Diario Judío México - Banyan Tree Mayakoba mezcla impecablemente la elegancia y la naturaleza, llevando el estilo de vida del Caribe Mexicano a un nuevo nivel sin precedentes. Siendo el único complejo de la Riviera Maya que ofrece todas sus villas con piscina privada, y el primer Banyan Tree Resort en las Américas, fue concebido como marco perfecto para el romance con su galardonado Spa, el aclamado campo de golf, su magnífica playa y restaurantes de clase mundial. Es además el resort cinco diamantes de la AAA de mayor sustentabilidad en la región, con certificado EarthCheck Gold y orgullosamente ganador del premio “Best of the Best” de Travel + Leisure en Hotel Awards 2018.

Un santuario para los sentidos, donde antiguas civilizaciones se abrazan en la identidad apasionada que ofrece, con el toque apacible del lejano oriente. En el antiguo lenguaje Maya, Mayakoba significa aldea sobre las aguas. Banyan Tree Mayakoba hace homenaje a su nombre ya que está dentro de la comunidad más exclusiva de la zona, rodeada de una laguna con exuberantes manglares y bordeado por el mar. Un resort para el rejuvenecimiento de mente y cuerpo.

Sofisticado, el Restaurante Cello nos envuelve en un ambiente que mezcla lo tropical con la elegancia, creando un espacio único. Rodeados de agua y con el enorme árbol de la recepción de Banyan Tree Mayakoba nuestras espaldas, las experiencias culinarias en Cello son inolvidables.

Su antojoso menú se marida a la perfección con una extensa selección de vinos de uvas italianas cultivadas en . Para empezar la mágica velada nos deleitamos en una de sus autenticas tablas de quesos y carnes curdas, eligiendo de una selección que consiste en medias: un cuarto de metro, medio metro o un metro de tabla se instala sobre botellas de vino, sobrevolando nuestra mesa.

En su restaurante Saffron podemos disfrutar de una exquisita cocina tailandesa preparada por chefs procedentes de la isla de Phuket, que hacen uso de las técnicas culinarias más modernas. Con tres decks sobre el agua, este increíble centro gastronómico ofrece vistas a los manglares y a la laguna, sus elegantes antorchas creando una atmosfera romántica e íntima.

Sus villas o cabañas son únicas en el mundo, tan espaciosas como una casa y separadas entre sí y con absoluta intimidad. La gran altura de los techos le brinda a cada villa frescura y un toque de elegancia muy particular, así como la barda natural de arbustos que la rodea. Para continuar disfrutando del canto de la naturaleza, cada villa cuenta con su propia sala y comedor, además de las habitaciones.

Cada una está inmersa en un paraíso privado. Por dentro, suaves y largas cortinas visten, junto a los detalles de madera y colores neutros, a los muros de la habitación. Rodeando a la villa está la alberca privada, en la que se puede nadar o simplemente sentarse a observar la belleza de los alrededores, como las coloridas aves que se ocultan entre las copas de los árboles.

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