Diario Judío México - La presencia de los judíos en la Península Ibérica data de tiempos inmemoriales y ha estado caracterizada por una abundante gama de altibajos y procesos contrastantes, que comprenden desde las épocas mas gloriosas de convivencias y esplendor, hasta las etapas de las mas horripilantes persecuciones e injusticias, hasta llegar a la expulsión total en 1492, llegando hasta nuestros días en los que las instituciones gubernamentales españolas no escatiman esfuerzos para desacreditar al moderno Estado de .

El territorio de la península, manipulado por antojo y con total arbitraridad por gobernantes de variados orígenes, religiosos guiados por el pontificado, chamanes y mercachifles que solo han actuado guiados por la codicia y la ambición de engrosar sus faltriqueras, no han podido evitar que la historia de se vea enriquecida y transformada por la presencia de los judíos en casi todas las ciudades, construyendo piedra a piedra el precioso legado de La Cultura Sefaradí.

Existen serios estudios basados en documentaciones fidedignas, amén de pruebas arqueológicas irrefutables, que las primeras oleadas de judíos que llegaron a las costas de Hispania, datan de tiempos de Nabucodonosor, rey de Babilonia (Siglo V a.de C.), inmediatamente despues de la destrucción del primer Gran Templo a manos de los Babilonios.

Posteriormente, con la invasión de Judea por las huestes de Tito, aquellos Hebreos que se rebelaron contra el compulsivo dominio de las legiones romanas, al sufrir el nuevo latrocinio de la destrucción del segundo Templo de Jerusalén, comenzaron a escribir dolientes misivas a sus hermanos que ya se encontraban en Sefarad, solicitando su ayuda e instrucciones para bienllegar a Iberia; y esto acaece en el año 70 de la era cristiana.

Es importante recordar y señalar que ya en tiempos del rey Salomón, los marinos hebreos pertenecientes a la tribu Zbulún, extraordinarios navegantes y expertos conocedores de las corrientes marinas, asociados con sus colegas vecinos, los fenicios, surcaron los mares infinidad de veces alcanzando sin dificultad las costas de Iberia adentrandose en sus territorios,

En los que fundaron e instalaron gran cantidad de variadas factorías, cuyos restos arqueológicos aun pueden ser visitados.

El famoso y respetado investigador español Arias Montano, que jamás ocultó su profundo rechazo a los judíos, no disimula haberse valido de fuentes rabínicas (Narrant enim Hebraei), para constatar le llegada de los judios a Iberia. En ellas y en sus escritos, consecuentes a los del gran filologo Covarrubias, es totalmente identificable el conocimiento de las proezas de un tal rey Piro, un reyezuelo de origen griego que fue sometido servidor de Nabucodonosor, quien le ordena preparar una flotilla de naves y embarcar en ella una gran cantidad de judíos (familias enteras) y “despacharlas” rumbo a la costa mediterranea de Sefarad. Y esto sucede fehacientemente en el año 586 a. de C.

Desde su lejano exilio en Constantinopla en el año 1536, Selomoh Ibn Verga, reconocido cronista de la época escribe su afamado libro “Sefer shebet Yehudad” (La vara de Yehudad) en el que deja asentada la veracidad del hecho que en el año 586 antes de Cristo, Nabucodonosor ordena al reyezuelo-subalterno Piro, que transporte a un gran número de judíos a Iberia,

En este libro que fue reeditado por María José Cano en Barcelona – Rio piedras Ediciones, año 1991 y que recomendamos leer, Selomoh Ibn Vargas

Evoca los primeros desembarcos de los judíos en Sefarad y su forzada e involuntaria llegada, ordenada por Nabocodonosor.

El historiador vasco Esteban de Garibay, nacido el año 1539 en Mondragón (Guipuzcoa), deja claramente asentado en sus libros y escritos ( Compendio

Historial de las Crónicas e Historia Universal de todos los Reinos de ),

Que: ” Los judíos llegaron a las costas ibéricas expulsados de Judea

Por las huestes Asirias, y no lo hicieron como invasores o colonizadores sino como aterrorizados desplazados, en búsqueda de un puerto de paz y seguridad y vida”

Las primeras referencias concretas sobre la presencia de los judíos en y en toda la península Ibérica que menciona una prolongada

Estabilidad en una larga estadía, aparece en La Biblia en el libro del Profeta Abdías (Obadia), unos 600 años antes de le éra cristiana.

Libro de Abdías (Obadia)
20.

“Y los cautivos de este ejército
de los hijos de
que los mercaderes
llevaron hasta Sarfad
Y los cautivos de Jerusalén
Que estan Sefarad poseerán
Heredarán Las ciudades del Meridión “.

Y pensamos que es una fuente que merece cierta confianza y fe.

Sin embargo, por si fuéramos un tanto recelosos de “la palabra escrita”, la prueba mas concreta y científica acerca la edad del arribo inicial y la estadía hebrea en Sefarad, son los resultados de una metódica búsqueda en excavaciones arquelógicas llevadas a cabo por reconocidos arqueólogos que encuentran una lápida sepulcral con escritura hebrea que nos habla de la tumba de una niña de un año, 4 meses y un día de edad.

Fue hallada en Adra (Granada) y las pruebas de C14 indican que data del comienzo del Siglo III, y nos sugiere que la vida de los judíos en aquella etapa, era de absoluta normalidad y sin temores.

Como una prueba más que los españoles están concientizados de la época en que los judíos llegaron a a la península Ibérica, traemos a colación el discurso que el rey Juan Carlos 1° pronunciara en la Sinagoga de Madrid el 31 de marzo de 1992, extraido de “sfarad des rois D´Espagne”, ibericas- Université de Toulouse Le Mirelle.

Y estas fueron parte de las palabras del brindis que el Rey pronunció en honor al Presidente de , Chaim Hertzog en su honorable visita:

Estais en Sefarad, a la que la tradición judia identificódesde sus mas lejanas raíces con , cuyo origen es incierto aunque pudiera proceder de los Fenicios y de la lengua syrio-caldea heredada del antiguo hebreo [….].

La presencia judía en dataría del Siglo II de nuestra éra, aunque para algunos se remontaría,incluso, a la época de la destrucción del primer Templo [sic]…”.

Nota:

Los Celtas solo llegaron a España en trés oleadas invasoras, ocurriendo, la primera, 800 años a.C, procedentes de Germania y la Europa Central, invaden la península desde el Norte atravesando los Pirineos y ocupándola desde el Atlántico hasta la mitad de su territorio.

La otra mitad, era dominio de los iberos, pueblo sobre cuya historia no mucho se conoce, y sus credos y costumbres aun permanecen sumergidos en una nebulosa que impide un claro conocimiento, especialmente acerca de la relación que existió entre los Iberos y los Hebreos.

FuenteProIsrael.org
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