Diario Judío México - ¿Qué es lo opuesto al dolor?

Nueve de cada diez personas te responderán: “Placer”.

¡Incorrecto! Lo opuesto al dolor es “ausencia de dolor”, comodidad. Y a pesar de que la comodidad puede ser muy bonita, no es el placer supremo. Una persona que va por la vida buscando comodidad se decepcionará mucho al final – porque si pasas la vida evitando el dolor, también evitarás los placeres más profundos.

Por más que todos tratan de minimizar el dolor en la vida, el hecho es que el dolor es inevitable. Todo tiene altibajos. Por lo tanto, si queremos tener éxito en la vida, la clave es no eliminar el dolor por completo (ya que eso es imposible) sino tratar de entenderlo y aceptarlo.

El camino número 25 es: “be-kabalat ha-isurim”, que literalmente significa “aceptando el dolor”. Los 48 caminos dicen: “El dolor es el precio que pagamos para obtener placer”. Todos los placeres duraderos de la vida – buenas relaciones, carreras exitosas, búsqueda de significado – requieren de mucho dolor y esfuerzo para poder ser alcanzados.

Lo que llamamos “dolor” es frecuentemente una cuestión de “esfuerzo”. El esfuerzo de pensar sobre una idea difícil es doloroso. El esfuerzo de construir una relación a largo plazo es doloroso. De aquí vemos que a pesar de que el esfuerzo puede ser doloroso, el objetivo de la vida no debe ser escaparse de él.

Cualquiera que esté buscando una vida tranquila, está perdiéndose los placeres más increíbles de la vida.

Un Ejemplo de Dolor-Placer

El placer real es inseparable del dolor. He aquí un ejemplo:

¿Cuál dirías que es el “placer” más grande de los padres?

La respuesta es: Los hijos.

¿Cuál dirías que es el “dolor” más grande para los padres?

La misma respuesta: Los hijos.

No es un accidente que el placer más grande de tus padres sea también la fuente de su dolor más grande. Porque cuanto más grande el placer, más esfuerzo se requiere.

La búsqueda de la comodidad es definida como “decadencia”. Cuando toda una sociedad hace de la comodidad su objetivo principal es muy peligroso. El Imperio Romano se cayó por la decadencia; estaban demasiado cómodos.

El bajo índice de natalidad que existe en el mundo Occidental es un indicador de la decadencia contemporánea. Muchas veces le pregunto a la gente joven cuántos hijos quieren tener y me dicen “dos”.

“¿Por qué tan pocos?”.

“Porque amo a mis hijos y quiero brindarles lo mejor. Ya es suficientemente difícil mandar a dos hijos a la universidad, imagina a cinco. Y la ropa. El campamento de verano. Con dos hijos se puede pagar, pero con cinco…

Eso suena lógico. Entonces les digo: “Está bien, no te preocupes por el dinero, te ofrezco un millón de dólares por tu hermana pequeña. Tienes tres, no extrañarás a una. Le voy a dar todas las oportunidades. No le pasará nada malo. Sólo que no la volverás a ver nunca más”.

“¿Estás loco? Estás hablando de mi hermana. ¡No aceptaría ni diez millones de dólares por ella!”.

¿Ves? Si te alejas del dolor o del esfuerzo, realmente estás huyendo del placer.

Miedo al Dolor

Comúnmente, el miedo al dolor es peor que el dolor mismo. Una vacunación dura un segundo, pero la anticipación al dolor puede durar por horas.

El miedo es la restricción más grande que hay. Si tienes miedo de viajar, nunca irás a ningún lado. Si tienes miedo de un esfuerzo físico o emocional, no vas a lograr nada, no vas a crecer, no encontrarás la verdad.

Todos tenemos que tomar la decisión. Ya sea pagar el dolor de intentar, o el dolor emocional de saber que eres demasiado débil para intentar. Por ejemplo, si no pides trabajo estás evitando el dolor de la negación, pero tienes el dolor de ser un vago el resto de tu vida.

¿Qué es lo que pasa por la cabeza de alguien que se quiere suicidar? ¿Qué es lo que lleva radicalmente a la persona a tomar la pistola para poner fin a su vida?

Quiere evitar el dolor. Quiere escaparse.

En las palabras de Shakespeare: “Ser o no Ser, esa es la cuestión. Ya sea soportar los tiros y las flechas de la monstruosa fortuna o tomar armas en contra del destino… para acabarlo todo”.

Eso es lo que él está buscando. Quiere dormir.

Cuando confrontes situaciones difíciles recuerda: “El dolor es pasajero, los resultados duraderos”. De hecho, el dolor es generalmente el campo que debemos cruzar para llegar al mundo del placer. Un buen ejemplo es un dentista. El torno y el relleno de la muela llevan una hora, y el dolor se sentirá por dos horas. Pero el relleno prevendrá la decadencia del diente y te permitirá comer por muchos años más.

