En la lectura que leímos el shabbat que acaba de concluir, leímos cómo Abraham Abinu le pidió a su fiel siervo, Eliezer, que buscase una buena pareja para su hijo Itsjak. Resulta interesante que Abraham le pidió que le jurase. (Similarmente, Yaacob le pidió a Yosef tomar un juramento para asegurarse de que lo enterraría en Israel y no en Egipto.) Salta la pregunta, ¿acaso Abraham no confiaba en él? Eliezer era un hombre de gran integridad. ¿Por qué Eliezer no se sintió ofendido, ‘¿acaso no confías en mí?’?”.

En verdad, aquí no había una falta de confianza en Eliezer por ser Eliezer, sino, como seres humanos todos podemos sucumbir ante alguna dificultad. Siempre pueden existir imprevistos. Eliezer tenía una hija; la quería casar con Itsjak. Por medio de un juramento, Abraham le ayudó a resistir la tentación de no fallar en su misión con tal de que Abraham accediese a ese matrimonio. Lo mismo es cierto con Yosef, Yaacob sabía que probablemente Yosef tenga la presión del Faraón para evitar sacar a su padre del país, lo ayudó a vencer los argumentos del monarca por medio del juramento. Esto es algo que se debe transmitir en la educación. Cuando ponemos límites, no es porque no confiamos en el niño. Debemos saber que tenemos que pasar pruebas, el instinto del mal es muy potente. Por eso es importante que pensemos bien qué tipo de aparato electrónico queremos que nuestros hijos posean, si debe estar filtrado o no, etc.

Eso es una gran lección para nosotros también. La Torá misma se preocupó de que podamos superar pruebas. Por ejemplo, hay situaciones en la que está prohibido que un hombre esté a solas con una mujer que no es su esposa. (Se debe preguntar la halajá práctica de un rab.) Así como ese límite nos aleja del pecado, en la Torá se contemplan otros con ese mismo propósito. Es algo loable, eso nos ayuda a mantenernos en el estado espiritual que queremos y tener menos posibilidades de tropezar en el pecado.

SIN COMENTARIOS

Deja tu Comentario

A fin de garantizar un intercambio de opiniones respetuoso e interesante, DiarioJudio.com se reserva el derecho a eliminar todos aquellos comentarios que puedan ser considerados difamatorios, vejatorios, insultantes, injuriantes o contrarios a las leyes a estas condiciones. Los comentarios no reflejan la opinión de DiarioJudio.com, sino la de los internautas, y son ellos los únicos responsables de las opiniones vertidas. No se admitirán comentarios con contenido racista, sexista, homófobo, discriminatorio por identidad de género o que insulten a las personas por su nacionalidad, sexo, religión, edad o cualquier tipo de discapacidad física o mental.
Artículo anterior¿Podrían los robots de criptomonedas reemplazarnos en el trading?: Cuestiones a considerar
Artículo siguienteElecciones en Uruguay: el Congreso Judío celebró “la responsabilidad cívica” de ambos candidatos