La siguiente es una anécdota que sucedió dentro de un museo… Un ladrón entró al museo para robar una famosa pintura. Se demoró en su labor… El museo cerró sus puertas herméticamente al público…

Se quedó atrapado dentro sin saber qué hacer. Pensó, me queda toda la noche, voy a descansar y mañana espero tener la solución… Así lo hizo y en la mañana muy temprano cuando el museo abrió sus puertas, su ingenio le permitió salir del museo sin ser atrapado…

Esta anécdota me fue contada en un curso de ventas al que asistí… Se nos decía: Ante un problema sin solución aparente, no se obsesionen con él, déjenlo de lado totalmente; que pase una noche, que pasé una mañana, y en esta breve y más relajada espera, casi siempre la solución sale a flote.
Particularmente yo hoy aplico esta lección casi siempre con buenos resultados.