Diario Judío México - El enfrentamiento actual entre Trump y los demócratas en el Congreso de implica la posibilidad de que se afecte, algunos congresistas dicen que destruya, la capacidad del legislativo para supervisar al legislativo, factor que es la esencia de la división de poderes en el sistema federal y de alguna manera garantía democrática.

El sistema federal se basa en el principio de que ninguno de los poderes puede ni debe ponerse por encima de los otros y para garantizarlo existe lo que se llama Checks and balances, o sea verificación y equilibrio, verificar al otro poder para equilibrar el rol político de cada uno. Afectar este principio fortaleciendo a uno de los poderes afecta la democracia. Si el fortalecido es el legislativo se afecta la capacidad ejecutiva pudiéndose frenar ciertas acciones del gobierno, aunque las burocracias tienden a ser fuertes y administran decisiones de Estado, o sea las que tienen largo alcance. Si se fortalece el poder judicial se afecta la visión de los otros dos poderes que son directamente elegidos por el pueblo. Si se fortalece el ejecutivo pueden agravarse los rasgos autoritarios afectándose a toda la sociedad.

El desequilibrio entre poderes, dependiendo de los temas y su profundidad, puede no ser grave porque las elecciones siguientes pueden modificar el mapa político, ¿podrá restaurarse el equilibrio? Sí, pero no de inmediato y sin que necesariamente se vuelva a la condición previa.

Una legislatura amplió los poderes de veto del presidente y le ha costado mucho trabajo al legislativo reducirlos para volver el poder presidencial a un nivel controlable por el congreso.

En términos generales puede decirse que nada vuelve a ser igual, ni siquiera para aquellos que piensan que las constituciones son inmutables, para lo que les conviene y que no entienden que el momento histórico en que se escribió la constitución dejó un legado que es conveniente revisar.

Bajo el principio de la reversibilidad de las decisiones, se basa la acción de los republicanos que han endurecido la legislación de migración criminalizando el trabajo y avanzando hasta tratar de cancelar la nacionalidad para aquellos nacidos de padres indocumentados. Saben muy bien que será muy complicado poder dar marcha atrás con un cuerpo legal que alejó a ese país del humanismo.

Bajo este criterio muchos piensan que no se podrá cancelar el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y poder terminar embarazos no deseados (Roe vs Wade), y aunque no se puede garantizar que prevalezca un principio derivado de una época de fuerte movilización social, el gobierno ha articulado una serie de políticas para en la práctica evitar la atención a las mujeres, una de las decisiones es quitarle los fondos a las instituciones que ofrecen salud a las mujeres, y legislaciones estatales controladas por los republicanos criminalizan el aborto, un Estado llega al extremo de castigar a las mujeres que abortan en un Estado dónde es legal hacerlo. Texas considera imponer la pena de muerte para una mujer que aborta. La vuelta al pasado en este tema considera una postura radical a la que no se había atrevido nunca la derecha.

Conocí mucha gente que en el pasado eran progresistas, sus criterios eran humanitarios, los guiaba la justicia e igualdad, hoy están convertidos en reaccionarios que no dudan en echar mano de la mentira para destruir a la democracia, no pueden ver más lejos que de su bolsillo y creen que merecen ser beneficiarios de la desigualdad. Éstos nunca volverán a ese pasado incómodo.

El pasado no vuelve, los factores que construyeron nuestra realidad presente quedaron atrás, el futuro se basa en aspiraciones, algunas arcaicas y otras innovadoras. Mientras que los científicos y tecnólogos piensan en cambiar nuestras vidas de acuerdo a una nueva relación con las máquinas y el ambiente, algunos quieren destruir el ambiente para llenarse los bolsillos, otros quisieran volver a la superstición para atarnos a ideas que ni siquiera tenían tanto peso en el arcaísmo pasado. El futuro se construye bajo esa lucha y la victoria no está garantizada para ninguno de los campos.

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Chair, International Advisory Board for Immigration Studies. U.S.-Mexico Research Program. UCLA. Director asociado de la revista Araucaria. Director del semanario El Reto. Testigo experto en juicios de asilo político y para frenar deportación de mexicanos en Estados Unidos. Posdoctorado en Historia, University of California, Los Angeles. Doctor en Ciencias Política (UNAM). 35 libros publicados y más de 1,000 artículos. Traducido al inglés, francés e italiano. Pionero en varias áreas de investigación: análisis de redes políticas, estudios sobre humor político, democratización en México, temas fronterizos (agua, migración y seguridad) y sobre Crimen Autorizado.