Diario Judío México - La historia de la elevación de una niña judía al harén de un rey persa quien fue capaz de evitar el genocidio, es el tema del libro de Ester o “la Megillah” tal como se le conoce en el judaísmo. El último libro incluido en la colección de libros que constituyen la literatura fundacional de : el TaNaKh, tiene ocho o nueve páginas en la mayoría de las traducciones de la Biblia, y el ser leído, demora unos veinte minutos.

Indiscutiblemente, Ester es un libro sexy, a veces admirado, a veces polémico, preocupado por la política sucia.

Aunque tanto el rey como su visir saben que Mardoqueo es judío, ignoran la afiliación de Esther, a pesar del hecho de esta ser la prima de Mardoqueo y su hija adoptiva. Dado que el rey y su corte no tienen idea de que ella es judía, debió haber estado bastante asimilada. De hecho la propio Megillah dice que Mardoqueo le dijo que no revelara su pueblo ni su descendencia.

Para estar seguros, Ester parece no tener escrúpulos del estar casada con un gentil, o de vivir en un entorno completamente pagano. Una situación incómoda para el pensamiento rabínico, lo que provocó que el Talmud afirmara que en realidad ella detestaba estar casada con un gentil y que observó escrupulosamente las leyes dietéticas, o por lo menos, según el rabino Jojanán- un rabino en el Talmud- que era vegetariana.

El texto, sin embargo, relata una historia diferente. A diferencia de Daniel, otro libro en el TaNaKh, que pertenece exactamente al mismo contexto histórico, Ester no hace ningún esfuerzo para limitar su dieta a los alimentos permitidos ritualmente. Como Sidnie Ann White, profesora de la Universidad de Nebraska comenta, podemos suponer que las leyes dietéticas no eran un problema para el autor del libro de Ester.

Teniendo en cuenta la cronología de la narración, la ausencia de toda mención de Pésaj es extraordinaria, por no hablar del Sabbat o cualquier otra festividad judía religiosa. No hay preocupación por la pureza ritual, no hay espacio sagrado, ni rastro de religión o práctica religiosa. Ni Mardoqueo ni ninguno de los judíos ahora en peligro por sus vidas ruegan a Dios. En resumen, en la Megillah, tanto a Ester como a los demás judíos no les interesa, o simplemente, ignoran la ley judía.

Uno puede decir incluso que es escandaloso que en un libro que forma parte de las sagradas escrituras, el rey persa y la realeza sean mencionados unas 250 veces, mientras que el Dios de no es mencionado ni una sola vez.

Como lo escribe Jack Miles, profesor de estudios religiosos de la Universidad de California en Irvine:

“Dios no puede ser meramente neutral y estar ausente de la historia. Si no interviene para salvar a su pueblo o, por lo menos, si este no lo invoca en la hora de peligro, entonces parecería que fue violentamente despedido de la historia. … Cualquiera que sea la intención del silencio de Dios en el libro de Ester, este es su efecto.”

La mejor impresión que uno puede llevarse, según lo explica Michael Fox profesor de la Universidad de Wisconsin, es que

“El autor no está del todo seguro acerca del papel de Dios en estos eventos (¿lo está usted?) y no oculta esa incertidumbre. Al negarse de excluir ambas posibilidades, el autor expresa su convicción de que no puede haber un conocimiento definitivo de cómo funciona la mano de Dios en la historia. Ni siquiera una liberación maravillosa puede probar que Dios estaba dirigiendo eventos; ni amenazas y desastres pueden demostrar su ausencia … Los eventos son ambiguos, y no se puede leer directamente la actividad de Dios en ellos; sin embargo, estos no ocurren al azar.”

En una disertación en 1979, Sandra Berg aventura la opinión de que la Megillah se abstiene de cualquier referencia a la deidad con el fin de acentuar el papel de la responsabilidad humana en la conformación de la historia y también para enseñar acerca del control oculto de Dios.

En síntesis: a pesar de una cantidad de teorías que podrían ser elaboradas para explicar la ausencia de Dios en Ester, ninguna puede ser ofrecida para la ausencia de la tierra de , el templo, la ley, el pacto, las regulaciones dietéticas, la oración, los ángeles, o el más allá . Ninguna de las cosas que el judaísmo rabínico considera esenciales para que uno sea reconocido como buen judío, ni hablar de la supervivencia del judaísmo, están presentes en la Megillah.

Es legítimo entonces, incluso necesario, preguntar: ¿en qué sentido Ester, Mardoqueo y el resto de los judíos de Persia eran judíos? Qué mantuvo su identidad judía? ¿Cómo sobrevivió a la comunidad judía de Persia?

La respuesta, según André Lacocque, profesor emérito del Chicago Theological Seminary, “es subversiva.” La Megillah pertenece junto a otras producciones Biblicas que arremeten fuertemente contra el establecimiento en Jerusalén, sobre todo después de las reformas de Esdras y Nehemías en el siglo 5to. Ester es más que una celebración de la supervivencia y de la existencia; es una afirmación de ser parte del pueblo judío.

El filósofo israelí Yoram Hazony ofrece un análisis imparcial

“Los grandes verdaderos eventos en el libro de Ester no son los casos en que las convergencias inteligentes de la trama pueden ser interpretados como el activismo divino oculto, sino que se encuentran en la iniciativa de Mardoqueo y de Ester, los que en repetidas ocasiones deciden arriesgarlo todo por el bien de la justicia y la verdad: la decisión de Mardoqueo de oponerse a la elevación de Amán; su disposición de violar la ley del rey para llamar la atención pública a la angustia de los judíos ‘después de que el decreto fuera emitido,’ la decisión de Ester de ir a donde el rey dos veces, ambas sabiendo que puede morir incluso antes de haber explicado su causa; y su última confrontación cara a cara con el enemigo. Son estas acciones, las que finalmente provocan la caída de Amán y el levantamiento del decreto-y es manifiestamente claro que todas estas son, de acuerdo con el relato, las iniciativas políticas de los hombres, y de nadie más.
Una serie de acontecimientos sugieren que Mardoqueo y Ester entienden este cambio en la responsabilidad de Dios hacia los seres humanos, y estos estaban dispuestos a asumirla en forma completa, tomando la iniciativa no sólo en las acciones políticas, sino también en la critica toma de decisiones filosóficas y religiosas a fin de dar fuerza moral a estas acciones “.

Tal vez la lección más importante que aprendemos del judaísmo de Ester es que la observancia de la ley religiosa judía, la halajá, es sólo una de las formas de honrar la ley. En el momento más crítico de su vida y de la vida de su pueblo, Ester demuestra sabiduría y coraje, al hacerlo, el libro transmite lo que considera ser los valores esenciales del judaísmo.

La Megillah no es irreligiosa, pero tampoco es no- religiosa. Es un libro que permanece siempre nuevo porque los enemigos de los judíos no le permiten envejecer.

Moshe Pitchon es un ex profesor de Filosofía Judía y Literatura Bíblica que viven en el sur de Florida. Es el fundador de una iniciativa dedicada a fomentar la cultura judía del siglo 21.

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Moshe Pitchon es un pensador judío y el director de BY un centro de estudios e investigación del judaísmo contemporáneo basado en el sur de la Florida en los Estados Unidos.