Miedo a la Realidad

El miedo más grande y el más importante de todos los miedos es el miedo a enfrentar la realidad. La gente prefiere vivir en una ilusión antes que despertar a la realidad.

¿Por qué? Porque si la realidad resulta ser diferente a lo que estamos acostumbrados, entonces, eso significa que debemos cambiar nuestro rumbo en la vida, y eso duele.

Todos escogemos escaparnos, ahora y después, por el esfuerzo que involucra alcanzar las metas y ambiciones que tenemos en la vida. Todos queremos grandeza; todos queremos cambiar al mundo. Sólo que no siempre sentimos las ganas de esforzarnos. Entonces nos distraemos y nos escapamos de lo que realmente somos y de lo que queremos lograr.

Los 48 caminos dicen: El dolor más grande es cuando la realidad nos confronta, especialmente cuando es demasiado tarde para hacer algo al respecto.

Siempre pregúntate: “¿Qué dolor estoy evitando?”. Identifica exactamente tu temor. Razónalo. ¿Qué es lo peor que podría pasar?

Como ejercicio, haz una lista de las metas que te encantaría alcanzar si no hubiera ningún dolor de por medio. Después, al lado de cada meta, escribe la cantidad de dolor que piensas que te llevaría alcanzar esas metas.

Después, escribe qué es lo que hace que tu meta valga la pena. Ahora compara las dos columnas. Si una meta realmente vale la pena, entonces te darás cuenta instantáneamente cómo tu miedo al dolor te está impidiendo alcanzar esa meta, y te mostrará que realmente estás dispuesto a pagar el precio del dolor para alcanzarla.

Mantén tus Ojos en la Meta

Una de las mejores maneras de deshacerse del dolor es olvidándote de él y enfocándote en el placer.

Aparentemente el placer y el dolor no pueden ocurrir simultáneamente y por lo tanto, si estás sintiendo dolor, entonces no hay placer. ¡Incorrecto! Incluso cuando hay placer para sentir y te enfocas en el dolor, entonces dejas de sentir placer. Cambia el enfoque y cambiarás el sentimiento.

Imagínate a un equipo de jugadores de básquetbol corriendo en el estadio, esforzándose al máximo sólo para anotar otro punto. ¿Acaso se puede percibir el dolor que ellos sienten? ¡Para nada! El placer de jugar y anotar otro punto sobrepasa el sentimiento de dolor.

Ahora bien, ¿qué pasaría si les pidieras que realicen el siguiente experimento?:

Jueguen básquetbol como lo hacen normalmente – corran, salten, tiren y defiendan. ¡Pero esta vez sin la pelota!

¿Cuánto tiempo crees que podrán soportar? Tal vez cinco minutos. Porque sin la pelota no hay placer que los distraiga del dolor. ¡Cada paso se transforma en un gran esfuerzo!

¡Devuélveles la pelota y jugarán dos horas!

El judaísmo dice mantén el ojo en la pelota. Si quieres vivir de la mejor manera – entonces querrás aprender todo lo que puedas sobre la vida. Esto te ayudará a enfocarte y hacer de cualquier esfuerzo un placer.

Enfócate en el Lado Positivo

Imagínate a un niño pequeño jugando a la pelota con sus amigos. Se cae, se raspa la rodilla y empieza a llorar. Pero cuando sus amigos le empiezan a gritar “¡ja ja ja, mira como llora el bebé!”, él rápidamente se reincorpora y sigue jugando.

Una hora después el niño llega a casa, entra por la puerta, le enseña la rodilla a su madre, e inmediatamente empieza a llorar.

Nuestro disfrute de la vida tiene mucho que ver con la manera en la que lidiamos con el dolor. Mucha gente ha aprendido a decir: “¿¡Y qué!?”, tomando el dolor livianamente. Otros se enfocan en su sufrimiento y se atoran en un nudo de quejas y tristeza.

Mucha gente comete el error de enfocarse en sus faltas en lugar de hacerlo en sus puntos fuertes. Esto causa un dolor y una angustia sin sentido. Cada ser humano ha sido creado con talentos y un potencial maravilloso. Por lo tanto, obsesionarte con tus faltas es igual de absurdo que ir a un concierto espectacular y quejarte todo el tiempo de que te cobraron cincuenta centavos extra por tu boleto.

Aquellos que han alcanzado grandes cosas son aquellos que han soportado el dolor más grande. ¿Dejarías de obtener sabiduría por un dolor de cabeza?

De hecho, muchas relaciones terminan por la misma razón. En lugar de enfocarse en lo positivo se enfocan en lo negativo. Causa un daño innecesario.

