Diario Judío México - Y que si el vestido que traes puesto es una herramienta para atraer los reflectores y llamar la atención hacia lo que tienes que decir. Que si a través de lo que te pones te sientes más segura de ti misma, empoderada y lista para enfrentar todo lo que la vida te pone enfrente. Que si la envoltura del paquete es la que te ayuda a que te tomen en cuenta, a poner un pie dentro, a ser parte de… a ser visible. Eso se llama estrategia. Lo más importante de todo: saber qué quieres decir.

Una vez ahí tienes la responsabilidad de mantenerte dentro mostrando tu esencia, inteligencia, astucia, audacia, perseverancia, disciplina y compromiso. Como mujeres hemos aprendido a encontrar huecos y meternos por donde podemos para ocupar los lugares que merecemos, aquellos que nos corresponden. Y entonces, ¿qué importa si es con un bonito vestido con lo que abrimos la conversación? Es algo que a nadie hace daño y que es una gran herramienta para el empoderamiento femenino.

La imagen, la , pueden ser un aliado para lograr mostrar nuestra personalidad y sentirnos más seguras, para potencializarnos en nuestras áreas de especialidad. En mis 20 años de periodista he tenido la fortuna de conocer a mujeres exitosas y la mayoría de ellas, han encontrado en su imagen un gran aliado para empoderarse en un mundo de hombres. Para mí es indispensable, pero no lo único; independencia económica es otro factor muy importante. Pero no me mal entiendas: el empoderamiento viene de muchas formas, para algunas comienza con una buena imagen, para otras con la cultura; el secreto está en descubrir qué te hace sentir segura. No hay fórmulas. Lo importante es transmitir claramente tu mensaje.

La mujer está en un momento importante históricamente. Lo que hagamos y expresemos puede llegar a ser inspiración para quien nos escucha, como en su momento lo fueron algunas palabras percibidas en pláticas, leídas en artículos, libros, o entrevistas o, seguidas en una canción. Es importante saber que aunque no nos percatemos, tenemos una voz, todos somos inspiración en algún momento y tenemos responsabilidad de comunicar mensajes proactivos, esto ya no es un capricho.

Hemos vivido en una sociedad primitiva donde hasta ser vistas y tener voz resulta tan ofensivo como declarar la guerra. En donde, en el ámbito familiar y económico, es un capricho pedir igualdad. Tal vez hoy no lo veas o no te identifiques ni sientas la necesidad de contribuir con tu granito de arena a esta causa, pero te pregunto: ¿y si fueran tus hijas o nietas?

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Columnista en El Heraldo de Mèxico y Revista Central y conductora de tv en ADN40.