“Todo el que tenga hambre, que venga y coma, todo el que tenga de menester que venga y pascue, este año aquí siervos, al año en viniente en tierra de Israel ishos libres”. ¡Qué bello es esto! Habla de la gran hospitalidad de nuestro pueblo.

En mi casa se celebraban todas y cada una de las fiestas, con la solemnidad del caso. Mi padre era un señor religioso que con mucho placer cumplía con todas sin falta. Antes que nada por la tarde se afeitaba, tomaba un buen baño y se vestía muy elegantemente. A los chicos también nos acicalaban y estrenábamos ropa.

Pesaj me parece importantísima por lo que representa: el éxodo fue la mayor marcha libertaria organizada de que se tenga noticias en la historia de la antigüedad. Todos los judíos que habitaban en Egipto se pusieron en camino para salir lo antes posible, Moisés los urgió a salir rápidamente, porque temía que el Faraón se arrepintiera de dejarlos ir, como en efecto así fue, por tal motivo –como es bien sabido- comemos la matza ya que el pan no tuvo tiempo de leudar. Algunas personas dicen que los judíos no eran esclavos, sino constructores, quizás en un principio algunos lo fueron pero acabaron siendo esclavos. Obviamente la situación de los judíos dejó de ser privilegiada un buen tiempo antes del éxodo. En tiempos de José, los judíos éramos bien vistos en Egipto, él salvó al reino y al Faraón de grandes calamidades, interpretando sus sueños y con su buen manejo de las finanzas.

Es Pesaj una fiesta de júbilo en la que participa toda la familia, las mujeres se ponen a cocinar y a preparar deliciosos manjares, los niños disfrutan mucho la fiesta ya que participan en la Hagadá leyendo algún pasaje cada uno, les encanta el “aficoman” que tienen que encontrar para cobrar su premio, tienen además que hacer las preguntas tradicionales. Es una hermosa celebración y se puede decir que es un canto a la libertad, así como una oportunidad para relatar todos los milagros que hizo el todopoderoso para ayudar a su pueblo elegido, es emocionante, no les parece? ¡¡Los rabinos que aparecen en la Hagadá se amanecieron haciendo el recuento de milagros!! Y vaya que fueron muchos los milagros, por eso repetimos el Dayenu varias veces.

La mesa siempre lucía muy bonita con su hermoso mantel blanco, la vajilla especial de Pesaj y la bandeja que contenía los dinim, que se iban presentando y consumiendo uno por uno en el transcurso del rezo. A veces ya con eso se nos quitaba el hambre.

Siempre he lamentado mucho no haber grabado a mi padre cuando recitaba la Hagadá, lo hacía en hebreo y en ladino, claro no contábamos todavía con los medios que hay ahora. El rezaba muy bien y tenía una agradable voz de barítono. Lo único que era difícil cuando éramos pequeños, era permanecer despiertos para leer una parte de la Hagadá y llegar despejados a la cena. ¡¡Mi padre insistía en leernos todo completo, en dos idiomas!! Sin embargo, ya quisiera yo volver a asistir a un Seder con mis padres. Me alegra el haber tenido la oportunidad de participar en muchos. Se festeja como apunté antes, nada menos que la libertad.

Cuando ya estaba a punto de dormirme, me despabilaba al oír “Shuljan orej” pues ya íbamos a cenar. Mi padre se iba a esconder el “aficoman” pero antes se echaba al hombro la matza envuelta en una servilleta, nos decía que se iría a Israel, porque no habíamos sido niños obedientes y nos habíamos comportado muy mal ese año. Nos poníamos a llorar y a rogarle que no se fuera, nos portaríamos bien, él invariablemente nos preguntaba si lo prometíamos solemnemente, -le asegurábamos que así sería- nos decía que por esta vez se quedaría con nosotros. Ya sabíamos que era un juego y a mi padre le hacía gracia oírnos rogar y fingir que llorábamos. Nunca vi esta ceremonia en otra casa, debía ser originaria de Izmir.

Tomábamos todas las copas de vino que nos correspondían nos parecía delicioso. Añoro estas cenas con toda la familia unida, permanecen intactas en mi memoria, me alegra recordarlas, dicen que recordar es vivir.

También recuerdo con tristeza el primer Seder sin mi padre que ya había muerto, quizá exagere yo como hija, pero puedo asegurar que nunca más oí a nadie que rezara una Hagada como él con tanta gracia, regocijo y respeto. Hacía que en verdad fuese una fiesta.

No soy muy sabia en las cuestiones religiosas, pero amo la tradición que nos ha mantenido unidos desde tiempos inmemoriales. También pienso que el judaísmo es una religión para la vida, contiene tantas reglas de higiene que de verdad son excelentes, pensar que estaban vigentes muchos siglos atrás, es maravilloso. El concepto de la familia es muy bello, hay gran un espíritu de colaboración. En fin como ya lo he dicho muchas veces, me encanta ser judía.

¡Shaná Tovah![1]


[1] En el judaísmo se considera que hay 4 años nuevos:
El de la creación en 1o de Tishrei
El de los árboles en el 15 de Shvat (Tu Bishvat)
El de los reyes (que ya no existe)
El del pueblo libre en el 15 de Nissan (Pesaj)

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Sara Hazán es una pintora, grabadora y escritora mexicana. Nació en Milan, Italia, Desde muy temprana edad, ha vivido en la ciudad de México, en donde ha estado casi toda su vida. También vivió en otros paises algunos años.

Su pintura es figurativa, costumbrista y de brillante colorido.Tiene también aficiones de escritora, publicó un libro de cuentos que contiene algunas experiencias que ha presenciado o vivido a lo largo de su vida. Tiene varias obras en colecciones privadas, en Colombia, Costa Rica, EE.UU., Inglaterra e Israel.