Disfraces y bufonerías en . Grabado (Johann Leusden, Philologus Hebræo-Mixtus, Utrecht, 1657).4

Diario Judío México - El  día 14 del mes de Adir, el último mes del invierno, paralelo a los meses gregorianos de febrero y marzo, las comunidades judías celebran una de su múltiples fiestas anuales,  la de  (en hebreoפורים). Es sin duda la que más se parece a nuestro carnaval, casi coincidente en fechas (al fin y al cabo, éste se celebra en relación con otro festividad israelí “cristianizada”, la Pascua o Pesaj) y con el que guarda evidentes similitudes.

(suertes, según la etimología)  es la celebración que los hijos de Abraham montan en recuerdo de un posible holocausto, que aquella vez lograron eludir gracias a las habilidades de una hermosa mujer, Ester, y la astucia de su tío, Mardoqueo. Ambos lograrían evitar casi milagrosamente que el rey persa Asuero (quizás Jerjes), allá por el año 450 a.C., instigado por su odioso primer ministro, Hamán, decidiera la aniquilación de los judíos habitantes en su imperio. El Libro de Ester, que forma parte del Antiguo Testamento bíblico, recoge la emocionante historia.

Para recordar el éxito se celebra el día de , la más alegre y desenfadada festividad del calendario hebreo, cuando la diversión, incluso el exceso, está permitido. Los disfraces, vestiduras simbólicas, gastronomía especial y el alcohol contribuyen a fortalecer los ánimos jocosos, invadiendo calles y plazas. La tradición establece que se beba “hasta que no se distinga al bendito Mardoqueo del maldito Hamán”.  Ponerse ciegos, decimos  por aquí. Resulta fácil rastrear en Internet imágenes de grupos ultraortodoxos tan ebrios ese día como la murga hispana más etílica.

“Esta es una fiesta de calle, no como las otras de grandes cenas familiares o rezos en las sinagogas, es quizás la más secular de todas a pesar de que tiene por supuesto un componente religioso”, explicaba a Efe Mati Harel, un joven de Jerusalén.

Por supuesto, el cante tiene también una importancia fundamental y, considerando la enorme multitud de aljamas que se asentaron en la Península Ibérica, no extrañará el gran repertorio de «coplas purímicas», escritas en ladino (castellano medieval). Según los expertos tratan temáticas de todo género: religiosas, sociales, culturales y políticas a lo largo de la Historia de los sefardíes. Más o menos como las de repertorio de cualquier chirigota que se precie.

Foto de archivo Koplas de , publicada por ABC

Pero no todo es pura juerga. Los rabinos se encargan de recordar las cuatro “Mitzvot” principales de Purim:

  1. Repasar el Meguilat (rollo o libro ) de  Ester. Por cierto, durante su lectura se hace el mayor ruido posible cuando se diga el nombre de Hamán. Algo así como canta Chamizo en su “Semana Santa en Guareñs” para el oficio de tinieblas del Viernes Santo: matracas y silbidos.
  2. Mandar regalos de comida a amigos y parientes, para fortalecer la amistad. entre los judíos.
  3. Repartir dinero a los pobres, porque Purim es tiempo de compartir, preocuparse y ayudar.
  4. Organizar un ágape festivo la tarde de ese día.

En Badajoz, dode habitaban varios centenares de vecinos hebreos hasta el malhadado decreto de expulsión (1492), tal vez tenga especial sentido evocar Purim durante el Carnaval.