esposa – Mamá. Autora de varios libros publicados. Editora de libros, revistas, boletines electrónicos y otras publicaciones. Productora de contenido para redes sociales Productora y conductora de podcasts. Graduada de Comunicación Social mención Periodismo Impreso con Diplomado en Comunicación Digital y Post grado en Dirección de Instituciones Comunitarias. Ganadora de la modalidad de poesía del Certamen Internacional “Notas Migratorias César Vallejo 2021”. Organizado por la Fundación Universidad Hispana. Ha sido elegida ganadora y finalista en diversos concursos literarios y poéticos en América Latina y España, a los que se ha presentado a lo largo de su carrera como escritora. Datos de contacto: E-Mail: raquelmarkuspro@gmail.com Instagram: @escritora.creativa Facebook: Raquel Markus Twitter: @raquelisheva