Diario Judío México - El trabajo psicoterapéutico, con personas adultas mayores es la de  poder enfrentar con el paciente la problemática del envejecer y lo que ello conlleva.

E. Erikson psicoanalista, plantea una teoría en la cual divide la vida en etapas y señala que en la última etapa de vida, se enfrentan la integridad de la persona  versus la desesperación.

Desde su teoría se espera que, al alcanzar este período de vida, el adulto mayor  admita que la misma tuvo un significado, que valió la pena y por ende  acepta su próxima muerte. Más en el caso contrario la persona manifiesta desesperación y  desesperanza.

El bienestar emocional, se obtiene cuando se ha logrado una relación armónica y equilibrada entre la realidad interna y externa.  Esto  se logra mediante el ajuste flexible y constructivo, con relaciones empáticas, productividad, objetividad, libertad, excelente juicio y congruencia con su cuadro de valores junto a un adecuado funcionamiento cerebral.

Eventos tales como, pérdida de autonomía, estilo de vida, muerte de personas significativas,  logro o pérdida de bienes, estatus social, pobreza o aislamiento, son factores de riesgo tanto para la salud emocional como para la calidad de vida del adulto mayor.

El hecho de aceptar la propia vida y su próxima muerte, facilitan a la persona a un “final de fiesta adecuado” y evitar la desesperación ante su próximo fin.

El propósito de la psicoterapia para la tercera o cuarta edad, es el de la comprensión de estos fenómenos y la de conocer la razón por la que la persona actúa de esa manera.

En lo cotidiano, es poco el trabajo que se ha hecho con y para el adulto mayor, ellos requieren el gozar de una casa y manutención aseguradas, adecuada protección a su salud física,  el no dejarlos solos tanto familiar como de amistades, al igual que respeto, afecto y una ocupación; factores  que promueven el bienestar emocional lo cual junto al sentirse útiles ayudan a su bienestar tanto físico como emocional.

En la realidad actual, es poco lo que se ha hecho en relación a la salud mental del adulto mayor por lo cual propongo avocarnos como psicoterapeutas a lograr promover para esta etapa de vida: la salud, la asistencia, la rehabilitación, y la investigación y enseñanza para esta etapa de vida.

Es importante recalcar, que la salud mental sana en el adulto mayor, está determinada por su historial clínico, al igual que por aquellos padecimientos que le generen incapacidad.

Eventos tales como, pérdida de autonomía, estilo de vida, muerte de personas significativas,  logro o pérdida de bienes, estatus social, pobreza o aislamiento, son factores de riesgo tanto para la salud emocional como para la calidad de vida del adulto mayor.

Más es poco lo que se ha hecho en el campo de la salud mental  del adulto mayor y mucho lo que se puede hacer en el futuro y en la actualidad tales como una adecuada promoción de la salud, asistencia, rehabilitación, investigación y enseñanza, entre otras.

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Maayán Hajaim.

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