Mucha tinta ha corrido durante la semana para narrar la tragedia de Afganistán, país objeto en estos momentos de las miradas del mundo en razón de la toma del poder por los talibanes y el atropellado e intempestivo retiro de los norteamericanos, durante veinte años en control de buena parte de lo que pasaba ahí. El temor a lo que el regreso del talibán va a significar para la variopinta sociedad afgana, en especial para la población femenina, ha sacudido a la opinión pública mundial, puesto que es imposible olvidar las escenas registradas a fines de los años noventa del siglo pasado, cuando bajo hegemonía del talibán, fuimos testigos, a larga distancia, de una brutal violencia que incluía latigazos, abusos inauditos y lapidaciones públicas de mujeres cuyos rostros quedarían sumidos por siempre en el anonimato bajo sus pesadas burkas.

Otros temas que necesariamente deberán ser abordados a raíz de este dramático desarrollo se refieren, sin duda, a qué se puede esperar de la relación entre Afganistán y sus vecinos regionales. Desde luego que el peso geopolítico que posee Irán, vecino de Afganistán, con quien comparte una frontera de 920 kilómetros, justifica reflexionar específicamente acerca de este caso. Porque, además, no sólo la geografía los une, sino también la ruta del tráfico de los opiáceos y del tránsito de organizaciones terroristas como el Estado Islámico, de Khorasan. La imbricación entre ambas naciones pasa también por la residencia en Irán de tres millones de afganos que se han exiliado ahí a lo largo del tiempo.

Es cierto que existe una diferencia notable entre iraníes y afganos en la modalidad de islam que profesan sus mayorías, chiismo los primeros y sunismo los segundos. Sin embargo, en este caso, esa diferencia no ha operado como elemento de pugna, en la medida en que a Teherán la presencia norteamericana tan cerca de su frontera le ha significado un factor mucho más amenazante. Por otra parte, a ojos de la república de los ayatolas, los talibanes constituyen una milicia que no ha estado interesada en exportar su línea ideológico-religiosa a su vecino, sino únicamente en el establecimiento de su Emirato Islámico dentro de las fronteras del propio Afganistán. Hasta antes del vuelco de hace unos días, el gobierno iraní sostenía relaciones y comunicación tanto con el gobierno afgano de Ashraf Ghani, hoy desaparecido, como con la dirigencia de los talibanes, al grado de que en julio pasado Teherán fue sede y fungió como facilitador de pláticas entre ambos bandos.

Es así que el recién estrenado presidente iraní, Ebrahim Raisi, declaró hace unos días que “Irán, como vecino y hermano de Afganistán, invita a todos los grupos en este país a una reconciliación nacional de todas sus facciones”, mandando señales de que Teherán está dispuesto a trabajar con los talibanes cuando tomen control total del país. Esta postura fue acompañada, sin embargo, con medidas de cautela, como suspender, por lo pronto, sus vuelos a Afganistán y reducir su personal diplomático en Kabul, Herat, Jalalabat y Kandahar. Al parecer, está en el interés iraní que la situación afgana se estabilice lo antes posible, en parte por el temor de que una incontenible oleada de refugiados afganos intenten encontrar asilo en Irán.

Una cuestión que también es relevante y que en estos momentos cobra singular importancia es lo que el escenario afgano actual puede implicar para la restauración del tratado nuclear de Irán con Estados Unidos y los otros cinco firmantes. A pesar de que Raisi ha declarado que está dispuesto a apoyar cualquier plan diplomático que elimine las sanciones que tanto han dañado a la economía iraní, existen desacuerdos importantes entre las partes aún sin resolverse. En ese contexto, el descrédito a la forma en que Biden y su administración llevaron a cabo el retiro de sus fuerzas de Afganistán, seguramente le impedirá a Washington en estos momentos hacer las concesiones necesarias para cerrar la negociación con los iraníes. Al haber quedado Biden y su equipo con una imagen de debilidad y falta de colmillo en el manejo del caso afgano, no es esperable que estén dispuestos a ser de nueva cuenta calificados, por el mundo y por sus rivales políticos locales, como ingenuos que acabaron por sucumbir a las presiones de los conservadores iraníes.

2 COMENTARIOS

  1. Desgraciadamente la desmedida violencia talibán con ISIS y otros grupos delictuales, podrían servir a Irán. Espero equivocarme. Dios cuide de medio oriente.

  2. El problema no es TALIBAN que es un movimiento NACIONALISTA...el problema son ISIS y AL QAIDA que son jihadistas cosmopolitas y lo haran desde AFGANISTAN.

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Licenciada en Sociología egresada de la UNAM (1980), con estudios de maestría en Sociología en la UNAM y con especialización en Estudios Judaicos en la Universidad Iberoamericana. (1982-1985) Fue docente en la ENEP Acatlán, UNAM durante 10 años (1984-1994). Actualmente es profesora en diversas instituciones educativas privadas, judías y no judías.De 1983 a 1986 fue colaboradora semanal del periódico "El Nacional" tratando asuntos del Oriente Medio.Desde 1986 hasta la fecha es editorialista semanal en el periódico Excélsior donde trata asuntos internacionales.Es comentarista sobre asuntos del Medio Oriente en medios de comunicación electrónica.Publicaciones:"Los orígenes del sindicalismo ferrocarrilero". Ediciones El Caballito S.A., México, 1982.En coautoría con Golde Cukier, "Panorama del Medio Oriente Contemporáneo". Editorial Nugali, México, 1988.Formó parte del equipo de investigación y redacción del libro documental "Imágenes de un encuentro. La presencia judía en México en la primera mitad del siglo XX" publicado por la UNAM, Tribuna Israelita y Multibanco Mercantil, México, 1992.Coautora de "Humanismo y cultura judía". Editado por UNAM y Tribuna Israelita. José Gordon, coordinador. México, 1999.Coordinadora editorial de El rostro de la verdad. Testimonios de sobrevivientes del Holocausto en México. Ed. Memoria y Tolerancia, México, 2002.Redactora de la entrada sobre "Antisemitismo en México" en Antisemitism: A Historical Encyclopedia of Prejudice and Persecution". Ed. ABC CLIO, Chicago University, 2005."Presencia judía en Iberoamérica", en El judaísmo en Iberoamérica. Edición de Reyes Mate y Ricardo Forster. EIR 06 Enciclopedia Iberoamericana de Religiones. Editorial Trotta. , Madrid, 2007.Artículos diversos en revistas de circulación nacional e internacional.