Desde que somos pequeñas la sociedad nos da una guía de cómo es que debemos comportarnos cuando somos . Esta guía muchas veces nos pone en guerra con nuestro cuerpo. 

 

Esta guerra empieza con comentarios que te hacen sentir que existe un cuerpo ideal. Un ejemplo de estos comentarios son:

  • “¿Por qué no comes?  
  • “Tenías mucha hambre, ¿no?” 
  • “¿Te vas a comer todo eso?” 
  • “Súbete el traje de baño porque se te ve la panza” 
  • “Se te ve bien ese vestido, sólo ponte una faja”  
  • “Se ve super producida, se vería mejor con menos maquillaje” 
  • “Ya se pasó de ejercicio, ya tiene cuerpo de hombre” 
  • “Ya estoy haciendo una nueva dieta porque me voy de vacaciones.” 
  • “Ya nació su bebé y sigue gorda, ¿no?” 

Después de todos estos comentarios, ¿qué pasa? comienza la famosa lucha con nuestro cuerpo, en la cual aparecen las conductas que pueden ser detonantes de un trastorno de la conducta alimentaria. Por ejemplo: intentar “ocultar” el hambre, hablar constantemente de las dietas, recurrir a conductas compensatorias, preocuparse excesivamente por el peso, las calorías y grasas, sentir insatisfacción al vernos en el espejo, entre muchas otras. 

 

Aparte de todo esto, el TCA tiene que ver con muchos factores, como por ejemplo el factor emocional. Pero la comida es una forma de representar eso que estamos sintiendo, mismo que se puede llegar a normalizar debido que pareciera que estamos cumpliendo con el cuerpo que tanto nos están pidiendo. Aparte de lo emocional, también tiene causas de origen biológico, familiar y como venimos hablando, sociocultural. 

 

Pero ¿por qué el ser mujer tiene que implicar el cumplir con un cierto peso?.  El ser mujer tiene que ver con fuerza, con que ella sepa que no tiene que retocar sus fotos ni tiene que cumplir con ningún ideal para ser bella. Una mujer puede crear magia. Cuando una mujer se dé cuenta de todo el daño que ha sufrido, de cuánto ha perdido por intentar cumplir con un estándar que nos impone la sociedad, es una mujer poderosa y libre. Tú también puedes llegar a ser esa mujer que inspira y que impone un cambio, tú también puedes luchar contra todos los estándares que te han impuesto y ver por tu salud mental. No hay peso que no haga poderosa a una mujer. 

 

¿Podría ser que de cierta manera el tener un TCA es rechazar todas exigencias que nos impone la sociedad? ¿Rechazar ser mujer? 

Esto lo pienso debido a que con un TCA comienzan distintos cambios corporales como el dejar de menstruar o dejar de desarrollar un cuerpo de una mujer adulta, como si se prefiriera no tener un cuerpo al que se pudiera mirar desde una perspectiva sexual. 

 

¿Cómo lograrlo? 

Puede ser que durante el camino pienses que el dolor que sientes actualmente nunca se va a ir, sin embargo no tienes por qué pasar por este proceso sola. Comencemos por intentar cuidar nuestra autoestima y no nuestro peso. Por tener la iniciativa de acercarse a un proceso en donde habrá varios especialistas ayudándote, como lo son: psicóloga, nutrióloga y psiquiatra en donde trabajarán contigo desde una perspectiva sin juicio y en donde el único fin será que comiences a sanar la relación con tu cuerpo y contigo. 

También podemos empezar a romper esta creencia de que si estamos en un bajo peso, entonces podemos: merecer amor, estar saludables, tener “derecho” a usar un traje de baño, sentirte atractiva, y lo más importante, creer que eso es lo que nos va a hacer felices. Tampoco necesitas estar en un cierto peso para complacer a otros. Tampoco tienes que bajar de peso para poder mostrar tu cuerpo y aunque a veces cueste creerlo, tampoco lo tienes que hacer para ocupar un lugar en la sociedad. 

Es momento de empezar de nuevo y dejar atrás todo eso que crees que “debes”. Habrá días malos y días buenos en el proceso de recuperación, sin embargo los días malos no significa que estás haciendo algo mal, simplemente significa que no es un proceso lineal y el simple hecho de estar aquí, leyendo esto, implica que quieres hacer un cambio y con eso ya vas avanzada en el camino. El simple hecho de que lo estés intentando ya habla de lo fuerte que eres. No eres la única persona que está pasando por esto y recuerda que no estás sola. 

Mereces comer sin culpa y disfrutar de tu cuerpo y del ser mujer. Todas las creencias sobre nuestro cuerpo y sobre el deber ser mujer son aprendidas, entonces podemos desaprenderlas, re aprender y con esto empezar a crecer. 

Psic. Christiane Musalem

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