Aprende a enfocarte en lo bueno dentro del dolor y vas a descubrir la bondad máxima que la vida puede ofrecer.

De Acuerdo al Esfuerzo es la Recompensa

Hay otro lado positivo del dolor: Cuanto más dolor o esfuerzo experimentemos en el camino hacia la meta, más disfrutaremos del éxito logrado. En otras palabras: Cuanto más paguemos, más ganaremos.

Los seres humanos pueden obtener placer de sobreponerse al dolor. La gente puede nadar en agua congelada o caminar sobre carbones totalmente calientes sólo para conquistar el dolor de hacerlo. Sobreponernos al dolor nos da una sensación de que tenemos libre albedrío y que podemos moldear nuestras vidas.

Aprender sabiduría es un buen ejemplo del valor de la lucha. La sabiduría es la herramienta más valiosa para vivir una vida significativa. Si quieres ser feliz – realmente feliz – necesitas sabiduría. Estudiar sabiduría significa tomarte el tiempo de investigar una idea, trabajar para entenderla, integrarla, y practicarla una y otra vez.

Tú sabes que eres capaz de hacerlo. ¡Ahora ve y hazlo!

El Dolor de Otros

Las reglas son diferentes cuando se refiere al dolor de otra gente. No ignores su dolor. Cuando vayas a visitar a un amigo al hospital no empieces a predicarle que vea el “lado positivo de las cosas”. La compasión y el entendimiento ayudarán a aliviar su dolor. Eso es ser un buen amigo, esposo, padre, etc.

Similarmente, no te alejes del sufrimiento de la humanidad. Si hay un problema en tu comunidad (o en una tierra lejana) pregúntate: ¿Qué puedo hacer para ayudar?

Una persona necesitaría ser ciega para no estar consciente de la difícil situación de la humanidad hoy en día: desesperación, persecución, hogares rotos… (ciego o demasiado involucrado con sus propios problemas). Aquellos que tienen un poco de sentido y ven lo que ocurre, escriben un cheque cuando tocan a su puerta. Pero inclusive ellos están demasiado “ocupados” para involucrarse personalmente.

Son pocos los que van más allá de si mismos para buscar soluciones reales a los problemas.

Grandeza no significa “incrementar tu donación”. La grandeza es encontrada al involucrarte, al hacer que el problema de aquel que está sufriendo sea tu propio problema. Eso es un verdadero líder, ahí es donde tu grandeza propia será expresada.

¿Por Qué Dios lo Hizo de Ésta Forma?

Dios nos pudo haber creado como robots automáticos. Pero en lugar de eso, nos dio a cada uno de nosotros una serie de desafíos – y el potencial para sobrellevarlos. Así es como crecemos y “reparamos nuestras almas”.

Utilizar el libre albedrío es la esencia de lo que implica ser un ser humano.

Cada momento que estamos vivos utilizamos nuestro libre albedrío para escoger entre la vida y la muerte, realidad o escape. Es una elección constante. Estamos tomando la decisión de soportar el dolor y crecer, o estamos renunciando.

Esto no sugiere que debemos salirnos de nuestro camino para buscar dificultades. Pero si hay un proceso que debemos enfrentar, entonces es absurdo evitarlo. Comúnmente estamos ocupados con distracciones para escaparnos de la confrontación con la realidad. Pero siempre nos confronta eventualmente. Porque es parte de nuestra razón de existir.

El esfuerzo es un proceso que cada uno de nosotros debe atravesar. Tenemos lecciones cruciales de vida que aprender, y precisamente esa es la razón por la cual nuestras almas tienen que venir a la tierra en primer lugar. Nuestra grandeza es utilizar nuestro libre albedrío para resolver conflictos, para luchar y avanzar. Para enfrentar los problemas, no para escapar.

¿Por Qué “Aceptar el Dolor” es un Ingrediente Para la Sabiduría?

  • “De acuerdo al esfuerzo es la recompensa”. Cuanto más esfuerzo pongas en algo, más placer obtendrás.
  • Si saltas del barco cuando las aguas se ponen agitadas no llegarás a la costa.
  • Acepta el dolor de confrontar la realidad y de encontrar la verdad.
  • Lidia con las dificultades de la vida enfocándote en tus placeres: aprende a encontrar el placer dentro del dolor.
  • No le tengas miedo al dolor: aprende a recibirlo como un elemento necesario para el crecimiento.
  • No te escapes del sufrimiento de los demás.
  • Todo es parte del Gran Plan Eterno.

Por favor ten en mente que tu estudio de los “48 Caminos Hacia la Sabiduría” sea en mérito de Rab Noaj Weinberg zt”l, el querido fundador de Aish HaTorá – Noaj ben Itzjak Matityahu.

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